Grondona: "No soy imprescindible, pero sí necesario"

El presidente la AFA, tras 25 años de gestión, dijo que “sentirá vacío de placer” cuando se vaya
Claudio Mauri
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23 de abril de 2004  

Orgulloso, Julio Grondona, en su despacho del tercer piso de la AFA, al término de una charla de una hora, muestra una parte del discurso con que Alfredo Cantilo lo presentó en 1979 como nuevo presidente. "Es un caudillo nato, su presidencia va a ser un éxito de todos", lo definió Cantilo por entonces. A los 72 años, reelegido en seis oportunidades, Grondona ya cumplió las bodas de plata como el hombre fuerte del fútbol argentino.

-Después de 25 años, ¿sigue con las mismas ganas e ilusiones que el primer día?

-Tengo una satisfacción enorme por haber cumplido en plenitud la mayoría de las cosas que uno pensaba. Analizo mi trayectoria, miro a los costados y no tengo un por qué para decir "me retiro".

-Si sigue así me va a decir que éste no es su último mandato y piensa en seguir después de 2007.

-No, no, pero sé que cuando deje la AFA va a ser uno de los momentos más difíciles de mi vida.

-¿Va a sentir vacío de poder?

-Vacío de placer, de hacer cosas. A mí me agarra estrés si no hago nada. El poder que tengo no es mío, me lo conceden los clubes y las ligas. A esta altura del partido, creo que no soy imprescindible, pero sí necesario, aunque sea para no haya peleas.

-¿Un contemporizador?

-Por el respeto de tantos años me escuchan más que antes, porque saben que yo no voy a tomar decisiones que perjudiquen a uno y beneficien a otro. Me cuido enormemente de no equivocarme y ser equitativo. El funcionamiento de la AFA es muy distinto de lo que se ve de afuera.

-En el ambiente del fútbol está extendida la impresión de que muchos dirigentes se quejan en público, pero después no se le animan en las reuniones del comité ejecutivo. ¿Es así?, ¿usted los domestica?

-Lo que sucede es que yo tengo muy en claro lo que son las reglamentaciones. Lo que siempre les digo con honestidad es que todo se puede charlar y cambiar en el comite ejecutivo, pero que el reglamento es éste. Entonces, la mayoría recapacita.

-¿La AFA no fue demasiado permisiva con el dinero que les prestó a los clubes y tolerante con sus desarreglos económicos?

-Pienso que sí. Pero también hay que tener en cuenta que vivíamos en un país en el que se derrumbaba todo. Quisimos conservar toda la estructura del fútbol. Podríamos haber dicho mantengamos a la primera división y la B Nacional. Y que las demás categorías desaparezcan. Muchos tuvieron problemas, pero ninguno desapareció porque tratamos de ayudarlos. Socialmente, el costo de los clubes creció muchísimo, y sin embargo lo siguen bancando con los recursos del fútbol. Creo que no se valoriza lo que socialmente hacen los clubes.

-¿Pensó que se iban a producir más casos de gerenciamiento?

-Es difícil por la política que hay en los clubes. Muchos se deterioran por la política interna.

-Pero la política interna es natural y necesaria. Hace al disenso, a la confrontación de proyectos.

-Sí, pero acá no se hace de manera sólida y responsable. El disenso civilizado en los clubes se acaba cuando aquel que administra bien perdió tres partidos. El fútbol es muy atípico. En una actividad tan pasional, es muy complejo encarrilar una política interna sólida.

-¿Independiente va en camino del gerenciamiento con el Plan Centenario que acaba de presentar?

-Es un caso intermedio, sin necesidad de llegar a un gerenciamiento definitivo porque todavía puede cumplir con sus obligaciones. Lo de Racing era distinto.

-¿La AFA llegó a estar mal económicamente por el dinero que les prestó a los clubres?

-Nunca. En mayo de 2001, la AFA salió a afrontar con sus recursos propios la situación de los clubes. Ahí se puso en vereda un montón de cosas.

-¿Ahora los ve mejor económicamente a los clubes?

-En su mayoría, sí. Están un poco más ordenados, pagan más o menos lo que pueden. Ayudó la devaluación, porque los pasivos se pesificaron y bajaron notoriamente.

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