La polémica por el gol de Borré por un roce en el brazo y otras cuatro historias de una noche inolvidable en Porto Alegre

El festejo de Santos Borré, que marcó el empate en una acción polémica
El festejo de Santos Borré, que marcó el empate en una acción polémica Fuente: Reuters
Ariel Ruya
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31 de octubre de 2018  • 01:12

Es, tal vez, una de las cinco mejores noches de la historia de River en la Copa Libertadores. Mística, fútbol, intriga y un final impensado. Único. La batalla de Porto Alegre, matizada con una lluvia voraz que recuerda a las noches más bellas del equipo millonario en esta clase de desafíos internacionales, tiene cinco nombres principales.

Pity Martínez. Entró en el segundo tiempo, impensado que no fuera titular por ser uno de los favoritos de Marcelo Gallardo. No brilló, pero se hizo cargo del penal decisivo y celebró con su estilo. "Qué loco que está", gritó y gesticuló, una melodía nacida por los festejos repetidos contra Boca.

Rafael Santos Borré . Marcó contra Racing, marcó contra Independiente, marcó la esperanza contra Gremio, aunque en su gol la pelota se haya desviado en el brazo derecho, algo no advertido por el referí ni por el VAR. Corre, mete, pelea, juega y hace goles: el colombiano es una de las sorpresas del segundo semestre.

La polémica por el gol de Borré: la mete con el brazo - Fuente: Twitter

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Franco Armani . Falló en el 1-0 en Núñez, fue determinante en un mano a mano resuelto frente a Everton, cuando el partido estaba 1-0 para el equipo local. Una tapada que viaja a la historia, porque era el 2-0, el fin del sueño.

Jonatan Maidana. Seguro, firme, confiado. Tiene su historia: ingresó en el corazón de los hinchas de River el 16 de noviembre de 2010. En el Monumental, el triunfo por 1 a 0 contra Boca fue sellado por un vuelo triunfal del defensor, de pique al suelo, luego de un córner de un joven Erik Lamela. El caudillo, de 33 años, había debutado en Los Andes, pero las tres temporadas en Boca, de 2005 a 2008, habían abierto el interrogante de las suspicacias. Defensor de las causas perdidas –pudo ser transferido más de una vez–, es un símbolo reciente.

No solo porque consiguió prestigio, títulos y reconocimiento: sobre todo, porque le puso el pecho a la etapa más oscura de la historia del gigante. Fue uno de los arquitectos del regreso a la primera división. "Es difícil mantenerse en un equipo como este, de tanto nivel, jerarquía e historia", suele expresar el defensor, que se presentó en Núñez por primera vez a mediados de 2010. "Vengo a salir campeón", contó, atrevido. La historia le reservó un sitio de privilegio.

Leonardo Ponzio. Cumplió 300 partidos con la camiseta de River, se lesionó y salió a los 24 minutos del primer tiempo. Es fundamental, siempre. Adentro, afuera. Prestigio, títulos y reconocimiento: en el campo de juego, nadie es más querido que él, sobre todo, a partir de las series exitosas contra Boca, en la que River cambió la historia de una vez y para siempre.ß

Por: Ariel Ruya
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