La obsesión celeste y blanca

Messi, que fue elegido como el mejor jugador del año, se mostró molesto por las críticas que le llegan desde nuestro país; "Me da bronca que digan que no siento la camiseta de la selección", dijo Leo; Sudáfrica 2010, su gran desafío con la Argentina
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21 de diciembre de 2009  • 17:41

"Me da bronca que digan que no siento la camiseta de la selección. Nada me jode más que me digan que no soy argentino". La frase de Lionel Messi en una entrevista concedida al diario El País lo dice todo. La estrella de Barcelona no es ajena a los comentarios que le llegan desde nuestro país. Ahora, el mejor jugador del mundo sabe que tendrá un desafío mayor en Sudáfrica 2010, a donde arribará con el rótulo del mejor del planeta.

En la jornada de hoy, Messi se refirió tanto al premio que recibiría más tarde, como a su relación con el conjunto nacional. "En el seleccionado, intento hacer lo mismo que en Barcelona. Las eliminatorias son difíciles y nos costaron bastante. Creo que ahora ya dejamos las presiones atrás. El Mundial puede ser diferente para nosotros y para la selección. Espero lo mejor para el equipo", decía en la conferencia de prensa previa a la entrega del FIFA World Player 2009.

Por lo pronto, Messi viajará en las próximas horas desde Zurich a Barcelona para incorporarse al seleccionado argentino que mañana jugará en el Camp Nou ante Catalunya. Sin embargo, en su mente, ya debe posarse la Copa del Mundo y el debut de la Argentina el 12 de junio ante Nigeria y los compromisos siguientes ante Corea del Sur y Grecia.

Soy argentino y siento la camiseta como el que más. He tenido la suerte de conseguir todo con mi club y me encantaría hacer lo mismo con la selección argentina", dijo Leo, quien sabe que como el mejor del mundo tiene un desafío de selección.

La maldición antes del Mundial. Los ganadores del FIFA World Player en los años previos a los mundiales no consiguieron levantar la Copa del Mundo al año siguiente. El premio se instauró en 1991, por lo que el primer caso para tener en cuenta es el de Roberto Baggio (Juventus), que lo ganó en 1993, pero perdió la final del Mundial Estados Unidos 1994. El siguiente caso fue el de Ronaldo (Barcelona e Inter) en 1997. El brasileño, con algunas molestias físicas, vio cómo se le escapaba el título en Francia 1998 ante el seleccionado galo. En 2001, lo consiguió Luis Figo (Real Madrid), quien no tuvo una buena actuación en Corea-Japón, donde el equipo luso quedó afuera en primera ronda. Mientras que el último caso es el de Ronaldinho (Barcelona), en 2005. El jugador nacido en Porto Alegre no anotó en Alemania 2006 y Brasil quedó eliminado en cuartos de final, ante Francia. ¿Con Messi cambiará la suerte?

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