

Encontrá resultados de fútbol en vivo, los próximos partidos, las tablas de posiciones, y todas las estadísticas de los principales torneos del mundo.
Allá por Lanús hay un delantero grandote, que alguna vez se convirtió en tentación para varios clubes grandes. Se llama Diego Klimowicz, le dicen Granadero y sus estados de ánimo manejan la parte ofensiva del equipo del Sur. Tarea difícil para los defensores rivales es domar a este gigante que, además de monopolizar el juego aéreo, también genera peligro con la pelota en sus pies.
Pues bien, este certero atacante puede tener tardes desafortunadas... como la de ayer. Así Lanús, por tanto dilapidar, terminó penando y mandando a sus hinchas a las casas con un rictus sombrío. Porque el 1 a 1 que sembró Nueva Chicago tuvo la fragancia del escarmiento a dos fallas letales que afectaron a Lanús: la falta de aprovechamiento de las oportunidades y la desidia que mostró en el segundo tiempo, en el que tuvo diferencia numérica, y que casi hizo olvidar algunas buenas intenciones del hábil Silvio González en la primera parte.
Tan difícil de marcar es Klimowicz que Herbella no tuvo más remedio que empujarlo en el área para que no cabecee. Se había jugado un cuarto de hora. Penal y el gigante no perdonó.
Tempranito, Lanús sacaba ventaja mínima para manejar las acciones a piacere .
Pero empezaron a sucederse las llegadas sin concreción de Lanús. Klimowicz, alimentado por los destellos de González y Bustos, que desperdició cuatro ocasiones clarísimas para aumentar la diferencia.
Nueva Chicago, encima de luchar contra sus propias limitaciones, se quedó sin Valli, expulsado por acumulación de amarillas a media hora del final. Con un jugador más Lanús, inexplicablemente, se hundió en la intrascendencia, llevado, tal vez, por su ineficacia ofensiva.
Perdió la pelota Lanús y cayó en un dilema serio. No tenía el control del juego ni la precisión suficiente para recurrir al contraataque. El equipo parecía deambular; Aimar se desesperaba y el público, fastidioso, impaciente, paladeaba un mal presagio.
La desorientación abrió el hueco justo para la felicidad de Nueva Chicago: centro del dinámico Julián Kmet y cabezazo imparable de Juan Manuel Herbella. Sin grandes méritos, el equipo de Mataderos imprimió en su gente un sentimiento de hazaña.
Lanús era puro lamento. Tanto que nadie se atrevió a pensar que podía volver a ponerse arriba. Y por allí Klimowicz desviaba una posibilidad clara y se encargaba de inmovilizar el 1 a 1...
Una dura respuesta : el volante de Chicago Julián Kmet fue muy insultado por la gente de Lanús cada vez que tocó la pelota. Cuando el jugador fue consultado sobre la actitud del público del conjunto del Sur, dijo: “Con la gente de Lanús no pasa nada. La verdad... no existe. Les dejé cinco millones de dólares (en referencia al dinero que ingresó en la entidad cuando Kmet fue vendido a club portugués Sporting Lisboa).
El DT Vega, conforme : “Tuvimos que cambiar de actitud cuando salimos a jugar el segundo tiempo y eso nos dio resultado. Es cierto que es sólo un empate, pero por como venía Lanús, el resultado final es muy importante. Por suerte nos vamos acomodando a la categoría y comenzamos a encontrar los puntos que nos van a ayudar a no pensar sólo en el descenso”, comentó uno de los entrenadores del conjunto de Mataderos, Roberto Vega.
La alegría de Herbella : el defensor de Chicago Juan Manuel Herbella, autor del gol del empate, festejó la conquista de manera muy particular: “Puse mi camiseta sobre el lente de la cámara de TV, porque fue algo que le había prometido a mis amigos. Este empate es importante para nuestras aspiraciones en primera. Resolvemos mejor los partidos. Antes teníamos diez situaciones de gol que las sacaban en la línea y ahora llegamos dos y convertimos una. La efectividad es fundamental”.
Sin respeto : cuando desde la voz del estadio, antes del comienzo del partido, se pidió un minuto de silencio por la paz mundial (por el ataque a los EE.UU.), los hinchas de Chicago, en una actitud incomprensible, comenzaron a silbar y a insultar a los de Lanús, que no contestaron las agresiones.
Muchos jugadores de Lanús intentaron buscarle una explicación a este empate con sabor a derrota. El defensor Lucas Alessandria lo analizó así: "Nos faltó la última puntada. Tuvimos varias situaciones y no las supimos resolver. Eso, en el balance, te da saldo negativo, porque cuando el rival encuentra un lugar para quebrar la defensa, te gana o empata el partido, como nos pasó a nosotros". El DT, Carlos Aimar, coincidió con el defensor: "La clave del partido estuvo en la cantidad de goles que desperdiciamos. Sólo rescato la primera media hora, donde el equipo jugó muy bien".


