Independiente mostró oportunismo para estirar el mal momento de Boca

En la Bombonera, el conjunto de Gallego se impuso en un clásico emotivo, con goles de Silvera y Piatti, y le dio otro golpe al ciclo de Basile
Ariel Ruya
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6 de diciembre de 2009  

La realidad es que Boca está muy mal. Ahí anda, errante por el medio de la tabla, con victorias y derrotas repartidas por igual, lejos de la lucha desde hace un buen rato, con producciones que pueden mutar por completo de un partido al otro. O dentro de un mismo partido, como se vio anoche en la Bombonera, en una incertidumbre que envuelve al ciclo de Alfio Basile. La derrota fue otro golpe para el Coco, que al cierre de esta edición se reunía con el presidente Amor Ameal para definir su situación (ver pág. 5).

Puede entenderse que estuvo bien el triunfo de Independiente por 2-1. Porque el equipo de Basile volvió a mostrar ese desorden generalizado que lo acompañó durante todo el campeonato, y el Independiente de Gallego, con algo de consistencia y mucho oportunismo, capitalizó al máximo esas falencias para llevarse tres puntos que lo dejan en el tercer lugar del campeonato.

Pero, al mismo tiempo, puede ser que Boca no haya merecido irse derrotado, a partir de la evidente mejoría que mostró de un tiempo al otro, con un cambio dispuesto por Basile que varió una endeble propuesta inicial por las ganas y el ímpetu para estar a tiro de una victoria que parecía muy distante en el comienzo, y que se hizo caída casi en el último suspiro. Pero a este Boca no le sale nada bien, y al fin de cuentas, lo que desequilibró fue que el local volvió a dejar abierta la puerta del fondo. Y por allí se metió Independiente para quedarse con el festejo.

El clásico se dio desde el comienzo en un contexto abierto, con muchas llegadas de un lado y del otro. En los primeros minutos, apareció la impresión de que el Rojo era un poco más, con el mando que imponía Acevedo en el medio, más los desbordes de Gómez por el sector derecho, ganando con facilidad las espaldas de Krupoviesa.

Esos errores en el fondo contrastaban con el enorme despliegue de Nicolás Gaitán por ambos andariveles, pero más desequilibrante cuando se recostó sobre la derecha, a modo de atacante externo. Por ese lado asistió en un par de oportunidades a Palermo, pero el Titán sigue de mala racha, en una serie de siete fechas sin festejos; primero, estrelló un cabezazo en el travesaño, y un rato después, elevó su remate desde una excelente posición. Pero Gómez, con un centro preciso, y Silvera, con un toque certero y sin marcas, desnudaron los problemas que tenía Boca atrás.

Mouche entró por el lesionado Viatri, se asoció con Gaitán y Boca cambió de imagen; ganó en vértigo en el ataque y volcó el juego sobre el sector de Tuzzio. Por allí se escapó Gaitán para enviar el centro que Mouche empujó a la red. Pudo ponerse en ventaja con una salvada con aroma de milagro de Gabbarini frente a Palermo; se le ahogó el grito con un remate de Mouche que rebotó en el poste derecho.

Pero el equipo de Basile se descompensaba en esa búsqueda, y dejaba cada vez más espacios y separación entre las líneas. Rodríguez dio el aviso con un remate que rozó el palo izquierdo, pero el local no escuchó la alarma, y Piatti, con una precisa definición, dejó otra vez a Boca cargado de preocupación.

Por: Ariel Ruya
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