Las manos mágicas de Navas

Con sabor a hazaña, Costa Rica llegó por primera vez a los cuartos de final del Mundial tras una dramática definición por penales ante Grecia; el arquero, que brilla en el fútbol de España, fue la gran figura; los Ticos jugaron 55 minutos con un hombre menos
Claudio Mauri
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30 de junio de 2014  

RECIFE.- Del arquero Keylor Navas se esperaba antes del Mundial que fuera una de las figuras de Costa Rica. Su prestigio y reconocimiento internacional son superiores al de la mayoría de sus compañeros. Quizá sólo el moreno Joel Campbell, un delantero habilidoso y escurridizo, podía equiparársele. Pero Navas estaba un escalón arriba de todos, elevado por ser uno de los mejores arqueros de la Liga de España. En Levante se le contabilizaron atajadas espectaculares contra Messi y Cristiano Ronaldo.

Y antes del Mundial había un preconcepto: Costa Rica, al que menos sobrevivencia se le adjudicaba en el Grupo de la Muerte que integró con Italia, Uruguay e Inglaterra, sería un seleccionado endeble, con un Navas sometido a un continuo bombardeo. Supuestamente iba a vivir volando de un palo al otro. La realidad fue muy distinta en la etapa de grupos. Costa Rica fue la revelación por un muy sincronizado trabajo colectivo, con líneas que se movieron en bloque para cubrir espacios y cuidar la pelota. La sorpresa que dio en la cancha se trasladó a los resultados con resonantes victorias ante Uruguay e Italia y la obtención de un primer puesto que nadie imaginaba. Y en ese contexto, Navas había sido uno más, eficiente y seguro (sólo había recibido un gol: Cavani de penal), pero no había hecho falta que se pusiera el traje de salvador. Costa Rica era mucho más que una individualidad.

Llegada la etapa decisiva, del mata-mata, como le dicen los brasileños a los play-off, y cuando una definición se extiende hasta la agonía, hace falta un héroe del día, el hombre providencial que rompe con tanta tensión y angustia. Y ese instante supremo fue de Navas. Costa Rica se aferró a su crack, el que obra milagros con las manos. Arquero de extraordinarios reflejos, Navas se tiró hacia su derecha y, como se dice en la jerga de los arqueros, a mano cambiada, con la izquierda por encima de su cuerpo, desvió el penal de Gekas y le dio el triunfo 5-3 por penales al seleccionado centroamericano, luego del 1-1 de los 120 minutos.

Una atajada que para Costa Rica significó un resultado histórico: por primera vez se clasificó a los cuartos de final. En sus tres participaciones anteriores, en dos no había pasado la primera etapa y, en la que era su mejor campaña, en 1990 había alcanzado los 8os, en los que fue goleado 4-1 por Checoslovaquia. Hay una nueva generación que pasará a hacerles compañía a jugadores históricos del seleccionado, como Paulo Wanchope (integrante del cuerpo técnico del colombiano Pinto), Walter Centeno y Rolando Fonseca.

La Fuente de la Hispanidad, en la capital costarricense, anoche fue desbordada por hinchas que hicieron una causa nacional de este equipo que los llena de orgullo porque representa los valores del trabajo, la humildad y la unión. El presidente Luis Guillermo Solis, que para acabar con el personalismo de todo primer mandatario firmó un decreto por el cual prohíbe que se imponga su nombre a cualquier inauguración pública, en estos días adquirió un perfil futbolístico muy alto al invitar al pueblo a festejar en las calles. En su cuenta de Twitter publicó ayer fotos de las multitudes con la leyenda: "¡Esto es historia! Un pueblo celebra por ustedes muchachos. ¡Grande Sele!".

Costa Rica ya no es el equipo que tomó desprevenidos a Uruguay e Italia. Los rivales lo estudian y Grecia le planteó un partido duro y complicado. Al conjunto del portugués Santos no le sobran virtudes. De hecho, había avanzado como el peor de los 16 clasificados, con cuatro puntos y diferencia de gol negativa (-2). Entró casi por la ventana con un dudoso penal en el último minuto ante Costa Marfil. Pero a Grecia no le falta capacidad de lucha. Siempre tiene muchos jugadores detrás de la pelota para defenderse. La fiereza de su estilo hasta se desprende de los rostros de varios de sus jugadores. Puede ser futbolísticamente pobre, pero no arruga.

A Costa Rica le costó. La aspereza del encuentro se trasladó hasta afuera del campo, con varias bravatas cruzadas entre los bancos de suplentes. Casi no había situaciones de gol. Navas había aparecido con una gran tapada a Salpingidis. Por eso pareció un tesoro el gol de Ruiz al comienzo del segundo tiempo, con un delicado toque de zurda tras una combinación entre Campbell y el movedizo Bolaños. Pero pronto Costa Rica se quedó sin uno de los tres zagueros centrales por la expulsión de Duarte y empezó a sufrir. Grecia puso los delanteros que se había guardado (Mitroglou, Gekas). Parecía que Costa Rica aguantaba, pero Grecia le empató en el último minuto. Al alargue, en total, 55 minutos con uno menos. Se venía abajo, pero Navas la sostuvo con dos notables atajadas, pasaporte a los penales y entrada al paraíso de las manos del arquero. Tres europeos (Inglaterra, Italia, Grecia) a la bolsa. Fue un buen y arduo entrenamiento para terminar de sacarse el miedo y salirse al paso de Holanda por los cuartos de final.

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los goles que recibió Navas en cuatro partidos, ante Uruguay (de penal) y Grecia. De los equipos que ya disputaron los octavos de final, está entre los arqueros menos vencidos, junto con Ospina (Colombia)

El DT de Grecia, Fernando Sántos, fue contundente tras la eliminación: "Navas fue el protagonista del partido. Evitó tres o cuatro goles en ocasiones muy claras. Fue la estrella del partido. Sin Navas, el resultado era diferente".

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