Esteban Andrada confirmó ante Independiente su boleto para atajar en el Bernabéu

Esteban Andrada cumplió ante Independiente
Esteban Andrada cumplió ante Independiente Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Franco Tossi
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2 de diciembre de 2018  • 23:59

Si de Esteban Andrada se habla, tanto a él como a Guillermo Barros Schelotto les resultó positiva la suspensión de la segunda final de la Copa Libertadores ante River, los tantos días que pasaron y pasarán hasta que se vean las caras en Madrid, el próximo domingo. Porque tras la rápida recuperación de la fractura de su mandíbula, haber probado al arquero de Boca en tan solo un encuentro –antes de encarar el superclásico que luego no se jugó–, al Mellizo parecía incomodarlo un poco la situación. Ante Independiente, en la victoria 1-0 en Avellaneda, ahora sí encontró la máxima convicción: Andrada está recuperado y tiene el lugar seguro para atajar en el estadio Santiago Bernabéu.

Incluso el encuentro ante Patronato de hace algunas semanas, en la que tuvo una buena actuación a base de su seguridad y algunas buenas pelotas atajadas, el mendocino ya le había dado la pauta a Guillermo de que podía contar con él. No obstante, en las horas que rodearon aquel banderazo sorprendente en la Bombonera, parecía rondar la duda en la cabeza del técnico: poner a un Agustín Rossi que venía de ser figura en el 2-2 de la ida o apostar por un Andrada con poco rodaje. El misterio se desveló cuando en Boca debieron entregar la planilla en la polémica tarde de los piedrazos en el Monumental: el titular era Andrada.

Sin embargo, ahora las sensaciones son todavía mejores. Porque al arquero de 27 años le tocó ser figura ante el Rojo, más allá de una duda en un centro que generó la polémica por un gol anulado a Meza. Era la prueba que él quería tener. Y era, también, la que le faltaba a Barros Schelotto para concluir aquella duda. Si bien estuvo flojo en el gol que Darío Herrera anuló por ver una carga sobre el N°31, a lo largo de la noche debió mantenerse activo e impuso su seguridad debido a un Boca conformado por un mix que jugó mal.

Así es como Andrada contuvo remates livianos de Gigliotti, Francisco Silva y Martín Benítez; tuvo tres intervenciones con los puños en la que cortó dos centros y una pelota suelta casi dentro del área chica, todas en el segundo tiempo; cuando intentó descolgar una pelota llovida, se le escapó y se reivindicó al instante, tapando un difícil remate de Meza; pero la mejor fue en el primer tiempo: se lanzó hacia su derecha para bloquear un remate fuerte de Bustos que se dirigía al ángulo.

Hay un punto que es fundamental. Y Guillermo lo sabe. Boca y River son dos equipos que defienden muy mal la pelota parada: quedó a la vista en la Bombonera, en el primer desquite, con el valor agregado de que tanto Agustín Rossi como Franco Armani no deciden alejarse de los tres palos. Andrada, guapo incluso después de una dura lesión como la que experimentó, siempre recorre su área con decisión y hace sentir que esa zona solo le pertenece a él. Por eso, más allá de las seguridades que mostró anoche, aquel recurso es una cuestión con la que Boca puede sacar alguna ventaja.ß Franco Tossi

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