La gran sorpresa

Luego de tocar fondo deportiva y económicamente, el equipo cordobés vive una racha positiva: es uno de los punteros del certamen local y sueña con salvarse del descenso
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27 de febrero de 2004  

CORDOBA.- Muy pocos apostaban algo por Talleres, en una historia que no es de ahora, sino de hace varios meses. Corrían los días previos a su debut en el último Apertura y se veían muy lejos los 15 puntos de ventaja que le llevaba Chicago, uno de sus rivales directos en la lucha por salvarse del descenso. Las especulaciones involucraban también a Quilmes y a Atlético de Rafaela, los equipos recién ascendidos, en el análisis de que sus eventuales malas campañas ayudarían a evitar la pérdida de la categoría a un conjunto tallarín casi desahuciado.

Todavía se recuerda lo que dijo el volante Luciano De Bruno luego de convertir el primer gol de Talleres en ese Apertura. Fue ante Arsenal, en el estadio de Racing, en un partido que terminó igualado 1-1. "Festejé el gol junto a compañeros a los que ni siquiera les conocía el apellido", dijo el mediocampista. Toda una síntesis. Talleres, dirigido por José Pastoriza, poseía muy pocos jugadores profesionales a una semana del comienzo de una nueva temporada.

El mismo De Bruno, Aldo Osorio y Javier Cappelletti fueron algunos futbolistas que llegaron en aquella azarosa semana previa. Julián Maidana, hoy titular, aquella vez suplente, llegó a Ezeiza la noche del viernes anterior, se fue directamente a la concentración y les dio la mano a sus nuevos compañeros casi sobre el cierre del libro de pases.

Así empezó Talleres. Muchos temían que una serie de malos resultados desestabilizara la precaria estructura que conducía Pastoriza y acelerara el proceso de crisis económica en el que está sumergido el club.

Pero por varios motivos eso no ocurrió. Pastoriza fue poco menos que clave para diluir algunos focos de conflicto. Sus contactos suavizaron la relación de Talleres con Futbolistas Argentinos Agremiados por deudas históricas y su experiencia fue vital para amalgamar un grupo que recién empezaba a conocerse.

Por eso resulta sorprendente la satisfactoria campaña realizada en el Apertura, con 24 puntos. En el transcurso del certamen se insertaron varios conflictos, en los que hubo amenazas de paro del plantel y una resistencia de su público a asistir a la cancha. Además, la gente seguía intuyendo que, por más esfuerzo que hicieran los futbolistas, la suerte estaba echada y de nada valía el aliento en las tribunas en el actual Clausura.

Sin embargo, la llegada de Juan José López (acreedor de Talleres en unos 700 mil pesos por su anterior paso por el club) atenuó el dolor y la incertidumbre por la partida de Pastoriza. Con el aval que le da haber dirigido al equipo que se clasificó para la Copa Mercosur y a la Libertadores en la temporada 2000-01, López reafirmó los conceptos de su antecesor, ratificó a los jugadores por los que había apostado el Pato y se nutrió del insospechado aliento de los simpatizantes que, en buen número, llegaron al estadio Córdoba para verlo ganar ante Arsenal (4-3), en el debut del Clausura.

Luego llegó la goleada a Olimpo (4-1), el alejamiento, por primera vez en la temporada, de la zona de descenso directo, y la ilusión de salir de la promoción, si la escalada se mantiene y Chacarita y Olimpo continúan cayendo. Además de la punta del torneo, algo insospechado.

Así llegará Talleres para enfrentar pasado mañana a Colón, como local. Como valor agregado, estará la presencia desde el comienzo de Mauricio Serna, el mediocampista colombiano que jugó 27 minutos ante Olimpo y en el que descansan muchas esperanzas por su exitoso pasado en Boca.

Estos elementos se han unido para no descartar una gran asistencia al estadio Córdoba. Los motivos ya fueron enunciados, a los que se podría agregar la curiosa situación de que, si vence al equipo santafecino y Vélez no supera a Boca, sería líder solitario del Clausura estando en la zona de promoción, algo impensado. Pero parece que La T está en racha positiva y lo puede hacer posible...

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