La previa. Boca, River y San Lorenzo: cómo dejar a un lado la Libertadores por la Superliga

Ariel Ruya
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3 de agosto de 2019  • 23:59

Casi un año atrás. Fines de agosto, comienzos de septiembre. Reforzado y jovial, de pronto Racing quedaba tendido, luego de caer por 3 a 0 contra River en el Monumental, y se despedía de los octavos de final de la Copa Libertadores, con una imagen descolorida, apática. La cara de la derrota fue Eduardo Coudet, el joven y arriesgado entrenador, que aceptaba la cara oscura de la luna. "Había chances de ganar y de perder, pero no de esta manera. Ahora hay que pensar en el domingo, porque si ganamos quedamos punteros. Tenemos que crecer como equipo, porque estas no son las formas. Ahora tenemos la obligación de ser campeones. Es una mochila que me pongo para lo que queda del semestre", avisó, con la sangre todavía caliente recorriendo su cuerpo.

Un puñado de días más tarde, una mañana soleada, superó por 2 a 0 a Rosario Central, el transitorio líder de la Superliga. La Academia se subió a la cúspide en la cuarta fecha, voló, resistió y se consagró en una suerte de unipersonal. Coudet lo hizo: asumió el golpazo, sufrió en el camino un serio desplante de Ricardo Centurión en otra derrota en River y potenció la unidad de las cuatro patas detrás del anhelo de una vuelta olímpica. Cuerpo técnico, plantel, dirigentes e hinchas: todos unidos triunfaron. Pero la ilusión de Racing nunca fue el campeonato. Se desvivía -sigue haciéndolo- por volver a dar un paso ganador en el tramo internacional. Lo mismo les ocurre a los demás, con quienes comparte la grandeza: primero, la Libertadores; luego, la Superliga.

Le sucede ahora mismo a Racing, que afronta una sola competencia desde la eliminación por la Copa Argentina frente a Boca Unidos. Le pasa a San Lorenzo, después del golpazo que le dio Cerro Porteño por la Libertadores y con un mar de buenas incorporaciones. Casi le ocurre a Independiente, que atravesó la frontera con cierta fortuna por la Copa Sudamericana, un trofeo de relativo valor. ¿Cómo volver a priorizar el torneo de todos los días? ¿Con un programa más serio, sin cambios? ¿Con el fin definitivo de los promedios? ¿Cuando sean solo 20, 22 conjuntos? Más allá de la lucha de intereses entre la Conmebol y la Superliga, la obsesión siempre tiene destino fijo. El internacional.

"Si me dicen si cambio un torneo local por todos los títulos que obtuvimos, digo que no. Si vemos el vaso vacío me quedo con esa idea de no haber ganado un torneo. Los objetivos fueron muy claros y muy marcados. En esa decisión sobre prioridad, creo que hemos optado por lo mejor. La gente ha disfrutado lo que hemos logrado. Después, si quieren rebuscar las cosas... está bien lo que piense esa gente. Cuesta mucho ganar en el fútbol, y más en el fútbol argentino", expresó alguna vez Marcelo Gallardo, múltiple ganador internacional en River. Logró dos Copa Argentina, pero no se consagró en el certamen doméstico.

"Desde hace tres años estoy en Boca y vivimos muy lindos momentos, como salir campeón, pero también hay que ser conscientes de que no hace mucho tiempo perdimos una final contra River. Nos levantamos y tenemos alta la vara porque sabemos que hay que salir campeones. No es fácil ahora decirle que sí a Boca. En estos momentos... venimos de perder una final con River, otra con Tigre. Es difícil ponerse la de Boca cuando se sabe lo que el hincha quiere. Si no ganamos la Copa, va a ponerse difícil", fue la última radiografía de Darío Benedetto, antes de aterrizar en Francia. Y Boca logró dos torneos locales en ese lapso.

"Los jugadores y nosotros somos conscientes del plantel que tenemos y del equilibrio que hay que tener a la hora de elegir. Para cualquier entrenador, trabajar con un número amplio de jugadores es dificultoso, y no es beneficioso para los futbolistas", contó Juan Antonio Pizzi, que ahora sí va a darle exclusiva atención a la Superliga, pero le sobran caciques. Podrían irse Nicolás Reniero, Adolfo Gaich, Marcos Senesi, Rubén Botta y Nicolás Blandi.

Mezclados entre los octavos de final, Boca, River y San Lorenzo no dispusieron de los mejores intérpretes en la primera fecha de la Superliga. Sellada esa etapa, con tiempo de sobra para lo que vendrá, los tres gigantes van a emplear parte de su mejor arsenal en este superdomingo. Boca jugará con Patronato en Paraná, River se enfrentará en su casa con Lanús y San Lorenzo actuará en el Bosque ante Gimnasia. El cuerpo está en la Superliga, mientras la cabeza sigue dando vueltas en las desventuras coperas.

Por: Ariel Ruya

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