Gustavo Alfaro: por qué se convirtió en el apostador con más cosas en juego

Alfaro reconoció fallas de Boca en el traspié frente a Racing: "Lateralizamos mucho y no somos directos".
Alfaro reconoció fallas de Boca en el traspié frente a Racing: "Lateralizamos mucho y no somos directos". Crédito: Mauro Alfieri
Franco Tossi
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19 de octubre de 2019  • 02:11

La derrota con Racing, en la Bombonera, aumentó la tensión en Boca. Que haya perdido el invicto en su décimo partido de la Superliga no es condicionante para su futuro ni mucho menos, pero Gustavo Alfaro sabe -interiormente- que el problema no fue el resultado, sino el juego. Una vez más, la mayor dificultad que enfrenta el equipo de la Ribera no es que debe revertir un 0-2 ante River, sino que ni siquiera está generando juego ni un rendimiento ofensivo confiable para crear situaciones de riesgo claras. Y eso sin contar que un tanto millonario obligaría a Boca a convertir cuatro goles. Así están dadas las cartas. Por eso Alfaro sabe, también, que es el más pondrá en juego en la serie del próximo martes, por la Copa Libertadores. El certamen local da revancha, es largo. La Copa Libertadores será cara o cruz. "La vara está muy alta. Boca está obligado a ganar todo lo que juega. Boca no tiene purgatorio: es cielo o infierno", había dicho el propio entrenador cuando asumió, en enero de 2019.

¿Puede haber matices? Sí. Boca podría ganarle a River dejando una muy buena imagen y así y todo quedar eliminado. Eso podría darle un respaldo distinto a un Alfaro que tiene contrato hasta fin de año y en un club donde también habrá elecciones a fin de año. Pero el contexto, hoy, parece más propicio a que el equipo xeneize pueda llegar a eso con esfuerzos más ligados a una hazaña, con arrebatos individuales y altísimas inspiraciones personales, que por antecedentes cercanos que avalen a Boca como una estructura colectiva confiable.

Gustavo Alfaro se sentó en la conferencia de prensa posterior al partido con Racing sabiendo que absolutamente todas las preguntas rodearían ese partido tan esperado: la revancha ante River. Y él no anduvo con vueltas: "¿Qué me juego? El partido más importante de mi vida".

Siempre mencionó que en esta clase de partidos se tomaría diez segundos para el Alfaro persona y no para el que es entrenador. Sin embargo, en un contexto duro por afrontar, eso parece ya no contar. Las presiones aumentan: las del exterior y las propias del rafaelino. "He ganado campeonatos y jugado partidos muy importantes, pero éste, sin dudas, es el más importante por trascendencia, instancia y, por supuesto, rival. De esa manera lo estoy viviendo", definió lo que se vendrá y que quedará en su memoria, sea cual sea el resultado.

Por estos días, sobre todo desde aquel tropiezo en Núñez que puede ser clave en el cierre de la eliminatoria, la mirada del hincha sobre él empezó a ser diferente, pese a un ciclo con buenos resultados. Porque no cayó nada bien una nueva derrota superclásica internacional: con una nueva caída, ¿pagaría los platos rotos de los años anteriores?, derrotas que también condicionaron las continuidades de Rodolfo Arruabarrena y Guillermo Barros Schelotto en el banco xeneize.

El 0-1 a manos de Racing en La Bombonera fue otro dolor de cabeza para Alfaro.
El 0-1 a manos de Racing en La Bombonera fue otro dolor de cabeza para Alfaro. Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri

Así, las críticas cayeron duro sobre la espalda de Alfaro. No obstante, a él no le afecta en lo más mínimo: "Nosotros, como sociedad, somos más exitista que exitosa. Por eso nos va como nos va en un montón de aspectos. Uno está tranquilo con lo que hizo desde que llegamos a Boca, no era fácil. Nos dieron muertos en octavos y cuartos, ahora lo mismo. Mientras estemos de pie, daremos pelea. A lo mejor alcance o a lo mejor no. Pero las cosas que hice las volvería a hacer de la misma manera, porque había que hacerlas así", declaró convencido de su labor desde enero. Y agregó: "Son las reglas del juego. Si en algún momento discutieron a Bianchi... A los demás mortales nos cabe cualquiera". Sobre esta frase vale una aclaración: el hincha de Boca nunca criticó a Bianchi. En sus primeros dos ciclos (julio de 1998-diciembre de 2001 y enero de 2003-julio 2004) porque ganó casi todo lo que jugó; y en la última etapa (enero de 2013- agosto de 2014), porque la gratitud del pasado se impuso a la falta de resultados.

Habló de que, en cuanto a su equipo, las únicas preocupaciones son físicas: la recuperación de Ramón Ábila y los cuidados a Carlos Tevez y, por cómo está presentada la situación, podrían jugar aunque no estén a pleno. Sin embargo, hay algo que en Alfaro no cierra. Justamente, aquello que es el centro de cada reproche o insulto del hincha de Boca: el VAR. ¿Por qué? La Conmebol designó para este encuentro que la tecnología esté a manos de árbitros argentinos, como nunca antes pasó en esta edición.

"Yo coincido en que Mauro Vigliano, Fernando Rapallini y Hernán Maidana (juez de línea) son los mejores del mundo. Tengo el mejor concepto, estoy tranquilo. Y coincido con Seneme (titular de la Comisión de Árbitros) en que el superclásico no puede privarse de no tener a disposición al mejor VAR del mundo", inició la respuesta acerca de si había preocupación. Pero luego, remató: "Conmebol tendría que haber cuidado las formas. Porque a mí también me hubiese gustado tener el privilegio de que el mejor VAR del mundo estuviese en el Monumental. Yo no sé si esos árbitros argentinos cobran el penal que cobraron (el de Mas a Borré)".

Por último, fue contundente en el análisis del funcionamiento de su equipo ante Racing, sobre todo en lo negativo: apuntó a las dificultades para atacar. "Hicimos cosas que entrenamos. La manera de presionar, la intención de jugar, el no dejar jugar a Racing. Pero nos faltó lo que nos viene faltando siempre: cerrar ofensivamente las jugadas. Lateralizamos mucho y no somos directos", explicó, con un notorio gesto de que en las pocas horas que restan para volver a verse las caras con Marcelo Gallardo tendrá que trabajar mucho en eso: Boca debe hacer dos goles y no recibir ninguno para, al menos, igualar la serie y forzar los penales. "Si querés, mirando al martes, nos faltó la prepotencia como para forzar el partido en los metros finales. Eso tenemos que hacer con River", cerró Alfaro.

Gallardo está blindado, no recibiría críticas, igual los jugadores millonarios, que vienen de ganar casi todo. ¿Los futbolistas xeneizes? Muchos de los que perdieron en Madrid ya no están. El mayor deseo de Alfaro era ganarle a la Academia para ratificarse en el liderazgo de la Superliga y sumar otros tres puntos que alivien el golpe del 1° de octubre e impulsen al equipo rumbo a la épica remontada con la que sueñan todos. Todo se dio al revés. El DT confía en revertir el flojo rendimiento ofensivo de Boca y la serie, y (al mismo tiempo) sabe que es el que más arriesgará en la ruleta del martes de cara al futuro.

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