“Le tomamos la mano”

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23 de enero de 2002  

TANDIL.– Cara de pillo, mirada cómplice y risa fácil. Cuerpo de duende indomable y espíritu de joven iracundo. Presentación natural de Guillermo Barros Schelotto. Un carasucia de 2000. Devoto de la gambeta y el caño. Ese wing de los de antes que dibuja garabatos en el césped, que esquiva piernas que parecen serruchos y rara vez lo pueden agarrar. De esos tipos que no arrugan y que quiere ganar hasta en los picados.

Hoy está frente a un Boca-River más. No importa que tenga el cartel de amistoso. “De afuera uno puede ver este clásico como un espectáculo para la televisión, pero cuando se entra en la cancha uno le quiere ganar a River de cualquier manera.”

–¿Sirve jugar tres superclásicos en una semana?

–Es un negocio de los organizadores. Boca se prepara para ganar la Copa Libertadores y el campeonato, no simples amistosos.

–¿Lo decís por las lesiones?

-Sí; yo, como Serna, sufrimos la consecuencia en estos partidos. Uno a River le quiere ganar en cualquier parte, nos exigimos sin mucho entrenamiento, y luego lo pagamos.

–¿Todo se hace cuesta arriba para el equipo que pierda?

–Muchos jugadores y entrenadores, como Ramón Díaz en 2000, se han ido después de perder un clásico en el verano por la repercusión que tiene en la gente y en los dirigentes.

–¿Creés que la presión por triunfar es mayor en River?

–Para los dos es igual. Ambos queremos ganar. No creo que este resultado signifique mucho para River o para Boca, aunque ellos no nos ganan desde hace tiempo.

–¿Por qué Boca siempre festeja ante River?

–No sé. Ultimamente le tomamos la mano a River.

–Tabárez fue el que marcó el camino de la paternidad.

–Sí, pero más allá de eso es importante que el reemplazante de Bianchi haya sido Tabárez porque conoce a Boca y ya lo sacó campeón.

–River sumó dos refuerzos de categoría (Fonseca y Esnaider) ¿No corren con desventaja?

–Son futbolistas con experiencia, que jugaron en Europa y hay que respetarlos. Ellos se preparan para vengar la mala racha y esos tres subcampeonatos en los últimos torneos, pero cuando a Boca le tocan el amor propio, no te perdona.

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