Hiddink presidente

En Corea perdura la admiración hacia el DT, el mesias de la histórica campaña; "hay tristeza por no llegar a la final, pero más allá del resultado, estoy orgulloso de estos jugadores", dijo
En Corea perdura la admiración hacia el DT, el mesias de la histórica campaña; "hay tristeza por no llegar a la final, pero más allá del resultado, estoy orgulloso de estos jugadores", dijo
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26 de junio de 2002  

SEUL (De nuestros enviados especiales).- Si hubo una persona con la cual los 47.000.000 de coreanos se identificaron durante la Copa del Mundo fue con el entrenador holandés Guus Hiddink. A él le rindieron culto como si fuese el mecías futbolístico que llegó desde una tierra lejana y sobre su figura se posaron las ilusiones de ganar el primer partido en un Mundial. Pero Hiddink y Cía. hicieron mucho más que eso y llevaron a Corea hasta las semifinales.

Compungido por la derrota, Hiddink se refirió a la eliminación: "Estamos tristes por no llegar a la final. Alemania es un equipo con experiencia al que intentamos derrotarlo en el segundo tiempo, porque en el primero le tuvimos demasiado respeto. Más allá del resultado, estoy orgulloso de estos jugadores".

Sus ojos no podían ocultar la tristeza, pero a su vez guardaban un brillo especial de satisfacción. "El respeto que le tuvimos a Alemania se debe a la falta de experiencia y eso, al final, se paga", comentó el técnico, que como agradecimiento a su trabajo la aerolínea Korean Air, que es sponsor oficial del Mundial, le dará pasajes en primera clase para cuando quiera regresar a este país.

La vinculación de Hiddink con la Federación Coreana de Fútbol terminará el sábado próximo, tras enfrentarse con el seleccionado perdedor de la semifinal que disputarán hoy, en Japón, Brasil y Turquía; el entrenador no renovará el contrato. Todo indica, según trascendió, que el holandés dirigiría a PSV Eindhoven desde el mes próximo. Pese a que esta relación estaría prácticamente confirmada, el técnico no quiso hablar sobre el futuro y se refirió al partido con Alemania: "Hasta que ellos convirtieron el gol nosotros controlábamos el partido, pero perdimos una pelota en la mitad y Alemania se puso en ventaja. En ese momento, pensé que los jugadores no iban a reaccionar, pero sí lo hicieron y pese a que crearon alguna que otra situación de gol no nos alcanzó para jugar el alargue".

El golpe por la derrota fue duro para los jugadores. "Yo sé cómo ésta cada jugador y ahora tenemos cuatro días por delante para recuperarnos y ganar el partido por el tercer puesto. Eso los hará sentir más orgullosos de lo que están", comentó el entrenador.

Escoltado por un agente de seguridad, Hiddink se marchó en silencio, mientras dentro del estadio uno de los hinchas descolgaba la bandera que decía "Hiddink presidente".

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