Fonseca: otro uruguayo que quiere ser Príncipe en River

En el debut con la camiseta millonaria anotó dos goles clave (uno en los penales) ante Boca; “Ojalá que algún día pueda lograr lo que hizo Francescoli”
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25 de enero de 2002  

MENDOZA.– Acomodó la última pelota de la noche desde los doce pasos. En definitiva, había dejado en claro que no le pesaba la responsabilidad. Miró al apabullado Abbondancieri e intentó advertir el posible vuelo del arquero. Esperó unos segundos y soltó su cuerpo en plena carrera de héroe... La zurda marcó el recorrido de la pelota: “¡Goool!”, se ecuchó en el estadio. Era el final. La emoción y el festejo millonario, cuando las esperanzas se astillaban con los minutos, brotó de la mano otro uruguayo: Daniel Fonseca. Anteanoche, River le ganó a Boca 5-4 por penales, después de igualar 1-1 en tiempo reglamentario, y se quedó con el primer grito del verano, además de la Copa Desafío.

Fonseca, héroe en tierra mendocina y hacedor de la vuelta al himno “u–ru–guayo...u–ru–guayo...”, entró por la puerta grande en el día de su debut. Ayer pasó fugazmente por Buenos Aires y viajó a Uruguay, para compartir unas horas con su familia. Antes de partir, señaló: “Empezar así es una gran emoción. Aunque es una locura que digan que soy como Enzo Francescoli, un enorme jugador que le dio muchísimo a River”, dijo Fonseca, de 32 años, que se intimida con las comparaciones con quién, precisamente, lo recomendó para vestir la camiseta de Núñez.

“Para los tiros libres –cuenta Fonseca– me tengo mucha fe. Eso sí: le quiero agradecer a Andrés (D’Alessandro) que me dejó la pelota; se la pedí, porque normalmente en estos casos le pega él. Le dije: Andrés, dámela... y él tuvo una actitud muy buena, porque yo recién llego a River y demostró que es un grande”, comentó Fonseca.

–Pero ahora, en 45 minutos, te metiste en el bolsillo a la hinchada de River.

–Sí, creo que eso es positivo. Pero lo más positivo para la gente de River es la victoria, que viene muy bien. De mi parte, lo más importante es que he empezado a jugar. Todavía necesito algunos partidos más para estar mejor.

–¿Te imaginabas que las cosas iban a salir tan bien?

–La verdad es que todavía cuesta creer que uno pudiera hacer un debut tan bueno. Pero las cosas salieron bien y se dieron. Quiere decir que todavía hay un Dios, ¿no?

–¿Los gritos de “uruguayo” de la hinchada ya hacen suponer sos el nuevo Francescoli?

– No, por favor. No me gusta hacer comparaciones que no corresponden. El (Francescoli) no es un Príncipe, es un Rey, es River, un ídolo. Yo recién empiezo. Tengo que hacer mucho; mejorar ofensivamente para ser el verdadero Fonseca. Ojalá que algún día pueda lograr lo que hizo Enzo Francescoli...

–¿Te sentís el gran responsable de este triunfo de River?

–Esta victoria es un granito de arena. No creo que hayamos hecho nada en especial. Si bien estamos todos contentos, era sólo un amistoso y ahora tenemos que lograr lo mismo en la Copa Libertadores y en el campeonato.

–¿Qué ventaja te da haber pasado por el fútbol europeo durante diez años?

–Experiencia; fundamentalmente es eso. Si en algún momento las cosas no salen, la tranquilidad ayuda; todo lo que uno sabe y aprendió juega un papel importante.

–¿Te das cuenta lo que significa para los hinchas los dos goles (uno de penal) frente a Boca?

–Sí, porque es algo impresionante cómo se vive el fútbol aquí. Ojalá que esto pueda mantenerse durante mucho tiempo. En River estoy como en mi casa.

Astrada lo vio antes que Fonseca

En diálogo con Radio La Red, luego de aclarar que sigue apartado del plantel por su problema de contrato, Martín Cardetti elogió las dotes visionarias de su amigo y compañero Leonardo Astrada. “Vimos el partido juntos, muy nerviosos, claro. Cuando le hicieron ese foul a Cambiaso, Leo me dijo: Gol de Fonseca. ¡Qué acierto se mandó! Es un fenómeno”, señaló Cardetti.

El penal que debió ser gol

La definición del primer superclásico veraniego por tiros desde los doce pasos dejó una controversia insoslayable: el remate del jugador de Boca Omar Pérez, que dio en el travesaño y picó detrás de la línea del arco defendido por Angel David Comizzo, no fue convalidado, erróneamente, por el árbitro Daniel Giménez. Esta decisión fue tomada a instancias del juez de línea Juan Carlos Díaz, que estuvo a pocos metros de la acción, y selló el resultado.

El malestar de Omar Pérez (ejecutó el tercer penal) se extendió, ya con la victoria de River consumada, al presidente Mauricio Macri, que en Tandil, anoche, señaló: “El juez de línea no vio lo que vio todo el mundo. Parecía que estaba comiendo alfajores Havanna. Fue el blooper del verano”.

Los jugadores de River evitaron hablar del tema, aunque la sensación que tenían, por lo bajo fue unánime: el gol de Pérez estuvo mal anulado.

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