Independiente vive alterado: las dudas y los problemas que se llevó a las vacaciones

Independiente se fue silbado por sus hinchas, después de perder con Newell´s
Independiente se fue silbado por sus hinchas, después de perder con Newell´s Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo
Rodolfo Chisleanschi
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13 de diciembre de 2019  • 23:42

Justo el día que celebraba el segundo aniversario de la conquista de la Copa Sudamericana en el Maracaná, Independiente volvió a recibir un cachetazo en su casa. Newell's le ganó 3-2 sobre el final en el último partido del año de la Superliga y agudizó una crisis de final imposible de predecir.

El Rojo vive hoy en estado de alteración permanente. El técnico cambia de idea según sopla el viento, sus dirigentes modifican las decisiones de acuerdo a si el día está nublado o con sol, los hinchas silban, aplauden o insultan en función de lo que ocurre en la última acción. El equipo, como no puede ser de otro modo, responde a semejante estado mental: juega cinco minutos desastrosos, los tres siguientes pasables, regala una opción detrás de otra en defensa, desperdicia ataques sencillos, repite los mismos errores en todos los partidos...

El resumen del partido

Vayamos por partes. El Rojo se asomó al último encuentro de 2019 envuelto en todas las dudas posibles. Casi descartada la continuidad de Fernando Berón como entrenador a partir de enero después de la derrota ante Banfield y la negativa de los jugadores a entrenar el sábado por falta de pago, los rumores revolotean por el cielo del Rey de Copas.

El presidente Hugo Moyano llegó temprano, cuando todavía muy poca gente se había acercado al Libertadores de América. Acompañado por Héctor Maldonado, su escudero más fiel, y con buen humor, saludó, preguntó por los periodistas de algunos medios (que no estaban en la puerta del palco), pidió que "no se hablen boludeces" y cuando le preguntaron si le gustaba Hernán Crespo se detuvo un segundo, giró el rostro, torció el rictus, hizo el típico gesto de "más o menos" y automáticamente borró un nombre de una lista que tiene a Lucas Pusineri picando en punta.

Parte del público de Independiente, que despidió un mal año
Parte del público de Independiente, que despidió un mal año Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

En realidad, el verano sorprende a Independiente con tantos problemas que el de elegir un técnico parece el menos complicado. Los directivos no saben si armar o no una secretaría técnica, y en tal caso, quién debe ser su ocupante principal, mientras se vuelven locos en la búsqueda de fondos para achicar las deudas y tranquilizar el ánimo de unos futbolistas que piensan dónde pueden encontrar algún horizonte más relajado para continuar sus carreras.

Disputar un partido en esas condiciones no debe ser tarea sencilla. La consecuencia es el mal juego. Newell's, otro equipo dominado por los altibajos, se dio cuenta que podía llevarse el triunfo antes de los diez minutos, cuando creó tres ocasiones claras para convertir. Si demoró hasta los últimos instantes fue por su propia impericia.

Cuando todo era ilusión: el momento en que Cecilio Domínguez anota el primer gol del partido
Cuando todo era ilusión: el momento en que Cecilio Domínguez anota el primer gol del partido Fuente: LA NACION - Crédito: Daniel Jayo

En el medio, pasó de todo. Independiente acertó con un golazo de Cecilio Domínguez en la primera ocasión que cruzó la mitad de la cancha. Tuvo el segundo un par de veces, pero su empeño en regalarle la banda derecha al lateral Gabrielli terminó provocando el 1-1. Vigliano vio penal en un camisetazo entre Gentiletti y Franco y el Rojo se fue ganando un primer tiempo que mereció perder. Vigliano no tuvo la misma agilidad visual para ver una falta clara en el área de Campaña, pero la debilidad defensiva local por arriba le permitió el empate a Fontanini y el desorden general acabó por entregarle en bandeja la definición a Maxi Rodríguez para llevarse los tres puntos.

El "¡Que se vayan todos!" que por segundo partido consecutivo atronó el estadio como despedida al equipo anticipa un mes que en la sede de Avenida Mitre no será de vacaciones. Nadie está en condiciones de afirmar con qué se va a encontrar el simpatizante Rojo el 19 de enero, cuando el equipo debe enfrentar a River para ponerse al día en la Superliga. Mucho menos los dirigentes, cuya firmeza en el timón está puesta en duda.

En semejante río revuelto, Newell's hizo un negoción para engordar su sediento promedio. Lo mereció por juego y casi deja pasar la oportunidad por torpeza propia. Pero llegó justo a tiempo y aprovechó que enfrente tenía un rival que necesita un tratamiento urgente contra una alteración que lo confunde y angustia.

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