La Bombonera extrañó a Diego como nunca

Todo el estadio se fundió en el reconocimiento a Maradona; hubo mensajes de todo tipo y el equipo salió a la cancha con una bandera
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22 de abril de 2004  

Todos ingresan en el templo xeneize mirando ese palco tan significativo para la Bombonera. Allí donde el hincha de Boca lo vio por última vez el domingo, horas antes de su internación en la Clínica y Maternidad Suizo Argentina a causa de una descompensación. El palco está vacío, cerrado. No está Diego Maradona. El corazón xeneize está viviendo uno de sus momentos más sentidos. El ídolo más querido no está con sus gestos maradonianos, los mismos que le dan paso a ese rito de adoración que envuelve el ambiente cada vez que él está.

Como si quisiera darle fuerzas a la distancia, todo un estadio se fundió en los cánticos al ex crack. Los minutos previos al partido entre Boca y Bolívar tuvieron un solo destinatario: Diego Armando Maradona. Desde la tribuna popular comenzó el primer grito de aliento: "Diego, querido, La 12 está contigo". Siguió la platea con el clásico "Marado, Marado..." Por un instante se hizo presente un silencio que lo dijo todo y después, tímidamente, comenzó un aplauso tan fuerte como emotivo. La Bombonera vibró por esos recuerdos que aún están latentes, cuando Maradona como jugador se vistió con la camiseta azul y oro.

Todos quisieron decirle algo. Cada uno, desde su lugar, envió su mensaje de esperanza. Los jugadores salieron al campo de juego y desplegaron una bandera con el siguiente mensaje: "Fuerza, Diego. Plantel y Cuerpo técnico". Diego Cagna, como capitán, reconoció en declaraciones radiales que el pensamiento del plantel estaba en dos frentes. "Hay una responsabilidad deportiva que no se puede eludir. Pero vamos a jugar pensando y deseando que Diego se ponga bien. Todo lo que hagamos esta noche tendrá un destinatario muy especial", dijo, como uno de los referentes del equipo.

Los hinchas también dijeron presente. "Dale alegría a mi corazón", con la foto de Diego Maradona, asoma una bandera colgada de un balcón cercano a ese palco vacío. "Que Diego siga siendo parte de nuestras vidas", reza la de unos muchachos con idénticas remeras con la cara de Diego fundida en negro.

La lluvia no fue excusa. Como se pudo, se hizo notar el afecto. "Dios, curá al otro dios", rogaba una bandera amarilla escrita con pintura en aerosol. Quienes la sostenían no pudieron evitar ser sorprendidos por la emoción. Diego estuvo presente como nunca en el corazón xeneize.

Impresiona la multitud de remeras con la imagen del ídolo; y mucho más al trasponer la puerta del estadio y bajar a la platea, casi al borde del sentimiento. Un reconocimiento impactante, enorme, de extrañas formas. Desde afuera, las calles de la Boca aventuraban una noche sentida. Adentro, cualquiera se sintió pequeño. La Bombonera le mostró miles de imágenes, de significados, de mensajes. Exhibió su recuerdo por medio del afecto a Maradona.

Presencia presidencial

El presidente de Bolivia, Carlos Mesa Gisbert, presenció el partido entre Boca y Bolívar en el palco oficial de la Bombonera. Además del mandatario, unos 3500 bolivianos se ubicaron en la tercera bandeja y llenaron su sector con banderas celestes.

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