Lo que dijo Alfaro sobre la derrota de Boca y la pérdida de su incipiente invicto en el club

Los cambios no le dieron resultado a Gustavo Alfaro, que luego rebobinó y llenó de delanteros la formación de Boca, sin éxito
Los cambios no le dieron resultado a Gustavo Alfaro, que luego rebobinó y llenó de delanteros la formación de Boca, sin éxito Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Franco Tossi
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21 de febrero de 2019  • 00:52

"Esta derrota nos aleja del campeonato, pero mientras nos den las matemáticas vamos a seguir peleando", dijo Gustavo Alfaro al finalizar el partido que Boca perdió 2-1 ante Atlético Tucumán. Sus hombres tenían una gran posibilidad de soñar con el tricampeonato. Sustentado aquello a partir de los buenos resultados del comienzo de ciclo y que en el horizonte cercano se situaba el enfrentamiento del domingo ante uno de los punteros de la Superliga, Defensa y Justicia, para acercarse todavía más.

Pero había algo más en qué apoyarse. Porque no solo el técnico xeneize venía invicto en este tramo: no perdía desde hace casi cuatro meses, época en la que dirigía a Huracán. Un mal rendimiento de su equipo y futbolistas que jugaron a un nivel desconocido, quizás por el cansancio, hicieron que esa importante racha finalizara en el momento menos indicado.

"El primer tiempo fue de lo mejor que jugó el equipo desde que yo llegué, con mucha generación de juego. Nos faltó la precisión para acertar esas jugadas que generábamos, la justeza para terminar. Pero a veces el fútbol se justifica a través de los goles", afirmó en la conferencia de prensa.

El 2-1 obtenido por los tucumanos en la Bombonera fue la primera derrota de Alfaro en el banco boquense. Una sensación que hacía rato no experimentaba. Porque el 21 de octubre del año pasado, Independiente le había ganado 3-1 en Avellaneda a su ex club. Desde ahí, fueron seis victorias y cinco empates: ya en Boca, había conseguido dos empates ante Belgrano y Newell's en territorio rival, mientras que había vencido a San Martín, en San Juan, y a Godoy Cruz y Lanús en la Ribera.

Su formación, la cual traía un recambio a medias que creyó lógico debido a la seguidilla e importancia de partidos, tampoco lo salvó: muchos jugadores sintieron el desgaste y ahora es una incógnita en qué estado jugarán el domingo ante un rival dinámico, inteligente y joven: Defensa y Justicia, que también trae el desgaste de jugar por la Copa Sudamericana, de a que quedó eliminado a la misma hora que Boca perdía en la Bombonera.

No obstante, Boca hizo todo lo que estuvo a su alcance: Alfaro quiso ganar el partido con poderío ofensivo, pero el agotamiento hizo el resto. Tal es así que, por ejemplo, se animó a juntar en el arranque del complemento a Carlos Tevez y a Mauro Zárate, algo que se referencia permanentemente como una competencia y que, por ende, no había ocurrido en esta nueva etapa: esa química que buscó y entrenó en la semana no fluyó.

Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

"Cuando mejor estábamos, en una pelota que no pudimos sacar encontraron el segundo gol, hicieron el partido cortado y no pudimos empatarlo. Fallamos en las conexiones de los metros finales", comentó el DT. Un minuto antes del gol de David Barbona (ocurrió a los 26 del complemento), que terminó de derrumbar las esperanzas azul y oro, el técnico ya tenía en la cancha a un cuarteto ultraofensivo: Ramón Ábila, Cristian Pavón, Darío Benedetto y Mauro Zárate, que fue el que más inquietó en el ataque con un tiro libre y un cabezazo, ambos bien rechazados por Cristian Lucchetti.

Boca perdió como local por primera vez en la Superliga desde septiembre de 2018, 0-2 ante River.

Sin volantes de juego detrás de ellos se hizo difícil asociarse con lucidez. A eso hay que sumarle una impaciencia popular que fue creciendo desde la mitad del primer tiempo y que presionó a varios futbolistas. El Boca de Alfaro, esta vez, se mostró ofensivo. Sin embargo, aquello no fue fructífero y terminó perdiendo gran parte del sueño del tricampeonato.

El entrenador de Boca cuestionó algunas críticas y las relacionó con el resultado final. "Cuando perdés, todo está mal. El equipo está mal, el planteo está mal y los cambios están mal. Pero me contrataron para tomar decisiones, y es lo que hago", respondió con seriedad. Y más tarde agregó: "Siempre estoy preocupado y ocupado. Mas allá de las victorias hay cosas que hay que corregir. Sé que acá no hay margen de error. Un empate te condiciona o te saca, una derrota, más todavía."

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