Protestas, bronca y un futuro incierto: Gustavo Alfaro se lamentó por el empate con Argentinos y volvió a hablar de su continuidad

Fuente: AFP
Franco Tossi
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1 de diciembre de 2019  • 10:06

Gustavo Alfaro bien pudo haber vivido ayer frente a Argentinos el último partido como entrenador de Boca en la Bombonera. Resta el duelo del domingo que viene en Rosario, ante Central, el mismo día que se celebrarán las elecciones en Brandsen 805, acaso el acontecimiento que puede marcar su futuro en el club. ¿Cómo se fue del estadio? Con bronca. El gran objetivo era quedarse con los tres puntos para ir más relajado a Arroyito, adueñado del liderazgo en soledad. SIn embargo, solo pudo cosechar un empate demasiado amargo.

Por eso, una vez concluido el duelo de punteros, se mostró demasiado enojado con Andrés Merlos, el árbitro que no tuvo una buena labor. Mediante gestos y reproches hasta exagerados, el entrenador rafaelino comenzó reclamando el gol que le anularon de manera errónea a Boca antes del 1-0: una supuesta infracción de Wanchope Ábila a Torrén que no existió y que le privó celebrar al local lo que era tanto en contra de Angeleri. "En el primer tiempo habíamos marcado la superioridad, pero también hay una jugada que no sé por qué se anuló. La veo y no encuentro lo que cobraron", dijo entre las primeras frases de su análisis sobre la paridad.

De todas maneras, no hizo referencias ante la prensa sobre lo que pasó en el final. Básicamente, habló en la cancha: repitió los reclamos desesperados ante el córner que no le cobraron sobre el final y que derivó en la expulsión de Villa por la reacción llena de frustración que tuvo el colombiano contra el juez de línea. Ni que hablar cuando Merlos finalizó el encuentro un minuto antes con respecto a los seis que había agregado: Alfaro saludó fríamente a Diego Dabove, entrenador del Bicho, y fue inmediatamente al cruce con el juez gritando con cara de pocos amigos: "¡Un minuto más! ¡Había que jugar un minuto más!".

En comparación con encuentros anteriores, en conferencia se mostró mucho más cauto a la hora de hablar del arbitraje. No quiso centrarse en eso y, esta vez, puso mayor énfasis en lo futbolístico para explicar por qué el objetivo no se cumplió: "Le había dicho a los jugadores que necesitábamos combinar la intensidad con el juego. Sin algo de esas dos cosas, no íbamos a ganar. Y renunciamos al juego, nos faltó claridad", sostuvo. Y agregó: "Creo que terminamos jugando al ritmo de Argentinos: se hizo un partido luchado, de fricciones, de cortes. Estuvimos enojados por una serie de circunstancias y así desviamos el foco. En la lucha contra lucha, ellos estaban más preparados".

Si bien aclaró que las evaluaciones del año las hará a partir de que finalice el semestre el fin de semana que viene, no esquivó las preguntas y fue a fondo con sus sensaciones acerca de las cosas que le faltaron a Boca para poder ser mucho más exitoso en este 2019. "Hay cosas que están en el debe y otras que están en el haber. Tuvimos muchos problemas para conformar el plantel. Puedo asegurar que buscamos un '9' por cielo y tierra. También un volante por izquierda como Acuña o Meza. En ese aspecto, faltaron cosas en el equipo que tratamos de ir supliendo. De hecho, esas necesidades también las sentimos hoy (por ayer). Son los pequeños detalles que le faltan a Boca para ser el que debe ser. Esa es la materia pendiente", explicó el hombre de 57 años, que se incluyó entre los responsables: "Para el DT es muy fácil escudarse en las responsabilidades ajenas. Yo no. Hicimos lo imposible para traer esas necesidades, pero no se pudo".

"Boca tuvo cosas muy buenas en el año, pero tuvo otras falencias y carencias. Tiene que trabajar sobre esto último. Y también me hubiese gustado ver un equipo con mucha más de esa prepotencia que tiene que tener Boca", concluyó el técnico del xeneize.

Por último, volvió a su intento de reivindicarse de aquel dicho que trajo tanto revuelo luego de la eliminación ante River, poniendo sobre la mesa su interés de continuar en el club: "Ofertas no llegaron a mi teléfono, pero sí al de mi representante. Y la respuesta es una sola: hasta que no se resuelva el tema que tiene Boca, no voy a evaluar absolutamente nada". Gustavo Alfaro pudo haber vivido su último partido en la Bombonera. Y no fue nada feliz: el resultado y los errores de Merlos lo desencajaron.

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