La peor versión: sin rumbo y sin estilo

La derrota profundizó las fallas que asomaron en los últimos partidos de River, un equipo que ayer, en La Plata, no tuvo respuestas tácticas
Alberto Cantore
(0)
26 de septiembre de 2005  

LA PLATA.- "Nada es fácil en el fútbol. Estamos buscando el estilo de River, que es el de salir a buscar el resultado en todas las canchas", afirmó Reinaldo Merlo, el viernes, en el último contacto con la prensa antes del match frente a Estudiantes. Con esas palabras el DT describió con exactitud las fallas estructurales que tienen los millonarios, las mismas que se vieron reflejadas en el terreno, ayer, en La Plata. River nuevamente no tuvo ideas y sí mucha desorientación.

No se trata de individualizar culpables, porque en un deporte de conjunto los errores, en general, son compartidos. Pero existe una persona -el entrenador- que es la encargada de ejercer la conducción del grupo y, a la vez, quien debe entregar un mensaje claro para que los futbolistas, los ejecutores, desarrollen una idea futbolística. La confusión que demostró River, en especial en el segundo tiempo, evidencia que la comunicación está fallando. Las razones podrían reducirse a dos ítem: Merlo no es sencillo en el discurso o los jugadores aún no lograron interpretar las indicaciones. En cualquiera de los dos casos, las deficiencias exhibidas son llamativas.

En la búsqueda del anhelado estilo que pretende, el DT, ante Estudiantes, efectuó variantes que causaron sorpresas y aportaron una mayor dosis de desorden que las ansiadas soluciones. Con las modificaciones ensayadas en la zona media, que fueron tres en 45 minutos, hubo jugadores que parecieron estar inmersos en un laberinto más que en un campo de juego. Mientras, los pocos que ofrecían un desempeño decoroso fueron absorbidos por el caos reinante.

La primera de las versiones tácticas contó con Jairo Patiño jugando por el sector derecho del medio campo. Desde allí se erigió como conductor y en el único futbolista desequilibrante que tuvo el equipo. El ingreso de Montenegro corrió al colombiano a la posición de enganche. Entonces, perdió panorama y cayó en la red que le tendió el rival en la zona. Por último, la entrada en escena de Diego Galván lo devolvió a la franja derecha, pero el cansancio y la desesperación hicieron mella y el rendimiento no fue el mismo. Un claro ejemplo de cómo malograr una pieza, la única que transmitía fútbol.

Santana y San Martín fueron los restantes volantes, aportaron la acostumbrada lucha, pero no desnivelaron, y River requiere, según lo expresó Merlo, ser protagonista en cada cancha en que juega.

Cuando Estudiantes se hizo dueño del medio, Merlo buscó emparejar la lucha por más que ello le restara juego, al menos por los nombres. Entonces saltaron a la cancha Víctor Zapata y Daniel Montenegro por Gustavo Oberman y Gastón Fernández, respectivamente. El primero se ubicó por la izquierda, con lo que San Martín pasó a la posición de volante central y Santana a ser el nuevo mediocampista por la derecha. Zapata no entregó respuestas futbolística y su aporte estuvo resumido al habitual despliegue físico; Montenegro, comenzó siendo un mediapunta, como más le gusta al DT, aunque después terminó jugando como enganche. Cambiaron los apellidos, las posiciones, pero la fisonomía que transmitían los millonarios no se vio alterada.

La peor versión llegó tras el gol de Calderón. Allí, Merlo mandó a Galván al terreno para que acompañara a Farías, sacó a Santana y dejó a San Martín, que estaba amonestado, para batallar. No había estrategia, tampoco mente fría. River era desesperación, nerviosismo y arrebatos individuales, aunque nunca las intenciones llegaron a generar situaciones de riesgo.

En La Plata los millonarios dejaron tres nuevos puntos en el camino, y en la ansiosa búsqueda de encontrar el rumbo futbolístico dieron un nuevo paso atrás. Cambian los nombres, se ensayan desesperadas modificaciones tácticas, pero el conjunto no aparece. Las individualidades se pasean desorientadas. Lo único palpable es que las recetas, por ahora, aportan mayor confusión.

El miércoles, Corinthians

La idea de Merlo es trabajar para recomponer la estructura, pero la apretada agenda indica que River, pasado mañana, deberá jugar el desquite ante Corinthians, con Tevez, por los octavos de final de la Copa Sudamericana. ¿Regresará Gallardo para intentar recomponer la imagen?

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?