Los caminos que abre la Copa

Por Andrés Prestileo De nuestra Redacción
(0)
25 de abril de 2004  

El año futbolístico va entrando en su primera franja de intensidad elevada. Mientras en Europa se desanda el segmento final de una Liga de Campeones sorprendentemente despojada de poderosos en su definición, en nuestra región se pone en marcha la que muchos consideran la verdadera Copa Libertadores, superada una primera rueda superpoblada de competidores. De lo que nos interesa más directamente, sólo quedará por saber si los titubeos de Independiente tendrán o no peso suficiente como para frustrarle una plaza en la próxima etapa.

Aunque con el valor relativo de las conjeturas, el repaso por la conformación de la llave permite entreverar algunas cosas. La primera, que el lado del cuadro en el que cayeron Boca y River parece bastante más competitivo que el opuesto. En parte, justamente por la presencia de nuestros dos mayores representantes, pero también porque en esa lucha hay equipos bien perfilados, como los dos mexicanos (América y Santos Laguna) y Cruzeiro.

De Boca es poco lo que se puede agregar a lo tan repetido. Que tiene recursos suficientes para sostener las mejores aspiraciones es algo que rompe los ojos; si eso le alcanzará para avanzar hasta el final sólo dependerá de que los conserve y de los imponderables del juego.

River equivocará el análisis si su única inquietud está en el desgaste que le demandará el viaje a México, aunque tal vez ese mensaje tan repetido por sus jugadores y su técnico busque disolver inquietudes hacia afuera. Su próximo rival, Santos Laguna, demostró que en sí mismo encierra una preocupación digna de atender. En sintonía con la ola positiva que el fútbol azteca viene expandiendo, no lo acomplejó la competencia internacional y mostró una mezcla de buen juego y eficiencia. Un dato podría bastar para no subestimarlo: venció dos veces a Cruzeiro, uno de los grandes candidatos en las proyecciones previas del torneo, y se mantiene invicto. Rosario Central vive cada nuevo paso como una aventura; su techo es más bajo, pero desde su frescura puede ilusionarse con algo más.

El camino es arduo y arriesgado para todos, pero incluye un aliciente bastante inesperado: a diferencia de lo habitual, el que salga airoso tal vez vaya a Japón como candidato.

MÁS LEÍDAS DE Deportes

Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Descargá la aplicación de LA NACION. Es rápida y liviana.