"Estoy haciendo el trabajo sucio"

El presidente de Racing, Rodolfo Molina, traza un análisis de la situación del club después del primer año de su gestión, tras 10 años de gerenciamiento; entiende que a nivel institucional se avanzó notablemente, pero que en el orden deportivo aún están en deuda con los hinchas
Diego Morini
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29 de diciembre de 2009  

La vida de Racing cambió radicalmente desde el 21 de diciembre de 2008. Después de casi 10 años de estar bajo el poder de una empresa, volvió a tener un presidente y, desde entonces, Rodolfo Molina asumió la responsabilidad. La calma parece no haberla perdido después del primer año de gestión en la Academia, aunque se lo nota cansado por la compleja tarea que lleva adelante. Fue una primera temporada intensa en la que se debían resolver varias cuestiones económicas, deportivas y estructurales. Pero el presidente del club tiene una particular forma de explicar cada situación. Más de 12 años de terapia -según confesó durante la charla- le sirvieron para no entrar en pánico en una entidad que en los últimos 30 años vivió en ese estado de alteración.

-¿Con qué te encontraste que no esperabas en este primer año?

-Con que en distintos niveles la gravedad era más profunda. Pero pensé que los que tenían poder político y económico iban a participar más activamente en el club. Mostrando la transparencia de la gestión y la realidad de las obras, iban a estar más cerca. Pero esperamos que sea distinto desde 2010.

-¿Te encontraste un poco solo?

-Yo imaginé que después de 30 años de anarquía, de desgobierno, de gerenciamiento y quiebras, la gente con poder que es hincha de Racing iba a estar más cerca del club. Y la realidad es que no encontramos esa respuesta que creíamos. Y pensé que al club lo iban a ayudar más. Al club, no a mi gestión. No es que la gestión de uno quedaba condicionada por eso; uno imaginaba un escenario; no se dio y seguimos para adelante igual. Eso también te da independencia.

-¿Cuál fue el momento más complicado desde que llegaron a Racing?

-Llega un momento en que te anestesiás y es todo complicado. Siempre digo que hay que hacer dos análisis en Racing: el institucional y el deportivo. En lo institucional, todo lo que se sabe: la escuela, el predio? Estamos manejando bombas potenciales que tiene Racing, como el concurso de Blanquiceleste y la quiebra del club. Pasó un año y nada sucedió de lo que se decía [de que llegara el momento en que Racing debiera hacer frente a las dos quiebras], lo que no quiere decir que no suceda mañana, el año que viene? En lo que fallamos hasta ahora es en el armado del equipo.

-Pero eso no quiere decir que no tengan que afrontar esa deuda?

-Son minas que tenemos. Son conflictos congelados, pero en un año no se puede hacer lo que no se hizo en 30. El estadio lo estamos arreglando, y no es que lo embellecemos, sino que lo reparamos por cuestiones de seguridad. Y Racing hoy en día cambió su imagen. En Racing, antes te vivían cag... Están los jugadores al día; los empleados, también. Cambiamos la marca de la ropa, que nos da el doble; cambiamos el sponsor, que es mejor. Recuperamos la sede de Avellaneda. Tenemos 32.000 socios.

-¿Y por qué estás tan cansado?

-Esto te desgasta. Les quito tiempo a mi familia y a mi vida por Racing. Pero es lo que quería y no me arrepiento.

-Cuando asumiste, dijiste que en Racing había que embarrarse y que es como el carbón: te quema o te mancha...

-Me embarré seguro y me manché también, porque son los costos que tenés que pagar para sacar el club adelante. Yo estoy haciendo el trabajo sucio para que las futuras gestiones puedan laburar limpiamente. Toda la gente que me acompaña está haciendo un trabajo sucio, para que los que quieran pasar por Racing y no mancharse puedan hacerlo, porque uno ya limpió el camino. Porque cuando llegue otra gestión, va a tener libros, asientos contables, presupuestos lógicos, compromisos previsibles, sin sorpresas. Ya vamos a saber quiénes quieren que le vaya mal al club. Uno va creando un espacio para que la gente de bien, que quiera laburar, que quiera ayudar al club, lo pueda hacer con el menor costo posible; si no, ganan siempre los malos.

-¿En qué punto están?

-La zona más complicada ya la pasamos. Estamos en medio del río; ahora no podemos parar. Creo que si tuviéramos que medir en porcentaje este primer año, podría decir que a nivel institucional avanzamos en un 70 por ciento y a nivel futbolístico, en un 45. Estamos reconstruyendo un club de la nada. Es un proceso que puede demandar cinco o seis años de trabajo intenso. Sin embargo, entiendo que aprendimos lo suficiente como para gobernar el club.

