La última de Sampaoli: armó un ultraofensivo 3-2-5, pero Santos no pudo meter un gol

Fuente: AP - Crédito: Nelson Antoine
Ariel Ruya
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24 de febrero de 2019  • 09:00

Jorge Sampaoli siempre da la nota. Detrás del fracaso en el Mundial -en el campo de juego y en la convivencia entre el cuerpo técnico y el plantel-, sus días en Brasil son frenéticos. Santos , su equipo, de a poco tiene su sello distintivo: corre, juega, mete, ataca; por momentos enloquece, de vez en cuando marca con rigor. Es un torbellino el equipo, a imagen y semejanza de su conductor, que provoca una suerte de revolución en el fútbol brasileño. No es indiferente. Siempre con una remera ajustada y un jogging deportivo, gesticula, aplaude, grita, se enoja, al límite de la energía, como su equipo. Anoche, por el campeonato Paulista, Santos empató con Palmeiras , como visitante, en el magnífico Arena Palmeiras. Esta vez, con algunos suplentes, dispuso de una sorpresiva táctica audaz: 3-2-5. Casi todos al ataque. Pero no hubo caso: fue 0 a 0.

Es el líder del Grupo A, con 19 puntos. Con 16 goles, es el equipo más efectivo del Paulista. Pero siempre tiene una sorpresa a mano. Durante buena parte del desarrollo -sobre todo, en la primera mitad-, dispuso de esta formación: Everson; Aguilar, Yuri y G. Henrique; Pituca y Jean Lucas; Rodrygo, Ribeiro, Cueva, Derlis González y Copete. El peruano, el paraguayo y el colombiano fueron los mejores de una formación que atacó mucho -sobre todo, por las bandas-, dispuso de cinco situaciones claras de gol y que sufrió demasiado, con una última línea frágil, inocente. Los cinco atacantes, sin embargo, subían y bajaban: no eran como los viejos tiempos del fútbol, pero hubo una aproximación a aspectos románticos del juego, hoy perdidos en el tiempo. Lo llamativo: volvió a jugar con un -a veces, dos-, falso 9, esa referencia que resultó un fiasco con Lionel Messi contra Francia, durante el Mundial.

¿Qué tiene en la cabeza el ex DT del seleccionado? Algunas de sus teorías, desarrolladas en público, frente a los micrófonos, en las últimas horas.

  • "Jugamos el clásico con tranquilidad, con los aficionados en contra, con el equipo que fue campeón brasileño y tuvieron la grandeza de salir jugando. Esa valentía que tuvieron los más jóvenes nos ilusiona para el futuro"
  • "Tenemos que controlar el juego por más tiempo. Estamos en un proceso nuevo, intentando crear la idea de controlar los partidos, tener siempre la pelota. Los tres grandes de San Pablo, en cambio, se destacan por tener un muy buen contraataque"
  • "Santos no tiene la característica de defenderse. San Pablo, Corinthians y Palmeiras tienen transiciones más rápidas, que también son eficientes. Son ideologías, maneras de jugar, hay que respetar a todas"
  • "A veces me exalto mucho en el juego, molesto a los árbitros, tengo hasta que pedirles disculpas. Pero es la manera en que vivo, soy muy apasionado"
  • "Lo que he aprendido en el fútbol brasileño es que el jugador se adapta muy rápido a jugar cada tres días"

Esa situación suele ser un problema en el fútbol argentino. Santos volverá a jugar en la Copa Sudamericana el próximo miércoles, en su casa, contra el River de Uruguay. Con una idea parecida: con todo, siempre al ataque.

Por: Ariel Ruya

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