Falta mucho para creer: el partido más difícil será volver a encantar a la gente

Con una actuación discreta y repitiendo los nombres y el sistema del Mundial, la selección venció a Japón por 2 a 0, en el debut del nuevo ciclo del DT Bielsa
Christian Leblebidjian
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21 de noviembre de 2002  

SAITAMA, Japón.– Parece que las heridas no van a cicatrizar rápidamente. La frustración vivida en el Mundial de Corea-Japón necesitará de varias curaciones para que el seleccionado vuelva a creer en sí mismo, recupere la fuerza futbolística y anímica que alguna vez tuvo y nuevamente cautive a la gente. Por ahora, es un cuerpo que navega en un mar traicionero sin encontrar todavía un rumbo fijo. La victoria ante Japón por 2 a 0 fue sólo el comienzo del segundo ciclo de Marcelo Bielsa como entrenador y de un grupo de jugadores que deberá volver a ganarse el respeto de prioridad en las convocatorias.

Los nombres, más allá de esta reanudación con mayoría de “históricos”, prometen nuevas pruebas y habrá lugar para nuevos futbolistas, tanto del fútbol local como del internacional. Lo cierto es que después del partido de ayer ante el seleccionado nipón, muy pocos tendrán su lugar asegurado. Más allá del triunfo, quedaron varios puntos por analizar.

¿Qué cambió en la selección?

Por lo que se observó en el amistoso ante Japón, nada. Marcelo Bielsa mantuvo el esquema táctico (3-3-1-3) utilizado en el Mundial y diez de los once titulares que salieron al campo, en el estadio de Saitama, protagonizaron el último Mundial. Sólo incluyó una variante: Facundo Quiroga apareció en el lugar de Mauricio Pochettino, como stopper por la derecha.

¿Qué fue lo más positivo?

El entendimiento que existe en los jugadores: así definieron el partido, en tan sólo tres minutos; fue el tiempo que duró la inspiración del equipo, en el arranque del segundo tiempo. Con eso le alcanzó para ganar el partido, aunque futbolísticamente el equipo quedó en deuda. Lo de Sorin fue más parejo y su mayor virtud es la sorpresa con la que se proyecta para quedar siempre en situación de gol. De hecho, fue el responsable del primer y único remate al arco de la etapa inicial –un zurdazo que rechazó el arquero al córner– y del gol que abrió el camino de la victoria, al minuto de la segunda etapa: tras una salida rápida de Verón en un tiro libre, recibió la asistencia de Ortega en el corazón del área y definió con zurda, de media vuelta. Demostró que puede ser una de las principales variantes de ataque, más allá de que el equipo juegue con un enganche y tres puntas.

¿Y lo negativo?

Le siguen doliendo mucho los pelotazos cruzados a la espalda de Samuel y Quiroga. Ayala está rápido con los pies y con la cabeza, pero no siempre llega a cortar. Los japoneses, apenas con algunas maniobras de Takahara y la habilidad de Nakamura, lograron complicar más de la cuenta a la defensa argentina, sobre todo en el primer tiempo. También vale destacar entre los puntos negativos el aspecto anímico. Por más que los jugadores hablen de etapa superada, se nota que, a la hora de ponerse la camiseta argentina, les resulta imposible olvidarse del traspié mundialista. Verón no logró levantar la puntería, sigue bajo la sombra de las últimas actuaciones y tal vez por eso hizo evidente su fastidio.

¿Crespo dejó atrás el fantasma Batistuta?

Se podría hacer un paralelismo con lo que sucede con los jugadores y el Mundial. Se superará, pero no será de un día para el otro. Crespo marcó un gol de cabeza tras un preciso centro de Ortega y apenas dos minutos después del tanto de Sorin, pero, como a todo el equipo, le costó soltarse. Con el tanto se desahogó: lo gritó bien fuerte, al margen de la trascendencia del choque.

¿Cavallero está un escalón por encima de otros arqueros?

Contra Japón, salvo en un mal saque desde el arco, mostró seguridad durante los 90 minutos, sobre todo cuando mandó al córner un peligroso disparo de Endo.

¿Bielsa es el mismo de siempre?

Sí, no cambió en nada. Durante todo el partido se la pasó caminando y dando indicaciones. No se fue conforme con el rendimiento más allá de la victoria. Para comienzos de 2003 tiene en mente armar una selección con jugadores del fútbol local.

¿Puede ser Saviola-Crespo la pareja de ataque del futuro?

Muchos dicen que sí, que la idea da vueltas en la cabeza de Bielsa, pero ante Japón no se vio tanto. Primero, porque Saviola jugó menos de lo esperado (apenas 21 minutos, en reemplazo de Ortega) y después porque a los once minutos de ingresado el delantero de Barcelona, Bielsa sacó a Crespo. Apenas pudieron tirar una pared y les salió mal. El entrenador prefiere a Saviola como centrodelantero, aunque lo probaría más adelante como extremo.

¿Se notó la ausencia de Aimar?

Sí. Su vértigo, su pique largo y sus travesuras se extrañaron más de la cuenta, potenciadas, además, por la apatía de Verón.

¿Se verán cambios en el futuro?

Sólo Bielsa lo sabe, aunque el desgaste físico evidenciado por los jugadores que actúan en Europa adelantaría los tiempos para una convocatoria de futbolistas locales. Quizá sea necesario un cambio de aire. Al menos hasta que se aclaren algunas ideas.

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