Falcão: “Nadie juega a nada”

El ex jugador de Brasil, que sería el futuro coordinador del seleccionado de su país, está desencantado con el Mundial y criticó el juego de la Argentina: “Lo mejor que tienen es el toque, pero ante Suecia tiraron 58 centros al área”
Cristian Grosso
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24 de junio de 2002  

SAITAMA, Japón.– El Divino, como lo bautizaron en Brasil, o El octavo rey de Roma, apodo que le pusieron los tifosi giallorossi, entiende el fútbol de una sola manera: la belleza del juego ante todo. Por eso, este Mundial lo tiene tan apesadumbrado a Paulo Roberto Falção, que no lo oculta.

Aquel eje creativo de Brasil en España 82, el exquisito volante que se transformó en símbolo de Internacional de Porto Alegre antes de ser la manija de Roma a principios de los 80, sigue las alternativas del campeonato en Corea-Japón como comentarista de la TV Globo para el programa Bate-Bola.

Puesto en periodista, con la camisa verde de la emisora y el saco azul, sus ya clásicos puntajes son muy esperados. Primero le puso 6 de promedio a la actuación de Brasil durante toda la primera rueda; frente a Bélgica, bajó a 5,5, y con Inglaterra, trepó hasta el 10. Pero esta función puede ser sólo momentánea: Falcão es el principal candidato para asumir una función inédita en Brasil: convertirse en el coordinador general de los seleccionados.

–¿Cuál es su visión de esta Copa del Mundo?

–Hubo resultados extraños, muchas sorpresas, pero adentro de la cancha, que es donde se cuentan las cosas, nadie juega a nada. Los equipos con más tradición no consiguieron las clasificaciones y otros directamente se fueron porque se cruzaron con equipos mejor preparados. Claro que si todavía tuviésemos a Francia, Argentina e Italia sería un Mundial con más tradición; pero esos tres equipos no consiguieron pasar porque sus adversarios jugaron mejor. La primera rueda no me gustó nada, porque me pareció un Mundial sin técnica. Ahora, al menos se ve algo de emotividad.

–Lo dice como intentando consolarse.

–Y sí..., el nivel no me gusta para nada. Espero que en lo que queda...

–¿La aparición de Corea y Turquía significa que el fútbol definitivamente se emparejó?

–En los últimos años la cosa ya está así. Brasil perdió con Ecuador en las eliminatorias y con Honduras en la Copa América; Senegal derrotó a Francia en la apertura de este Mundial. Hace dos tres años que esto se viene viendo... En Brasil, por ejemplo, tenemos a São Caetano y a Brasiliense, dos desconocidos que ya llegaron a finales. El fútbol cambió mucho.

–¿Para bien, para mal?

–Los grandes conjuntos deben entender que se tienen que preparar un poco más porque los equipos medios y pequeños ahora se están preparando muy bien. Los grandes equipos tienen que empezar a ganar en la cancha, no alcanza más con la historia, la tradición y los nombres. Hay que jugar.

–¿Esta lectura se ajusta a lo que le pasó a la Argentina?

–-La Argentina jugó muy mal. Sí tuvo actitud y determinación con Nigeria, pero después ya no jugó bien con Inglaterra y tampoco jugó bien con Suecia. La Argentina tiró 58 centros al área, seguramente fue el equipo más europeo; es más, ningún equipo europeo tiró tantos centros. Después, otros jugadores importantes, grandes jugadores, no consiguieron rendir en el Mundial, como Verón. Y esto fue por culpa del calendario europeo. Se juegan tantos partidos que los jugadores llegaron cansados, muy estresados. No se puede hacer el próximo Mundial así. El Mundial debe ser la cosa más importante del fútbol, cuando los equipos puedan llegar con las condiciones atléticas bien preparadas. A este Mundial los equipos llegaron cansados, los futbolistas jugaron campeonatos importantes 15 días antes de empezar y así no se puede. Así, tenemos un Mundial pobre como el que estamos viendo.

–Por la detallada referencia que hace de los centros que lanzó, ¿cree que la Argentina se confundió y no respetó su estilo?

–Yo digo que la Argentina directamente no pudo jugar. Tuvo muchas dificultades para crear. Y en el último partido tuvo que luchar contra la intranquilidad. Entonces aparecieron los pelotazos. Lo mejor que tiene la Argentina es el toque 1-2, 1-2, con la habilidad de jugadores técnicamente muy fuertes. Bueno, nada de esto se vio. Sólo se vieron muchos pelotazos.

–Después de la frustración, se imaginará que en la Argentina se desató el debate sobre si Marcelo Bielsa debe seguir o no.

–No se puede negar que la clasificación de la Argentina fue extraordinaria; el trabajo que hizo Bielsa estuvo muy bien. Claro que en el Mundial, por ejemplo, erró al cambiar uno u otro jugador. Pero eso pasa con todos, no creo que sea culpa del entrenador. En la Argentina tendrían que hacer una media de los últimos años y evaluar todo para decidir si Bielsa debe seguir o no.

–Los árbitros se instalaron en el centro del debate...

–Sí, no fueron una noticia agradable. Coincido con la mayoría que señala que tuvieron un nivel muy malo. Fallos que favorecieron a Brasil...; los grandes perjudicados fueron Italia y España. Siempre sostuve, que los árbitros en una competencia como esta deben proceder de países con tradición futbolística, y no de las islas Maldivas o Uganda.

–¿Ya encontró la figura del Mundial?

–No, no, nadie, nadie, no veo nada de extraordinario. Sólo veo algunos jugadores que juegan bien, pero nada que se pueda decir ésta es una gran figura. Desde que empezó el torneo me estoy diciendo habrá que seguir esperando. Pero la Copa ya se termina.

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