Gerardo Martino recién llegó a México y ya tiene una obsesión para 2022

Fuente: AFP - Crédito: Pedro PARDO
Cristian Grosso
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7 de enero de 2019  • 23:59

Tenía 16 años y jugaba en Newell´s, pero todavía le faltaban un par de temporadas para debutar en primera división. El Mundial 78 atrapaba su adolescente atención. En su Rosario, por el Grupo 2, jugó México dos partidos y Gerardo Martino fue a la cancha. Los aztecas perdieron, las dos veces, con Túnez y con Polonia. Y también el tercer cotejo, en Córdoba y por paliza, para terminar últimos en la zona. Ayer, cuando lo presentaron como el nuevo entrenador del Tri, cuatro décadas después el recuerdo le sirvió para resumir por qué lo atrajo el desafío azteca: los signos de evolución que no ha dejado de entregar la selección mexicana. "Hay seriedad, respeto y futbolistas como para poder hacer un buen trabajo, eso me ha llevado a estar aquí", confió.

Campeón en el fútbol paraguayo, con Newell’s, con Barcelona y en la MLS de los Estados Unidos, Martino firmó un contrato por los próximos cuatro años. Hasta Qatar 2022, con la ilusión de volver a una Copa del Mundo. No pudo llegar a Rusia porque la ingobernable AFA lo agotó, pero en Sudáfrica 2010 hizo historia con Paraguay, cuando alcanzó un umbral desconocido: los cuartos de final. Precisamente, ese peldaño que traumáticamente persigue México. El Tri fue eliminado en esa etapa, consecutivamente, desde EE.UU. 1994 hasta Rusia, sí, siete veces seguidas, despedido por los verdugos de turno: Bulgaria por penales, Alemania, Estados Unidos, dos veces la Argentina, Holanda y Brasil. Desde la Copa del 86, cuando fue el anfitrión, que no cruza el Rubicón (Sabella dixit).

Naturalmente, ese quinto partido se volvió una obsesión en México. ¿Cuánto tardaron los medios en instalar el tema en la conferencia de presentación? Fue la segunda pregunta. Martino enlazó el reto con su pasado, sin nombrar a la selección argentina: "Me ha pasado en otros lugares de no valorar jugar finales y acá no podemos dejar de valorar jugar sistemáticamente los octavos de final", reparó. Todavía ni debutó y la exigencia apunta a algo que, en el mejor escenario, ocurrirá en diciembre de 2022. De todos modos, no se engaña: "Lo que todos queremos es jugar el quinto partido y me involucro en esa necesidad. Pero lo que más nos interesa es que el equipo tenga una idea de juego y si lo logramos, el objetivo podrá estar más cerca", añadió el cuarto entrenador argentino del Tri, tras los pasos de César Luis Menotti (1991/1992), Cayetano Rodríguez (1992) y Ricardo La Volpe (2002/2006).

Rodeado de paradojas abrirá Martino su nuevo ciclo laboral. En marzo, en las primeras ‘ventanas FIFA’ para amistosos, debutará contra Chile y Paraguay. Sí, Chile, la sombra negra en las finales de las Copas América 2015 y 2016, y Paraguay, el sitio en el que fue más feliz. Sin perder de vista que México también ha sido relevante en su carrera como entrenador: en la Copa América de 2007 arrolló 6-0 a su Paraguay, la peor derrota en 20 años de trayectoria como DT.

No quiere perder el tiempo Martino. El fin de semana pasado ya comenzó el Clausura mexicano e intentará a finales de mes poder realizar algunas prácticas con los futbolistas locales. Sus colaboradores, entre ellos Jorge Theiler y Norberto Scoponi –se sumó ahora, no estuvo en la experiencia en Atlanta United–, ayer estuvieron observando la práctica del América. Desde hoy, Martino comenzará a recorrer los clubes para dialogar con los entrenadores. Varias instituciones, como Tigres, Monterrey y Santos Laguna, a través de sus redes sociales saludaron el desembarco del técnico rosarino.

Gerardo Martino junto a los dirigentes de la Federación Mexicana de Fútbol
Gerardo Martino junto a los dirigentes de la Federación Mexicana de Fútbol Fuente: Reuters - Crédito: Daniel Becerril

El presidente de la Federación, Yon de Luisa, celebró la contratación: "Se cumplió un gran proceso para elegir a Gerardo Martino. Estoy muy tranquilo con su llegada". Enseguida, con un puñado de frases, el entrenador argentino advirtió que será muy ambicioso: "Tenemos como firme idea jugar contra las mejores selecciones, siempre con el convencimiento de que nos hagan crecer". Y agregó: "Con los jugadores que hay en México y en diferentes ligas del mundo, se puede armar una gran selección". Martino sueña con liderar el gran salto. Y México ya no quiere ahogarse en la orilla

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