Las cinco claves para palpitar la instancia decisiva de un River-Boca eterno y polémico

Fuente: AFP
Alejandro Casar González
Pablo Lisotto
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28 de noviembre de 2018  • 23:38

La final más larga del mundo entra en horas decisivas. El fallo del Tribunal de Disciplina, esperado para hoy después del mediodía o el viernes a primera hora, tendrá un efecto derrame: puede determinar que Boca es el nuevo campeón de la Copa Libertadores . O que el título debe dirimirse en la cancha.

El club xeneize, en ese caso, estará en una encrucijada: ¿apela ante la cámara de alzada de Conmebol y manda al equipo a la ciudad elegida para disputar el partido? ¿O apuesta todo por la vía legal y se arriesga a una sanción que le impida participar en torneos internacionales por los próximos años?

En el camino de los escritorios, además, está la posibilidad de ir al Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), aunque los expedientes suelen demorarse entre tres y cuatro meses. En el medio, un partido, una sede indefinida, el descargo presentado por River ayer y un espectáculo deportivo que también es un negocio multimillonario.

1| Qué puede pasar con el fallo

Eduardo Gross Brown (Paraguay), Amarilis Belisario (Venezuela) y Cristóbal Valdés (Chile) tienen desde el lunes el expediente armado por el secretario de la Unidad Disciplinaria a raíz del reclamo de Boca. El club xeneize presentó el domingo un documento de 20 carillas en el que describía al máximo detalle la agresión sufrida por el micro que transportaba a sus jugadores en las inmediaciones y el ingreso mismo del estadio de River. El martes, Boca amplió la prueba documental con otras 26 carillas y un pendrive lleno de videos. El fallo se demoró porque River debió contestar a esa ampliación. Y recién ayer cerca de las 18 el tribunal tuvo acceso a las respuestas del club millonario. Si la resolución obliga a jugar el partido, Boca apuntará al Tribunal de Apelaciones. La especulación es que si hay una apelación, se resuelva entre el 6 y el 7 de diciembre. Si el resultado es negativo para Boca, apenas tendrá uno (o dos, si el partido se programa para el 9) días para decidir si juega o no, con todos los problemas logísticos que eso implica.

2| Medellín o Doha, las sedes posibles

"No hay ninguna chance de que el partido vuelva a la Argentina", insistieron ayer desde la sede del fútbol sudamericano. Todo esto, después de que el Gobierno nacional y el de la Ciudad de Buenos Aires volvieran a pedir que el encuentro se jugara en su sede original. La Conmebol tiene en claro que la final dejará territorio argentino. Génova (Italia), Miami y Nueva Orleáns (Estados Unidos), Belo Horizonte y Sao Paulo (Brasil) son algunas de las ciudades que se ofrecieron para recibir el partido. En la carrera por ser la sede de la fallida final sólo quedan dos candidatas: Doha (Qatar) y Medellín (Colombia). Si ambas fracasan, el plan C es Asunción del Paraguay.

Doha aporta músculo financiero y cercanía política. Un suculento aumento de los premios y la posibilidad de trasladar hinchas y equipos en una aerolínea que es "sponsor de torneos" de la Conmebol son sus puntos a favor. Sus principales desventajas son la distancia y los costos: un pasaje ida y vuelta a la capital del emirato varía entre los $80 y $120 mil. Medellín, en cambio, queda mucho más cerca. La relación entre Alejandro Domínguez y Ramón Jesurún (presidente de la Federación Colombiana de Fútbol) es excelente. "Colombia nos da certezas: la gente respeta a sus fuerzas de seguridad. Y tiene una Asociación de fútbol que está muy bien", dijeron ayer desde la sede de la Conmebol.

3| Qué dice el descargo de River

El club de Núñez respondió a las acusaciones de Boca ayer por la tarde. El eje sigue siendo la falta de responsabilidad del club en el fallido operativo policial. Para dejarlo en claro, recuerdan que los incidentes no ocurrieron "ni dentro del estadio" ni por "elementos arrojados por un socio". Un argumento de River es que el operativo fue tan caótico que debió renunciar un ministro de la Ciudad (Martín Ocampo, de Seguridad). En sus declaraciones de ayer, el presidente de River, Rodolfo D’Onofrio, enfatizó en que el operativo de seguridad del sábado en el Monumental había sido organizado por la Conmebol. Fue un mensaje para la Confederación. Y, también, una manera de reforzar que el club no tenía nada que ver con los incidentes, el punto clave que juzgará el Tribunal de Disciplina.

4| Las implicancias económicas

River tendrá que devolver los $100 millones que había recaudado de cara al partido decisivo. Incluso, puede exponerse a demandas de sus propios socios. También desembolsó $20 millones en los dos operativos de seguridad fallidos. Las cifras rojas pueden engrosarse aún más si el partido no se disputa: habrá un campeón en los escritorios que merecerá su premio, igual que el subcampeón. La encargada de pagarlos es la Conmebol. ¿Qué ocurrirá con los derechos de TV, que tiene Fox? Esa puede ser otra demanda en puerta. Era el último partido de un contrato que, además, se termina. Conmebol inicia un nuevo ciclo comercial en 2019 y firmó nuevos convenios para sus copas Libertadores (Fox y Facebook) y Sudamericana. Los canales del exterior (Europa, Asia) que habían comprado los derechos para retransmitirla también estarán en su derecho de reclamar una indemnización.

5| La encrucijada de Boca

Boca aguarda con optimismo la resolución de la Unidad Disciplinaria de la Conmebol. En el club consideran que hoy, en Asunción, pueden anunciar la descalificación de River y declararlo campeón de la Copa Libertadores. De una manera que nunca estuvo en los planes de nadie, pero que ante los hechos de violencia sufridos el sábado en la llegada del micro con el plantel al Monumental, forma parte del reglamento.

Los abogados del club consideran que los argumentos están dados para ese escenario. No solo eso. En Brandsen 805 están convencidos de que si este episodio se hubiera dado en octavos, cuartos o semifinales, Boca ya hubiera avanzado a la siguiente etapa. Pero que los intereses económicos que se involucran en una final atentan contra la aplicación del sentido común.

En ese contexto, y mientras se mantienen en la postura de agotar las instancias legales en el caso de que el reclamo sea denegado, Boca también es consciente de todo lo que ganó del sábado a hoy. Es un hecho que la final no se jugará en el Monumental, con lo cual River no podrá disputar el partido ante su público. Tendrá dos posibilidades de ganar la Copa Libertadores: primero en la cancha, y si el resultado es adverso continuará el reclamo por la vía legal. Y además, le dejó en claro a la Conmebol su fortaleza continental. Porque el xeneize no está solo en esta batalla, y son muchos los clubes de peso de la región que se solidarizaron con su reclamo: Palmeiras, Gremio, Cruzeiro, Atlético Mineiro, Peñarol, Deportivo Cali, Olimpia y Cerro Porteño.

Del lado de los futbolistas, sienten que no tienen opción. Que como empleados del club acatarán lo que decida la dirigencia. Aunque el malestar es mayúsculo, porque creen que no se tomó noción de lo grave que fue lo que pasó el sábado.

Con respecto a las declaraciones tempranas de Rodolfo D’Onofrio, la postura fue la de mantenerse en silencio y que Angelici no conteste, bajo una histórica frase de, paradojas de la vida, Napoleón Bonaparte: "Nunca interrumpas a tu adversario cuando se está equivocando". El posterior pedido de disculpas del presidente de River fue interpretado como la comprensión de que había perdido la batalla dialéctica.

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