Expulsado: Luis Suárez se tiene que olvidar del fútbol por un largo rato

Claudio Mauri
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27 de junio de 2014  

RÍO DE JANEIRO.– El martes último, día del incidente, Luis Suárez publicó en su cuenta de Twitter (@luis16suarez) una foto en la que está acompañado en Natal por su esposa, Sofía (su novia desde los 14 años; ahora tiene 27) y sus hijos, Delfina y Benjamín, con la siguiente leyenda: "Gracias por venir y apoyarme siempre. Ustedes me dan más energía que nadie. Los amo un montón". Ayer, la aventura mundialista para toda esa familia se truncó. El delantero uruguayo y sus afectos más cercanos debieron separarse de la delegación que en el atardecer llegó a esta ciudad para alojarse en un hotel de Barra da Tijuca. Suárez quedó a la espera en Natal de un vuelo privado que anoche, en medio de un fuerte dispositivo de seguridad, ya lo dejó en Montevideo, donde seguirá por televisión la campaña del seleccionado al que ayudó a clasificarse a los octavos de final con los dos goles de la victoria frente a Inglaterra. Esa tarde había reaparecido tras una recuperación contra reloj por una operación en los meniscos izquierdos practicada el 23 de mayo.

A la distancia, con el partido de mañana frente a Colombia en el Maracaná, Lucho Suárez empezará a cumplir el primero de los nueve partidos de suspensión con su seleccionado que le aplicó la FIFA, cuya Comisión Disciplinaria actuó de oficio por la mordedura que le dio en el hombro al zaguero italiano Giorgio Chiellini, agresión que no había sido advertida por el árbitro mexicano Marco Rodríguez. La dura sanción de la FIFA también contempla "cuatro meses para ejercer cualquier clase de actividad relacionada con el fútbol (administrativa, deportiva o de otra clase)" y una multa de 100.000 francos suizos (111.913 dólares). La inhabilitación por cuatro meses implica una marginación absoluta de Suárez de su seleccionado y equipo de club (Liverpool). No podrá entrenarse con sus compañeros (había recibido invitaciones de Nacional –club del que es fanático– y de Liverpool mientras esté en su país) ni asistir a partidos. Los encuentros también los podrá purgar con los amistosos en las fechas FIFA.

Es la sanción más dura aplicada a un futbolista durante un Mundial después de la que recibió el iraquí Samir Shakrr por salivar a un árbitro en el Mundial 1986 (le dieron un año). El comunicado de la FIFA cierra con el siguiente párrafo: "No se puede tolerar este tipo de comportamiento en un terreno de juego, especialmente durante la Copa Mundial, cuando millones de personas tienen la vista puesta en los jugadores. La Comisión Disciplinaria ha tenido en cuenta todos los elementos del caso y el grado de culpabilidad de Luis Suárez (…) Es un jugador de alto perfil en un torneo importante.".

La FIFA aclaró que durante ese lapso no queda inhibido para ser parte de una transferencia, al menos en lo relativo en las negociaciones. En los últimos días trascendió un interés de Barcelona por el jugador, cuya cláusula de rescisión está fijada en 87,5 millones de euros. También en un momento hubo sondeos de Real Madrid. Habrá que ver si con este nuevo escenario las operaciones avanzan o quedan en un punto muerto.

Ayer, la policía militar lo invitó a Suárez a retirarse de la concentración uruguaya, le retuvo las acreditaciones y le impidieron almorzar con el resto del equipo.

Suárez y la Asociación Uruguaya de Fútbol, a través de su abogado y secretario Alejandro Balbi, ejercerán el derecho a la apelación a la FIFA, para lo cual cuentan con 21 días. Una vez presentada, la suspensión futbolística no se interrumpe, sólo se congela la pena económica hasta la sentencia definitiva. Suárez nunca declaró ante la Comisión Disciplinaria. La estrategia de defensa de la delegación uruguaya había apuntado a que no existía "evidencia o prueba contundente" contra el delantero, si bien Chiellini mostró inmediatamente las marcas que dejaron los dientes de Suárez sobre su hombro.

Ésta fue la tercera sanción que Suárez recibe por hincarle los dientes a un adversario. En 2010, cuando era capitán de Ajax, fue inhabilitado por siete partidos por morder el hombro de Otman Bakkal (PSV Eindhoven). En 2013, ya en Liverpool, recibió un castigo de 10 cotejos por atacar a Branislav Ivanovic (Chelsea). Debido a este último incidente, Suárez empezó a disputar la última Premier League a partir de la quinta fecha. Desde entonces se vio lo mejor de Suárez, su gran capacidad ofensiva y goleadora. Fue el máximo anotador, con 31 tantos, 17 más que el Kun Agüero. Fue elegido Mejor Jugador de 2014 por la Asociación de Futbolistas de Inglaterra. Sólo le faltó coronar la campaña con el título, que a Liverpool se le escapó en las últimas dos fechas a manos de Manchester City.

Lo paradójico es que todas las sanciones que recibió Suárez fueron de oficio, nunca fue expulsado por esos arrebatos, los cuales, si se suman todos, le costarán 34 partidos fuera de las canchas. De permanecer en Liverpool, recién podrá reaparecer el 1° de noviembre, ante Newcastle.

En el Mundial pasado algunos cuestionaron su deportividad cuando en el final voló y sacó con la mano lo que era el gol de Ghana y la eliminación de Uruguay en cuartos. Luego, el penal fue desperdiciado por los africanos y los charrúas se impusieron en la definición por penales. Ahora Uruguay se queda sin su máximo goleador histórico: 39 tantos. Es muy probable que lo reemplace quien lo sigue en la lista, el veterano Diego Forlán (36). Uruguay quedó herido, pero ya dio sobradas pruebas de que no es de rendirse.

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