Huracán no ganó, pero cambió su imagen

En Parque Patricios, con un equipo de juveniles, el Globo empató con Gimnasia 0 a 0; el equipo fue aplaudido por sus hinchas
Leandro Murciego
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25 de noviembre de 2002  

El empate sin tantos entre Huracán y Gimnasia y Esgrima aportó un poco de aire fresco para los hinchas quemeros, que se debaten entre un convulsionado presente político y una pobre producción futbolística.

La tarde no parecía no deparar muchas emociones. Una rápida mirada por la tabla de posiciones cimentaba la teoría.

Pero el juvenil equipo que puso en el campo de juego Carlos Babington no estaba dispuesto a relegar el protagonismo, y desde el inicio del partido se llevó por delante al alicaído Gimnasia y lo arrinconó en su arco.

Poco a poco, Diego Cochas comenzó a marcar las diferencias por la banda izquierda, eludió rivales y distribuyó el juego hasta convertirse en el conductor del equipo de Parque Patricios.

A los 14 minutos, Villa quedó mano a mano con Olave, la figura del partido. El tiro del delantero de Huracán, que se fue apenas desviado, levantó los primeros gritos.

Los hinchas del Globo, presa de un presente vacío de alegrías, se entusiasmaron rápidamente. Y desde la tribuna Oscar Ringo Bonavena comenzaron a bajar las primeras muestras de adhesiones.

El conjunto platense tenía la pelota, pero no lograba arrimar peligro al arco que custodiaba Martín Ríos. Sólo Miguel González, con su habilidad, conseguía desequilibrar la cautelosa defensa local.

Los visitantes debieron conformarse con una sola situación de peligro, cuando a los 21 minutos Verón, desde 35 metros, estrelló un disparo en el travesaño. Todo un susto para los locales, pero nada más que eso.

El desarrollo del partido seguía mostrando un balance positivo para los dirigidos por Babington, que una y otra vez buscaban el arco rival.

Sin inhibiciones y lejos de sentir el peso de la responsabilidad, los pibes de Huracán generaban fútbol, aplausos y sonrisas entre su gente. El final del primer tiempo encontró al equipo local entre cantos y aplausos, aunque sin abrir el marcador.

La segunda parte fue más pareja. Gimnasia y Huracán se repartieron las emociones. Una a una se intercambiaban las situaciones de riesgo, mientras la imagen de Olave se agigantaba a medida que los minutos transcurrían. Nada parecía poder quebrar al arquero visitante.

Pese a la igualdad, el final del partido sorprendió a Huracán en pleno ataque y a sus hinchas inmersos en un sentido grito: ¡Y dale, y dale, y dale Globo dale! Dos situaciones poco frecuente en los últimos tiempos.

Apareció la bandera robada

Cuando promediaba el segundo tiempo, en medio de cánticos y gritos hostiles contra su eterno rival, San Lorenzo, en la tribuna de Huracán apareció una pequeña bandera con los colores azulgrana que precedió a la exposición de "La Gloriosa", el famoso trapo que fue robado en la madrugada del 4 de octubre último en el club del Bajo Flores. Durante tres minutos los hinchas de Huracán se mostraron desafiantes y exhibieron el trofeo de guerra y la policia no intervino.

Parte de la bandera había sido quemada y sus restos entregados a la policia, horas antes del partido entre estos equipos, el 9 del actual.

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