La connivencia entre barras, dirigentes y políticos, a la vista de todos

Fuente: Telam
En el últimos tiempo, ya son varios los casos que demuestran la relación directa entre los violentos y los encargados de combatirlos
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22 de julio de 2013  • 11:14

El fútbol argentino está controlado por la violencia . Y ésta, a su vez, por la connivencia clara e innegable entre los dirigentes, organismos de seguridad o políticos con los barrabravas. Una relación tan entrelazada y compleja que parece (o, a esta altura, es) imposible de desarmar. "Lo mejor del hincha argentino es la pasión y lo peor es la violencia. Pero a diferencia de la Argentina, en Inglaterra no existía una relación de convivencia con la política", explicó Steve Powell, integrante de la Federación de Hinchas de Inglaterra y Gales y uno de los responsables de terminar con los hooligans, en una visita al país, en 2011.

A lo largo de los años, y más evidentemente en el último tiempo, los ejemplos de connivencia son moneda corriente en la plana de todos los medios, aunque no haya luego consecuencias en la Justicia. La violencia y sus cómplices no entienden de camiseta ni de sentimiento. El negocio es el que domina y la imagen propia, lo único que hay que cuidar.

canchallena.com te presenta una serie de hechos que reflejan una relación cercana entre los violentos y quienes deberían luchar contra ellos.

La tribuna de Quilmes, una sala velatoria

Fuente: Archivo

El primero de octubre de 2012, un grupo de 200 barras de Quilmes entró al estadio cervecero mientras se disputaba el encuentro de reserva entre el local y Unión de Santa Fe. Ver a las futuras promesas del club no era el objetivo. Ingresaron el féretro del hijo muerto de José María Fernández, jefe de la barra brava "Los Alamos".

"Entró un montón de gente con un cajón. Tuvieron que parar el partido. Se quedaron un rato y se fueron. Tiraron un par de tiros. Buen cagazo me pegué, estaban atrás del arco donde yo estaba", contó Joaquín Papaleo, el arquero de los santafecinos, luego del encuentro, que, para sorpresa de muchos, no se suspendió.

Meses antes, los mismos barras habían hecho lo mismo por otro hijo del mismo líder. Incluso, ingresaron al campo de juego. En ambas ocasiones, el presidente del club era Aníbal Fernández, que siempre negó una relación con los violentos.

La cancha es su casa

La connivencia entre barras y dirigentes resulta indisimulable cuándo los violentos se manejan dentro del estadio sin ninguna restricción. Uno de los últimos ejemplos fue el episodio de las amenazas que recibió Sergio Pezzotta en el entretiempo del partido entre River y Belgrano por la promoción en 2011. En aquella oportunidad los barras bajaron de la tribuna y llegaron hasta la puerta del vestuario del árbitro para amenazarlo.

Otro caso muy recordado fue el partido entre Boca y Chacarita en la Bombonera en 2003. En el segundo tiempo los hinchas del equipo funebrero estaban a punto de romper una reja que dividía el sector con la platea mientras se jugaba el segundo tiempo. En ese momento se abrieron misteriosamente todas las puertas internas de la Bombonera para que los violentos de Boca atravesaran todo el estadio hasta llegar al lugar del conflicto.

Racing, sin "barras nominales"

A diferencia de muchos clubes, Racing nunca presentó una lista de derecho de admisión nominal. Es decir, no dio los nombres de los barrabravas del club que no pueden ingresar a los estadios, prohibiendo el ingreso sólo a aquella personas que generen disturbios antes de los partidos.

Sin embargo, por la muerte del periodista de Racing dentro del club, fueron procesados tres barrabravas, todos integrantes de la Guardia Imperial, e irán a juicio.

Fuente: Archivo

Todos a la cancha

En el último superclásico disputado en el Monumental, en octubre de 2012, la agencia oficial Télam difundió una foto con la que supuestamente probaba que Mauro Martín, líder de la barrabrava de Boca, no había ingresado al Monumental. Sin embargo, horas después se supo que el jefe de la 12 sí había estado en el estadio durante el encuentro.

Hablamos con los "hinchas" a través de los dirigentes

En febrero, el por entonces secretario ejecutivo la Agencia de Prevención de Violencia en el Deporte (Aprevide), Luis Alberto Morales, le decía a este medio que ellos rechazaban la connivencia, pero no así la convivencia.

-Se sabe que existe una relación entre los barras y los dirigentes, ¿dificulta eso a la hora de trabajar?

-Naturalmente, hay una convivencia porque las hinchadas existen. Y hay muchos delincuentes, camuflados en las hinchadas, que llevan adelante acciones ilícitas. Lo que no significa que debe haber connivencia. Ahí es donde queremos marcar el límite. Nosotros estamos parados en la realidad y, en función de eso, queremos trabajar, reconociendo la convivencia, pero no amparando la connivencia, ni de los funcionarios públicos ni de los dirigentes.

-¿Convivencia?

-Nosotros hablamos con los hinchas a través de los dirigentes, que son los que están legitimados para conducir los clubes. Existen cuestiones administrativas, como acompañar a las hinchadas, las peñas y demás, y eso lo hacemos a través de los clubes y no de los hinchas, porque no legitimamos ningún tipo de jefatura en las hinchadas.

-Pero acompañarlos es una manera de legitimarlos.

-Te reitero, nosotros no coordinamos con esas hinchadas, sino con los dirigentes y las comisiones de socios.

Cómo recibir a un nuevo entrenador

Fuente: Archivo

-No podés ingresar por acá-, le dice un agente de seguridad de Boca a este cronista.

-Sólo quiero sacar una foto, es un segundo.

-Bueno, pero apurate.

Los pocos escalones llevan a la platea baja de la Bombonera, donde varios hinchas, que ingresaron por otra puerta, esperan por la presentación del tercer ciclo de Carlos Bianchi como entrenador de Boca. Al atravesar el ingreso, no menos de 15 personas aguardan sentadas, lejos de la multitud. No era hinchas ni trabajadores del club, eran barrabravas.

En sus primeras dos etapas como entrenador de Boca, la barra xeneize nunca cantó a favor de Bianchi, quien nunca se relacionó con los violentos. Por eso, la presencia de la 12 en su presentación no pasó desapercibida. Esto es sólo un simple hecho aislado, después vendría la causa por los c arnets apócrifos y la versión del presidente del club, Daniel Angelici, quien intentó desligarse de los barras.

El vestuario de los barras

Javier Cantero, el presidente de Independiente, fue uno de los pocos (o el único) que decidió enfrentarse a los barras. Sin embargo, una investigación de América 24 reveló, en mayo de 2012, que a pocos metros del vestuario del plantel de primera había una habitación donde se guardaban los bombos y las banderas de la "hinchada".

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