La familia Simeone: pañales, casamiento, los debates con su padre y la persecución con Giovanni

Simeone celebra con su hija más pequeña en Tallín, Estonia
Simeone celebra con su hija más pequeña en Tallín, Estonia Fuente: Reuters
Cristian Grosso
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24 de junio de 2019  • 23:30

Le duele el aductor. En Madrid nunca juega al fútbol, pero en Buenos Aires se reencuentra con amigos y con aquel volante inagotable que se retiró hace algo más de una década. No son los años sino la falta de periodicidad, aclara. O los 50 años que asoman y llegarán en abril de 2020... "Nooooo, es un número redondo, un lindo número para los hombres. Los 50 es una gran edad para un hombre". La vitalidad de Diego Simeone lo certifica. La vida privada se le ha llenado de emociones últimamente. Se casó por civil con Carla Pereyra hace algunas semanas, y en febrero nació Valentina, la segunda hija de la pareja. Simeone se había criado como padre entre las pelotas, los autos y los soldaditos de Giovanni (23), Gianluca (20) y Giuliano (16), pero cambió la escenografía. Con Francesca aparecieron las muñecas, las cocinitas... y el 'Cholo' redescubrió la rutina de los pañales que ahora renovó Valentina.

-¿Padre entre los 25 y los 35 o después de los 45 años?

-Son distintos momentos de la vida. En la primera parte vivís a otra velocidad y quizá me perdí algo en el camino, aunque en realidad siempre estás perdiendo, porque ahora como entrenador en muchos momentos tampoco estás. El amor no cambia y los códigos de cómo te manejás con un hijo no varían por la edad, pero sí cómo desarrollás todo eso. Cuando sos joven vas a 2000, y a los 49, vas a 1000.

-De tres varones a dos nenas. ¿Y esa experiencia?

-Lo marcará el tiempo, hoy todavía es pronto porque son muy chiquitas. Pero por lo que todos me dicen, al menos de viejo voy a tener dos que me cuiden de verdad.

Simeone en su casamiento civil con sus tres hijos y dos hijas pequeñas
Simeone en su casamiento civil con sus tres hijos y dos hijas pequeñas Crédito: @carla.pereyra15

Le agrada vivir en su caparazón desde que recuperó la gimnasia de las mamaderas. Tiene cábalas, aunque prefiere camuflarlas como rutinas cotidianas. Cuando está concentrado con el plantel, cada día empieza igual: se levanta y sale a correr sin desayunar; luego se baña y de inmediato llama por teléfono a Carla. Si está por volar, antes toma un café. Nunca en vuelo.

Diego. En la familia es Diego. El apodo 'Cholo' nunca invadió la intimidad. Y Diego a su padre le dice 'Simeone'. Ni papá ni Carlos. Y a su mamá, Nélida, también le aplica el apellido y le dice 'González'. Códigos de familia. A sus hermanas sí las llama por su nombre: Natalia y Carla. A Simeone padre hace tiempo que le daba la edad para jubilarse, pero siguió concurriendo puntualmente a la planta de la firma Orbis, su trabajo de toda la vida en Villa Adelina. Recién este año aceptó el reposo. Más tiempo para discutir de fútbol con su hijo: "Maneja bien estar jubilado, está tranquilo..., eso sí, cuando hablamos de fútbol cada vez está más crítico", bromea Simeone..., hijo.

-¿Nunca vas a dirigir a Giovanni, por aquello de los códigos del vestuario?

-Nunca no se puede decir. Posiblemente con el tiempo, cuando él siga creciendo en su carrera y esté más asentado, posiblemente me encuentre a mí llegando al equipo donde él esté. Y esa sí va a ser una situación mucho más natural que yo traerlo. Si lo trajera, me da la sensación de que ante un mínimo problema o una situación compleja, y con periodistas siempre merodeando, van a decir 'el chico se lo dijo, el chico le llevó el cuento'. Y así, de repente se hace un globo, y el pibe no tiene nada que ver, pero no importará, ya se instaló la idea.

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