Gallardo y el desafío de renovarse cada inicio de año: causas, preguntas y respuestas del presente de River

Marcelo Gallardo debe encontrar la salida al mal momento de River
Marcelo Gallardo debe encontrar la salida al mal momento de River Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Juan Patricio Balbi Vignolo
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28 de enero de 2019  • 23:59

El clima en los pasillos del Monumental es extraño y genera un choque de sensaciones: el público de River continúa regocijándose del histórico triunfo en Madrid ante Boca en la final de la Copa Libertadores, pero, al mismo tiempo, empieza a inquietarse y a hacerse preguntas a futuro. ¿Cómo reaccionará el equipo? ¿Cuánto durará la transición? ¿Qué se perderá en ese período? ¿Alcanzará con tres refuerzos? ¿Cómo reemplazará a Pity Martínez y a Maidana? Mientras las incógnitas se establecen, el técnico Marcelo Gallardo apuesta a su fórmula de siempre: paños fríos, paciencia y trabajo.

"Hay que mantener la calma y ser conscientes. Nos está costando, pero hay que pensar en lo que viene para focalizar. Esto se logra con trabajo, no por arte de magia. Tenemos confianza y la gente acompaña, así que haremos muchos esfuerzos en conjunto para que no vuelva a pasar", avisó el entrenador luego de tres derrotas consecutivas en el reinicio de la Superliga.

La situación no es nueva. Durante el ciclo del Muñeco, aunque diciembre siempre fue mes de festejos, cada inicio de año tuvo conflictos: en 2015, aunque ganó la Recopa Sudamericana, cayó 0-5 un amistoso con Boca y casi es eliminado en etapa de grupos de la Libertadores que luego conquistó; en 2016 ganó solo cuatro de sus primeros 15 partidos, no peleó el Torneo Transición y fue eliminado en octavos de final de la Libertadores; en 2017 perdió 0-3 con Lanús la Supercopa Argentina, aunque se repuso rápidamente; y en 2018 triunfó en solo dos de sus primeros ocho duelos hasta que despegó al ganarle la Supercopa Argentina a Boca.

Así, el rol del entrenador volverá a ser esencial: deberá tocar las fibras más íntimas para recuperar la memoria, renovar energías, lograr el famoso "cambio de chip" para desprenderse de las emociones vividas y levantar los niveles individuales que se diluyeron desde el baño de gloria. ¿Casos puntuales? Martínez Quarta, Montiel, Palacios, Nacho Fernández y Borré decayeron y resintieron el funcionamiento general.

La decisión de apostar por un equipo alternativo y con juveniles en la derrota ante Patronato se sostiene en la idea de la recuperación: el DT quiso que los habituales titulares pudieran entrenarse en el predio de Ezeiza buscando una mejor puesta a punto tras los escasos 13 días de vacaciones y la corta pretemporada en Punta del Este, que tan solo duró cinco días.

Es que la conquista de América y el Mundial de Clubes modificaron los planes previstos para un enero que no iba a tener la intensidad del actual, con cuatro partidos en 12 días: mañana visitará a Godoy Cruz en Mendoza en un duelo pendiente de la fecha 13. Aunque también lo ocurrido en Uruguay afectó a la preparación.

Sin la chance de ir a Miami o a Orlando, una delegación de River visitó en noviembre y en diciembre el complejo Solanas y el Club Punta del Este –alquilado para hacer fútbol en las canchas con medidas oficiales- para asegurarse que todo estuviera en regla. Pero el temporal de lluvias y la promesa incumplida de que los terrenos iban a estar en mejor estado perjudicaron el plan y obligaron a tomar la decisión de regresar a los seis días. El plantel llegó el domingo 6, el primer día de trabajo fue el lunes 7 y el regreso se dio el viernes 11 para practicar en Ezeiza.

Por otro lado, la materia refuerzos también se lleva un gran foco de atención. Luego de invertir alrededor de 50 millones de dólares en los dos mercados de pases de la temporada 2017/18 y no hacer gastos en el pasado invierno, hoy River se ve envuelto en la necesidad de adquirir jugadores. No solo para reforzar sectores que necesitan recambio, sino también por la partida de nombres de peso: Gonzalo "Pity" Martínez y Jonatan Maidana.

Así, tras las llegadas de Robert Rojas (defensor central desde Guaraní de Paraguay a cambio de 1,25 millones de dólares por el 50%) y Matías Suárez (delantero de Belgrano de Córdoba a cambio de 2,85 millones de dólares por el 50%), la pregunta se instaló: ¿alcanzan solo dos incorporaciones?

Las tribunas y el cuerpo técnico piensan igual: no es suficiente. Por eso, en las próximas horas se oficializará el préstamo del colombiano Jorge Carrascal, mediapunta de 20 años, por 12 meses y con un costo de 500 mil euros, más una opción de compra de tres millones. Llega desde Karpaty de Ucrania, club donde jugó el último año y medio (seis goles en 40 partidos) y que le compró la ficha a Sevilla por dos millones de euros –el club español le había pagado 900 mil a Millonarios por el 80%–. Una apuesta para tapar el hueco que dejó Pity.

La decisión es clara: sumar lo justo y necesario. Retocar piezas puntuales y adquirir jugadores para potenciar la base actual sin gastar fortunas luego de hacer fuertes inversiones en el pasado reciente y a la espera de alguna venta al exterior y la dilatada firma del contrato con un nuevo sponsor para la camiseta que ayude a equilibrar las finanzas.

"Nos ha costado traer futbolistas. Buscamos cosas puntuales que nos dieran soluciones. Vamos a darle crecimiento a los jóvenes y esperaremos a mitad de año, que es un mercado más abierto. Se nos fueron pocos y no queríamos acumular. Tampoco tenemos un gran poderío económico", destacó Gallardo días atrás.

Así, el jueves se cerrará el libro de pases y, de no mediar ninguna sorpresa, River no tendrá más caras nuevas y le dará protagonismo a los juveniles: Kevin Sibille, Cristian Ferreira y Lucas Beltrán, más Santiago Sosa y Julián Álvarez, actualmente en el Sudamericano Sub 20 con la selección, entre otros.

Como en cada enero, la mirada vuelve a enfocarse en Gallardo: tendrá el desafío de renovarse para ser competitivo. Tal como lo viene haciendo año a año.

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