La invasión de los hinchas, un motivo de preocupación

No hubo vuelta olímpica y la definición casi se suspende; la policía no quiso reprimir
No hubo vuelta olímpica y la definición casi se suspende; la policía no quiso reprimir
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26 de enero de 2002  

La gloria está a punto de ser alcanzada. Sólo resta acertar ese tiro desde doce pasos, que recayó sobre la espalda de Diego Capria, para festejar la obtención de la Copa Mercosur. Pero las miradas se desvían hacia la tribuna local. Se deslizan los cuerpos desde la cima de la pared acrílica que delimita el campo de juego. La impaciencia de unos 250 hinchas se transforma en un bochorno cuando deciden invadir la cancha.

Aunque parezca increíble, la fiesta de San Lorenzo corrió peligro por culpa de estos entrometidos . Alentados por la pasividad policial y espantados por la desesperación de los propios jugadores locales y del DT Manuel Pellegrini, que miraban de reojo la inamovible decisión del árbitro, el colombiano Oscar Ruiz, que no quería continuar las acciones hasta que el terreno estuviera desalojado de hinchas. Incluso, Carlos Alberto, el técnico de Flamengo, amenazaba con retirar a sus jugadores.

El operativo contó con 470 efectivos y, según fuentes de la Policía Federal, los hinchas desbordaron las previsiones y se decidió no reprimir porque se trataba, en su mayoría, de menores y mujeres. Incluso cuando volvían a la tribuna, además de ser repudiados por el resto de los hinchas, recibieron algunos golpes de los propios compañeros de popular .

Estas acciones parecen figuras repetidas en el club de Boedo . Sin ir más lejos, cuando San Lorenzo se consagró campeón del certamen Clausura, el año último, la invasión de simpatizantes tras el final del partido ante Unión fue masiva y caótica. No sólo se contentaron con dejar sin ropa a los jugadores; además, provocaron varios destrozos, entre ellos -el más llamativo-, el de los bancos de suplentes.

En el medio de estos dos seudofestejos aparece la consagración de Racing , el mes último, en el torneo Apertura. Una verdadera contracara, pues en la cancha de Vélez los jugadores de la Academia pudieron disfrutar de una vuelta olímpica sin mayores inconvenientes.

Anteanoche, en cambio, las imágenes rozaron el patetismo. No fue agradable, por cierto, observar al técnico Manuel Pellegrini tratando de huir de los tironeos o a varios hinchas saltando sobre la tarima que se había dispuesto para la entrega de premios, de la cual fue incluso sustraído un cartel con la leyenda Copa Mercosur 2001.

Por supuesto, no hubo ceremonia de premiación y el trofeo le fue entregado mucho tiempo después a Horacio Ameli en los vestuarios.

Rafael Savino, vicepresidente de San Lorenzo, no ocultó su preocupación por estos hechos. "Si bien anoche hubo varios destrozos, no fue tan grave como lo que se vivió en el partido con Unión. Creo que entró menos gente en el campo de juego, pero igual éste es un tema que nos preocupa, porque parece que ingresan con demasiada facilidad. Ya le tomaron la mano al alambrado, porque lo cortan fácilmente y así se meten. Habría que poner alambre de púa o vidrio como en otras canchas, pero en este momento no podemos hacer una erogación de ese tipo", señaló el dirigente, que expresó que hasta el momento no hicieron estimaciones de los daños totales que sufrió la cancha.

Además, Savino le quitó responsabilidad al operativo de seguridad. "Para la policía no es fácil, porque entran de a cien y no pueden con todos. Además, si reprimen los critican porque reprimen, y si no, porque no lo hacen", afirmó.

La invasión de los hinchas es una práctica preocupante. Tanto que, en el Bajo Flores, el grito de campeón corrió peligro .

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