-¿Fue un error darle todos los gustos a Caruso?

-No puedo responsabilizar directamente a Caruso por la última mala campaña. Se sucedieron factores externos que incidieron. Creo que Racing tiene más plantel que Arsenal y tiene 10 puntos menos.

-¿Estás seguro de eso?

-Mucho más. A Arsenal le sacás a Jara y no es más que nosotros. Tenemos más plantel que Gimnasia, que Godoy Cruz, que Tigre, que Huracán. A River le sacás a Buonanotte y no es mucho mejor. Nosotros arrancamos con seis jugadores titulares lesionados; el técnico perdió dos ayudantes de campo? Todo eso influye.

-Pero son jugadores que sólo Caruso confiaba en que podían rendir

-¿Vos me decís si el error fue darle a Caruso? Yo creo que pasaron otras cosas, que se fue generando un desgaste y que, cuando te quisiste acordar, habían pasado ocho partidos y sacamos un punto. En el fútbol es muy difícil decir si acertás o no. Le ganamos al campeón de América (Estudiantes) y al campeón del fútbol local (Banfield). Mucho menos no debemos ser; les ganamos bien.

-¿La frustrada llegada de Matthaus fue lo más negativo de la gestión?

-Creo que es la mancha más importante de este año de gestión. Teníamos todo resuelto con ese tema. No por haber hecho las cosas mal, porque pusimos todo para que se pudiera hacer, sino porque no se pudo concretar algo tan importante y que hasta último momento estaba completamente acordado. La verdad es que nos enseñó varias cosas, pero es verdad que fue una falla importante. Pero mirá si venía y le ganaba a San Martín, de Tucumán, 4-0... Era un golazo, ¿no? [risas]. De todas maneras, sabemos que fue un papelón lo que pasó con Matthaus, teniendo en cuenta que lo que él hizo fue poco serio y poco profesional.

-Si tuvieses que conceder nuevamente tantos pedidos, ¿lo harías?

-El vínculo con Caruso implica hacer algo global. O contratás lo que él quiere o traés otro técnico, y tenía un consenso popular que era difícil contradecir. Creo que fue un error darle tanto poder. Pero no era conveniente romper el vestuario. Creíamos que necesitábamos armar un plantel porque no teníamos. Antes de empezar el torneo, entre el 70 y el 80 por ciento de los jugadores no eran de Racing. Necesitábamos tener jugadores propios. De todas formas, ese poder que le dimos fue de forma consciente. Lo concreto es que creíamos, tanto él como nosotros, que esto iba a funcionar, y nos equivocamos.

-¿Cómo es la situación, de cara al próximo torneo?

-Sabemos que no podemos fallar. Tenemos que armar un buen equipo para no tener que seguir pensando en el descenso. Creemos que tenemos un entrenador que está trabajando para ello.

-¿Eso implica reforzarse bien y con jugadores de jerarquía?

-Racing no tiene plata para dos Papu Gómez. La situación financiera del club nos permite incorporar a sólo uno de ellos, pero la realidad es que también estamos trabajando con un grupo empresarial, que nos ayudaría en estas incorporaciones.

-¿Cómo piensan resolver esta situación?

-De los cuatro cupos, ya ocupamos uno con Licht [Lucas]. Vino libre y firmamos un contrato que se pagará paulatinamente. El resto de los refuerzos se negociará con la plata que ingresó por la venta de futbolistas, principalmente con la de Zuculini [Franco], con la que hemos estado viviendo todo este tiempo, con la que armamos el plantel en el último mercado de pases. Además, mejoramos el contrato con la empresa que viste al equipo [desde enero, Olympikus será la marca]. Por eso sabemos que nos tenemos que reforzar bien. Porque hicimos una campaña de regular a mala y no tenemos espacio para el error. Debemos hacer un torneo de bueno a muy bueno.

-¿Qué representa Blanquiceleste hoy en la vida del club?

-Lo concreto es que es una enfermedad encapsulada, que estamos tratando para evitar que se ramifique. En forma gradual vamos a intentar resolver el problema, que para nada está terminado y que sigue perjudicando al club. Además, iniciamos un juicio ordinario contra la empresa que puede tener incidencia sobre el concurso de Blanquiceleste, porque el día de mañana Racing se va a convertir en acreedor de esa empresa. Incluso estamos avanzando sobre la investigación y la querella que se inició en contra de Fernando De Tomaso -el último presidente de la gerenciadora-.

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