"Esto tiene un sabor especial"

Lo dijo Ubeda, pero en Racing todos coincidieron. "Los clásicos no hay que perderlos", comentó el técnico Merlo
Lo dijo Ubeda, pero en Racing todos coincidieron. "Los clásicos no hay que perderlos", comentó el técnico Merlo
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27 de agosto de 2001  

Cómo transitar del abatimiento al éxtasis en un segundo. El breve tratado sobre tan profunda mutación anímica tuvo la autoría de Gabriel Loeschbor y la colaboración involuntaria de Ariel Rocha. Lo suscribió largamente la eufórica hinchada de Racing, y el previsible epílogo fue el eco que encontró en el vestuario visitante.

Un alivio fácil de adivinar, satisfacción y conformidad por el rendimiento -al menos en los dichos- eran las sensaciones dominantes. "Me voy conforme. Nosotros vinimos a ganar, pero antes que irse perdiendo, mejor llevarse un punto. Creo que el empate se justifica. Yo, acá, con Independiente, tuve suerte. La otra vez le gané (en la última fecha del Clausura, 1 a 0), y hoy empaté. Los clásicos no hay que perderlos", sentenció Reinaldo Merlo.

Y el entrenador pasó al análisis del partido: "¿Por qué se jugó mal? Fue un clásico, y salió trabado. Yo hablo de Racing; en el primer tiempo nos faltó precisión, pero después manejamos mejor la pelota. Quedamos con gente golpeada; ahora hay que rezar para que todos lleguen bien al martes (por el encuentro de mañana ante Central, en Rosario)".

Mucho más feliz aún que Merlo, por razones obvias, estaba Loeschbor. Un apósito en el arco superciliar derecho, por un choque durante el juego ("estoy acostumbrado, ya tengo varias cicatrices en la frente", se rió), no disimuló la alegría en el rostro del hombre que logró la igualdad agónica. "Sentí una emoción muy grande, por cómo buscamos el empate, porque se nos dio en el último minuto y porque me tocó justo a mí. Uno sueña con eso, pero nunca piensa que va a darse en un clásico como éste. El partido fue muy cortado porque ninguno dio ventajas. Y el empate estuvo bien", comentó el defensor de 24 años que ayer jugó su segundo partido en la Academia y marcó su tercer tanto.

Ahora le espera un momento especial: encontrarse con sus ex compañeros. "Será una situación extraña, pero uno es profesional y debe tomarlo como un partido más".

Acaso el mejor resumen de lo que ahí se sentía estuvo a cargo de Claudio Ubeda. Se le preguntó el por qué de la euforia ante un empate, como para dar pie a la respuesta lógica.

"No me pone supercontento empatar un clásico, porque vinimos a buscar los tres puntos, pero que pase como pasó en un partido en el que se juega mucho más que tres puntos nos hace terminar conformes. Lo mejor fue no haber bajado los brazos. No jugamos muy bien, pero tuvimos coraje y concentración. Esto tiene un sabor especial", concluyó el defensor.

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