Independiente se quedó con todo el festejo en Salta

Venció por 1 a 0 a Racing y ganó el torneo; la Academia no perdía desde hacía 86 días
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26 de enero de 2002  

SALTA.– Poco le importó a Independiente la condición de reciente campeón de Racing . Ante un estadio casi colmado y que desbordó euforia, venció a su rival de toda la vida por 1 a 0 y se quedó con las copas Interprovincial y Ciudad de Salta.

Racing no perdía desde el 1º de noviembre último ante Boca (3-1); y su anterior traspié había sido el 13 de mayo de 2001, contra River (3-0). Algunos errores defensivos en la Academia le permitieron al Rojo adueñarse de un clásico deslucido. Por ejemplo, el que tuvo Ubeda a los 12 minutos del primer tiempo, cuando su pifia le dejó servido el gol a Silvera. Pero Pezzuti respondió muy bien; no sólo tapó el remate de Silvera, sino que también desvió el rebote que le quedó a Rivas. Y el que lo condenó a la derrota en el segundo tiempo porque Vitali se dejó anticipar por Livio Prieto, que definió con clase tras un centro de Guiñazú.

Racing no se preocupaba si no lograba armar un circuito fluido de juego. Si bien se lo veía un poco más tranquilo y expectante, le faltó una cuota de atrevimiento para mostrarse cerca del arco de su rival. Independiente, en cambio, más incisivo, ganó espacios gracias a las proyecciones de Mariano Pernía por izquierda. El Rojo fue una agrupación de individualidades. Y Racing no le ofreció a Bastía, ingresado a los 10 minutos del primer tiempo por una lesión de Javier Lux, la solidaridad que el volante necesitaba para marcar.

Cataratas de intenciones disciplinadas se vieron en el primer tiempo. Poco ingenio para salirse del libreto y para encontrar espacios fue una característica común de ambos. Apenas algunos esfuerzos desestabilizadores de Torres, para Racing, y de Guiñazú, en Independiente, le aportaron emociones a los 18.000 espectadores.

Con la doble conducción de Torres y Viveros, que se retrasaba y salía del radio de acción de Franco, Racing intentaba meterse en la zona de peligro. Pero le costaba más de la cuenta mantener el protagonismo. Ofreció una imagen tibia y por eso el técnico, Reinaldo Merlo, intentó modificarla con el ingreso de Chatruc a los 20 minutos del segundo tiempo.

Con inseguridades y condicionantes, ambos equipos entregaron un partido que no se correspondió con el espectáculo que brindaron las tribunas. El estado de ánimo a veces juega en contra. Racing pagó caro el exceso de tranquilidad con el que encaró este clásico. Independiente lo aprovechó.

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