La importancia del goleador

Claudio Mauri
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6 de mayo de 2003  

La escasez de gol de Boca puede ser algo momentáneo y circunstancial, pero es un buen ejemplo para retratar lo incompleto que es un equipo cuando no tiene al hombre que vive de ser el rematador de las jugadas. La figura del goleador no sólo está realzada porque se encarga de lo más valioso del fútbol, sino porque se trata de un especialista, de alguien que no se puede fabricar. Un lateral se podrá reconvertir en volante o viceversa, pero es casi imposible crear a un goleador si esa condición no la lleva en los genes y el instinto.

¿Es posible que un equipo salga campeón sin alinear a un goleador de raza que esté inspirado para encontrar el arco? Si el fútbol es tan apasionante es porque no está sujeto a dogmas ni a fórmulas infalibles, pero los antecedentes, en gran proporción, indican que todo aquel que no disponga de un matador en el área corre mayores riesgos de quedarse en el camino. Esta carencia se hace más notoria en los torneos largos locales. En la competencia internacional, que tiene un desarrollo más acotado, quizá resulte más factible disimular la ausencia de un goleador. Se la puede suplir con variantes para la definición o con un momento fructífero de alguna individualidad. Nada que demande sostener esos atributos durante un lapso prolongado, porque no son naturales para extenderse ininterrumpidamente, algo de lo que sólo presumen los goleadores.

A modo de resumen, sin un goleador se puede salir del paso, pero las limitaciones serán muy evidentes para alcanzar grandes objetivos. Uno de los últimos que conjuraron la falta de un artillero fue el Racing campeón de Mostaza Merlo, que tuvo a Maxi Estévez (7 tantos) y Chatruc (6) como exponentes de mayor eficacia, en un torneo que consagró a Cardetti (River, 16) al tope de la lista.

Con un goleador, la existencia de un equipo se simplifica. Puede ganar sin jugar bien, puede sacar provecho de acciones intrascendentes o de rebotes que sólo son captados por su sexto sentido. Cuando impone su ley, muchas otras cuestiones del juego pasan a ser relativas. Autor de 14 tantos en los últimos 9 partidos, el técnico Alex Ferguson encontró en el centroatacante Ruud van Nistelrooy el mejor fundamento para explicar el reciente título de Manchester: "Sin dudas, Ruud fue decisivo para que ganáramos la Liga".

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