La barbarie en las canchas hizo escala en Rosario

Un proyectil lanzado desde la platea de Central golpeó en la cabeza de Gustavo Alfaro, que le pidió al árbitro Ceballos que no suspendiera el encuentro; "El fútbol argentino da vergüenza", dijo el entrenador de Tigre
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22 de febrero de 2015  

ROSARIO.- "Por un boludo no vamos a parar el partido." Así reaccionó Gustavo Alfaro, el entrenador de Tigre, tras la agresión que sufrió a los 15 minutos del segundo tiempo, en el estadio de Central, cuando recibió el impacto de un proyectil en la cabeza. "El fútbol argentino da vergüenza", agregó el DT, que le dio el visto bueno al árbitro Diego Ceballos para que el partido siguiera, como si nada hubiera sucedido.

Mientras estaba parado en la línea del "corralito" donde está delimitada la ubicación del entrenador, y cuando el cotejo estaba detenido por la lesión de un futbolista del otro lado del campo de juego, un proyectil, arrojado desde la platea de Rosario Central, pegó en la cabeza de Alfaro. Durante 8 minutos el encuentro estuvo parado, mientras los médicos atendían al entrenador, que sufrió un corte en el cuero cabelludo.

Una vez más, en el fútbol argentino se apela a la decisión de la víctima para continuar o no con el espectáculo, cuando el sentido común indica que una situación así es suficiente para detener el juego. Pero en el medio local parece que todo dependiera de la puntería del agresor, la contundencia del proyectil y, en definitiva, la predisposición de la víctima, que en este caso prefirió continuar.

El caos no terminó en ese episodio. Tras finalizar el encuentro, los jugadores de Tigre acorralaron al árbitro Ceballos por considerar excesivo el tiempo de descuento (14 minutos) y por el off side de Marco Rubén cuando anotó el gol del triunfo de Central, sobre el final del cotejo.

Lamentables situaciones como la que vivió Alfaro ayer no son aisladas en el Gigante de Arroyito. El año pasado, en ocasión del choque de octavos de final por la Copa Sudamericana con Boca, el arquero Agustín Orion también fue víctima de un proyectil. Y todavía se recuerda, por la penúltima fecha del torneo de Primera División, en el partido con Racing, cómo un grupo de inadaptados atacó a los periodistas partidarios que siguen la campaña de la Academia en la zona de las cabinas de transmisión y en las plateas.

Incluso, en marzo de 2014, hubo un comunicado de repudio de la comisión directiva de Colón por el trato recibido en la visita a Rosario Central, con un ineficiente operativo policial e indiferencia de los dirigentes locales.

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