La difícil transición

A pesar de que hay acuerdo entre los dirigentes y Reinaldo Merlo, la convivencia con Rubén Insua puede resultar una traba insalvable para que Mostaza firme su convenio
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23 de mayo de 2003  

En otras circunstancias, se diría aquí que el acuerdo entre San Lorenzo y Reinaldo Carlos Merlo está hecho. Hay coincidencias en muchos aspectos básicos de la unión entre ambos y se suman otras en cada conversación. Pero existe una traba que todo lo complica, que puede hacer peligrar ese convenio: la difícil transición entre el técnico electo y el saliente, Rubén Darío Insua. Como suele ocurrir en el período intermedio entre dos presidencias de distinto signo político.

Merlo mantuvo otra charla ayer por la tarde con Alberto Guil y Rafael Savino, presidente y vice del club azulgrana. Allí sumaron nuevos acuerdos sobre un posible contrato: incorporaciones, retribución económica, objetivos. Pero a pesar de que en ambas partes hay convicción de que el convenio es factible, la definición se postergó para la semana próxima. "El lunes o martes seguiremos charlando", aseguró temprano el entrenador.

Hay otro motivo, empero, para esta dilación. Merlo se siente incómodo con la difícil situación en la que se encuentra Insua, que en los últimos días adquirió un discurso más combativo. El entrenador en funciones criticó a su posible sucesor. Con ironía, como es habitual en el DT que se va: "El que diga que este plantel necesita refuerzos es porque no lo conoce. Con estos chicos ganamos la Sudamericana y se puede obtener otro torneo internacional (la Recopa, el 13 de julio próximo). Creo que está bien, ¿no?", expresó.

Merlo, sereno, evitó el cruce con su colega. "En San Lorenzo hay una interna que tienen que solucionar los dirigentes. Primero que arreglen sus asuntos entre ellos y después, si les parece, seguimos conversando", comentó por la noche, en el programa La última palabra.

El conflicto es de difícil resolución para los directivos azulgranas. Quieren arreglar con Merlo porque es su opción Nº 1, pero no quieren pagar el costo político de despedir a Insua antes de tiempo. Quieren dar la señal de que ellos siempre cumplen, que los contratos que firman son respetados. Hasta ahora siempre lo hicieron: con el entrenador y con los jugadores, que así lo reconocen.

Pero la contratación de un DT podría dar pie para situaciones incómodas. Por ejemplo, que Merlo deba resolver la continuidad de algunos jugadores y señalar la llegada de refuerzos sin poder trabajar con este plantel. O que, a pesar de que llegue a un acuerdo la semana próxima, no pueda asumir su función hasta casi dos meses más tarde. Sería el 14 de julio, un día después del partido por la Recopa; apenas quince días antes del comienzo del torneo Apertura.

Insua, más que nunca, se aferra al puesto hasta el 13 de julio. En cada declaración, quiere meterles presión a los dirigentes, que no quieren vulnerar sus principios. En el medio, Mostaza Merlo, que ya está decidido a sumarse a San Lorenzo, pero que encuentra en la transición un obstáculo muy complicado. La solución todavía no se vislumbra.

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