Las heridas de la primera rueda siguen abiertas

Turquía-Brasil, la revancha de un partido bochornoso
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26 de junio de 2002  

SAITAMA, Japón (De un enviado especial).- Más que el pasado lejano, pesa la historia reciente. Hasta encontrarse en Ulsán (Corea), Brasil y Turquía casi no tenían antecedentes. Todo se reducía a la admiración del pujante fútbol turco por el glorioso brasileño. Y a un partido, sólo eso, entre los dos.

Pero ése fue más que un choque entre el gran favorito del Grupo C y el único equipo considerado un rival serio para su candidatura. Brasil llegaba con los peores antecedentes en mucho tiempo y Turquía, con sus infinitas luchas internas. El desafío se planteó sin brillo, pero nadie imaginaba que sería el primer eslabón de una larga cadena de infortunios para este Mundial.

Era de Turquía por un gol de Hasan Sas; lo igualó Ronaldo en el inicio de la segunda mitad. La controversia empezó a los 87 minutos, cuando Alpay Ozalan cruzó a Luizao fuera del área, y el árbitro coreano Young Joo Kim fue el único en el mundo que creyó ver la infracción adentro. Y sancionó penal. Y desequilibró el juego, porque Rivaldo no falló.

El error alcanzaba y sobraba para el escándalo. Pero el hombre del silbato agregó algo: ya en tiempo adicional, se dejó engañar por una teatralización de Rivaldo, ante un pelotazo de Hakan Unsal y expulsó al turco. Minutos antes lo había hecho con Ozalan. Entonces sí, el partido finalmente ingresó en las páginas más negras de la historia del fútbol, con título y todo.

"Ni con un árbitro brasileño nos habría pasado esto. Fue un escándalo", dijo Senol Günes, encolerizado.

"No será el último incidente; veremos si los siguientes son sancionados", dijo Rivaldo, premonitorio. Ahora, cuando el fixture vuelve a enfrentarlos, el DT reclama juego limpio y el jugador le responde que lo pasado, pisado.

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