La desprolijidad demora la preparación de la Argentina

Ayer se canceló el amistoso ante Costa Rica; sólo está confirmado el partido con Alemania
Ayer se canceló el amistoso ante Costa Rica; sólo está confirmado el partido con Alemania
Cristian Grosso
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30 de enero de 2002  

La selección sigue perdiendo el tiempo. Rafael Angel Parra, vocero de la Federación Costarricense de Fútbol (FCF) anunció ayer que el partido entre su país y la Argentina, previsto para el 13 de febrero en el estadio Orange Bowl, de Miami, fue cancelado tras un acuerdo entre Julio Grondona y Hermes Navarro, su par tico. ¿Por qué se cayó? Marcelo Bielsa -pretendía enfrentar a un rival de más jerarquía, pero aceptaba a Costa Rica si era la única opción- quería jugar en Buenos Aires para contar más tiempo con los futbolistas citados, pero, según el portavoz centroamericano, Grondona esgrimió que "en la Argentina no existe seguridad absoluta para los costarricenses ni para los argentinos" y de ahí la negativa del titular de la AFA para que se enfrentasen en el Monumental.

En la cancelación del amistoso también influyó que el equipo Alajuelense no iba a cederle sus jugadores a la selección de Costa Rica porque en esa fecha disputará un compromiso con América (México) y, además, la AFA -le debe sueldos a sus empleados y rechazó el pedido de Bielsa de enviar un colaborador a Malí para observar a Nigeria, rival en el Mundial, en la Copa Africana de Naciones- prefería no hacerse cargo de los costos de Costa Rica. De todos modos, entre tantas confusiones, hoy, con la reglamentaria antelación que exige el reglamento de la FIFA, Bielsa hasta podría anunciar una convocatoria por si en los próximos días se consigue un rival para el 13 de febrero. Una alternativa poco probable.

Ahora, ¿por qué no se han organizado más partidos? No hay una sola razón, pero las dilaciones de José Pekerman -encargado de llevar adelante las negociaciones- han tenido una decisiva responsabilidad. Ya el 1° de diciembre último, en Pusán, en el sorteo del Mundial, donde estaban todos los dirigentes y técnicos del planeta, se dejó pasar una excelente ocasión para acordar los amistosos; únicamente se pactó el juego del próximo 17 de abril, ante Alemania. La política de Pekerman, por entonces, fue que aún se podía esperar y así se dejaron pasar adversarios como Dinamarca, Grecia e Irlanda. Después, pretensiones económicas muy superiores al cachet habitual de la selección -cercano a los 200.000 dólares- espantaron a Bélgica y a Camerún, dos rivales que eran del agrado de Bielsa.

Salvo el cotejo en Stuttgart y la ilusión de al menos hacer un partido en la segunda quincena de mayo en Japón, cuando el equipo ya esté en la concentración del J-Village, en Utsukushimori, hoy la Argentina no sabe ni cuándo ni dónde ni con quién podrá jugar. Desde Noruega, ayer, Svein Rustad, un alto dirigente de esa federación, le dijo a LA NACION que existe un acuerdo para que ambas selecciones se enfrenten en Oslo, el 27 de marzo. En la AFA, anoche, siguieron negando tal posibilidad.

Mientras tanto, los oponentes que se cruzarán con la Argentina en el Grupo F del Mundial ya tienen su agenda completa. Nigeria -el primer rival, el 2 de junio, en Ibaraki- está clasificado para los cuartos de final de la Copa Africana de Naciones tras jugar con Argelia (1-0), Malí (0-0) y Liberia (1-0) y además ya convino un choque con Irlanda. Inglaterra -el 7 de junio, en Sapporo- se enfrentará con Holanda, Italia, Paraguay y Corea del Sur camino a la Copa, y Suecia -el 12 de junio, en Miyagi- se probará frente a Grecia, Suiza, Noruega, Japón y un quinto choque por confirmar.

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