Gimnasia cerró mal el año: está en la zona de descenso directo

En Tucumán, el Lobo perdió contra Atlético por 1 a 0, resultado que lo compromete aún más; Gigliotti, el gol
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15 de diciembre de 2009  

SAN MIGUEL DE TUCUMAN.- La cara y ceca del fútbol, en lo que respecta a los equipos de La Plata, se afirma de una manera asombrosa. Mientras Estudiantes está en el centro del fútbol mundial, en plena lucha en el Mundial de Clubes, Gimnasia sólo recibe cachetazos. La quinta derrota consecutiva, desde hace tres al mando de Pablo Fernández como entrenador, derivó en un final de 2009 doloroso. Muy doloroso: la caída en Tucumán frente a Atlético por 1 a 0 deja al popular Lobo en la zona de descenso directo, apenas unos peldaños mejor que Chacarita. Peor no podría haber terminado Gimnasia, que ni con Leonardo Madelón antes (se salvó de milagro del descenso en la Promoción en un recordado 3-0 contra Atlético de Rafaela), ni con el Moncho, ahora, puede salir del letargo. Así, ni siquiera con el regreso de Guillermo Barros Schelotto será posible una resurrección.

No encuentra el camino desde hace un buen tiempo. La suma de jugadores con acento tripero, bañada en años, no le ofreció garantías hasta aquí. Para peor, el Gato Sessa cometió un insólito penal que luego le atajó a Gigliotti..., que cubrió esa situación con el rebote directo a la red. Madelón también es responsable de este pésimo presente (se marchó luego del 1-2 con Argentinos) y Fernández, a estas alturas, no sabe si será el DT en el próximo Clausura. Gimnasia es un desconcierto grande. Inmenso.

Jugó mejor en el primer tiempo, pero no tuvo claridad en los metros finales. Vizcarra intentó mucho y Sosa falló demasiado. Tal vez, los 35 grados afectaron sus piernas en el segundo capítulo, en el que el equipo tucumano mejoró su producción. Aunque no mereció la victoria, hizo méritos, respaldado en el aliento de unas 22.000 personas que despidieron al conjunto como se merecía. En un día laboral, por la tarde, tamaña concurrencia se merecía ese reconocimiento. El de la victoria.

Gimnasia se fue cayendo lentamente. Los cambios no resultaron y, si bien pudo empatar (tuvo un par de ocasiones), siempre queda la sensación de que le falta algo. Mayor seguridad en la defensa, mayor determinación en la zona media, mayor convicción en los metros finales. Atlético, por lo menos, entendió el desafío: contra un adversario directo en la lucha por no descender y en desventaja en el juego en la primera parte, capturó el mensaje. Reaccionó, aunque con un rendimiento que no es el ideal.

Deberá mejorar, con la mira en lo que vendrá, aunque sabe que en su casa se hace fuerte. Allí estará el secreto de los días por venir: en Tucumán, Atlético sabrá si su fortuna seguirá siendo de primera. Gimnasia, en cambio, debe cambiar todo. Barajar y dar de nuevo si quiere seguir siendo parte de la máxima categoría.

  • Para Páez, el éxito tiene un doble sabor

    Javier Páez, el capitán de Atlético de Tucumán, entendió el desafío que representó Gimnasia. "Mejoramos en el segundo tiempo y ganamos un partido que vale doble, porque Gimnasia es un rival directo para evitar el descenso", comentó el defensor.
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