Junior-Boca, Copa Libertadores: el xeneize, ante un duelo que exige actitud y sin margen de error

Boca. ante un cruce en el que pone en juego su futuro en la Copa
Boca. ante un cruce en el que pone en juego su futuro en la Copa Fuente: LA NACION - Crédito: Mauro Alfieri
Pablo Lisotto
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1 de mayo de 2018  • 23:59

BARRANQUILLA.- Actitud. Eso es lo que necesita exhibir Boca esta tarde para salir adelante de una situación compleja en la Copa Libertadores. Lo sabe todo el plantel y lo ratifica ante los micrófonos Pablo Pérez: "No me esperaba este escenario. Más allá de que tuvimos bajas muy importantes como la de Fernando (Gago) y la de Pipa (Benedetto), y también fuimos perdiendo a otros jugadores en el camino, el equipo fue respondiendo bien. No nos imaginábamos estar en esta situación, pero tenemos que dejar todo para ganarle a Junior. Más allá de lo táctico y de la concentración, precisamos mucha actitud. Lo que queremos todos en el club es seguir en la Copa."

Si el partido de hace una semana frente a Palmeiras era fundamental para las aspiraciones de Boca en la Copa Libertadores, el de esta tarde, en esta ciudad y ante Junior, es decisivo. La derrota en la Bombonera contra el Verdao no deja margen de error. El conjunto de la Ribera tiene la necesidad de ganar, para encauzar su clasificación a octavos de final, y a la vez la obligación de no perder, para no quedar eliminado en la fase de grupos, algo que no sufre desde hace 24 años.

Parado sobre esa cornisa afrontará Boca el partido previsto para las 17.15 (las 19.15 de la Argentina). Con la presión de jugarse en 90 minutos mucho más que tres puntos. Porque si esta tarde hay festejo, el 16 de mayo buscará de local y ante el débil Alianza Lima el pase a octavos, sabiendo que para esa etapa el equipo será otro, mucho más poderoso, ya con Paolo Goltz, Gago y Benedetto a disposición.

Pero si es Junior el que hoy gana, el conjunto que dirige Guillermo Barros Schelotto se despedirá de su máximo objetivo del año. Jugará por nada contra los de Perú, consciente de que el próximo semestre formará parte del premio consuelo: la Copa Sudamericana. Y aunque es uno de los tres resultados posibles, en el hotel donde se hospeda el club de la Ribera, en una moderna zona norte de la ciudad, nadie quiere siquiera imaginar esa chance. En la evaluación de hipotéticos escenarios, una igualdad le abrirá la puerta a una última fecha dramática, en la cual a Boca (que iniciará esa jornada afuera de los octavos de final) no le alcanzará con ganar, sino que dependerá de la ayuda de Palmeiras, para entre ambos dejar en el camino a los de Colombia.

El entrenamiento de Boca en Barranquilla
El entrenamiento de Boca en Barranquilla Crédito: @BocaJrsOficial

"¿Mirá si yo voy a venir a Colombia a querer quedarme afuera de la Copa Libertadores?", planteó el Número 8 frente a la consulta por sus declaraciones de anteayer en Aeroparque. Y amplió: "Yo sé que cuando uno interpreta el audio se lo interpreta bien, pero que cuando empiezan a cortar o editar las notas y a hacer un comentario sobre un pedacito de lo que dije se malinterpreta todo. Yo dije algo diferente. Es una locura pensar que yo pienso en salir de la Copa para enfocarnos en el campeonato local. Como si eso fuera algo normal sabiendo que para este club la Copa Libertadores es lo máximo. Es una locura estar hablando de esto. Es algo que me tiene cansado. Mi energía y mi foco de concentración están puestos en el partido de este miércoles, que para mí y para todo el club es una final"

Ese contexto es lo que llevó al cuerpo técnico a viajar lo antes posible y llegar a Barranquilla dos días antes del partido. Para enfocarse en una parada brava. En un desafío de los fuertes, de los que marcan, sea cual fuere el resultado.

El clima se sumará a los condimentos de un partido que ya tiene a la presencia de Teo Gutiérrez y su pasado riverplatense en el menú. A los pegajosos 30 grados y 90 por ciento de humedad se le suma el pronóstico de lluvias aisladas. En ese contexto, se prevé un juego rápido y a la vez áspero. Los dos se juegan mucho en 90 minutos.

Boca irá en busca de un triunfo que lo vuelva a catapultar como candidato a ganar la Copa Libertadores. Que le devuelva la mística y la estirpe copera que fue su marca registrada en la década anterior. Justo en esta ciudad, donde se respira épica argentina. Donde en mayo de 1986, con Diego Maradona a la cabeza y luego de un opaco 0 a 0 con Junior, se gestó el grupo que poco más de un mes después ganó la Copa del Mundo en México. En donde en noviembre de 2011 Lionel Messi, durante el entretiempo de un partido complicadísimo ante Colombia por las Eliminatorias 2014, se erigió como el líder del equipo que Alejandro Sabella condujo al subcampeonato del mundo en Brasil 2014.

En Barranquilla, Boca tiene una cita muy importante con la historia. Lo sabe. Y está listo para afrontarla.

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