La doble inspiración del arquero Nahuel Guzmán: cuentos y penales

Escribió ficción sobre un arquero con memoria selectiva; en la realidad, atajó tres remates para que Tigres fuera campeón del fútbol mexicano
Claudio Mauri
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27 de diciembre de 2016  

Guzmán ataja el primer penal con la palma derecha
Guzmán ataja el primer penal con la palma derecha Fuente: AP

Puesto a imaginar, a dejarse llevar por la ficción, Nahuel Guzmán no inventó a un arquero que se regodeara con atajadas memorables. Concibió a uno que tuviera un curioso criterio selectivo: sólo tenía memoria para recordar los goles bonitos que le marcaron. Con esa idea, Guzmán escribió durante tres meses “El Coleccionista”, un cuento que integra Pelota de Papel, el libro que reúne cuentos que llevan la firma de varios jugadores.

Guzmán dejó la versión del arquero héroe para la realidad, que terminó superando a lo que podría surgir de una mente fantasiosa. El Patón atajó los tres penales que le ejecutaron en la definición que consagró a Tigres como campeón del torneo Apertura de México. El equipo de Monterrey postergó en la final al máximo ganador de títulos de México, América, con 16. Tigres sumó el quinto, dos de los cuales tuvieron por protagonista estelar al ex Newell’s, que en la conquista del Apertura 2015 contuvo dos penales frente a Pumas.

Con 30 años, la personalidad y el estilo de Guzmán encajan con las situaciones de riesgo. Los tres palos son una referencia que quedan a varios metros de su espalda. Le gusta anticiparse con las manos y jugar con los pies. Gerardo Martino, el director técnico que más creyó en él para que se consolidara en el Newell’s campeón 2013, solía recordar que aún con la confianza que tenía en sus condiciones no evitaba que se le cortara el aliento en algunas intervenciones osadas.

De esa actitud se alimentó Tigres para alcanzar el empate 1 a 1 en el penúltimo minuto del suplementario. América, el equipo que dirige Ricardo La Volpe ya no tenía a los argentinos Paolo Goltz y Rubens Sambueza, expulsados en un trifulca cerca de los bancos, pero ganaba 1-0. Guzmán se movía como un jugador de campo, cada vez más cerca del círculo central. Pases y pelotas al área para apurar la igualdad cuando en el estadio Universitario se empezaba a respirar un aire decepción. Pero en el minuto 119 llegó el empate de Dueñas que obligó a la definición por penales.

El espíritu de Guzmán quedaba reflejado en la respuesta que le dio al director técnico Ricardo Ferretti sobre su voluntad para ejecutar el quinto remate: “No va a hacer falta. Vamos a ganar antes”. De la profecía hizo partícipe a sus compañeros, como lo reflejó el ex River Damián Álvarez: “Nahuel nos pedía que estuviéramos seguros al patear, que eligiéramos un palo, que él se iba a encargar de su trabajo”. Dicho y hecho. El primer remate (Da Silva) lo contuvo con la palma derecha al volar hasta cerca del poste. La intuición le volvió a funcionar ante su compatriota Silvio Romero; se quedó parado en el centro del arco y alzó los brazos para bloquear la pelota. Y para completar una variada coreografía de atajadas, el remate de Güemez lo atajó con una estirada sobre su izquierda. Para Tigres convirtieron el argentino Guido Pizarro, Juninho y el francés Gignac.

Algunos repararon en los rituales de Guzmán durante la serie. Después de cada penal, se quitaba los guantes. Antes de ocupar el arco se acercaba desde el área grande en una ceremonia que incluía miradas altivas e intercambio de frases con el árbitro y los ejecutantes. Todo un juego psicológico que le terminó dando seguridad y confianza. “Nahuel hizo una guerra de nervios, dominó la escena. En los segundos previos a que se ordenara el cobro, en el cruce de miradas y dichos, ahí les ganó el reto”, escribió Rafael Ocampo en el suplemento deportivo La Afición.

Futbolista sanguíneo, Guzmán lo fue aún más cuando lo entrevistaron en el campo, minutos después de la consagración: “Lo de esta noche se llama ganar una final con huevos y personalidad. Estábamos sin tiempo y sin piernas, pero nunca dejamos de luchar. Tuvimos el premio al final. Demostramos personalidad y jerarquía”.

En algún tiempo lució rastas y el pelo corto que tenía hasta ayer fue rasurado en una promesa que cumplió con el ex delantero de Independiente Ismael Sosa.

Arquero y escritor en una ocasión, Guzmán ya puede comparar su nivel de inspiración, ante el ejecutante rival o la página en blanco.

Mejoró el promedio en México

Nahuel Guzmán lleva dos años y medio en Tigres. De los 18 penales que le ejecutaron entre tiempo regular y definiciones, atajó siete, le convirtieron nueve y dos fueron desviados. En Newell’s, de 35, contuvo cuatro, cinco salieron afuera y 26 fueron gol. En su paso por Independiente Rivadavia de Mendoza (Nacional B) atajó los dos que le remataron. En el seleccionado argentino, en el que debutó con Gerardo Martino y disputó cinco amistosos, le convirtieron uno en un 2-2 frente a México. Integrante de los planteles en las últimas dos copas América, Edgardo Bauza también lo citó en las tres listas para las eliminatorias.

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