Los gritos en una noche de gloria

Tras la victoria ante Corinthians, el plantel y el cuerpo técnico festejaron dentro del campo y en el vestuario, con cantos contra los brasileños y contra Boca
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16 de mayo de 2003  

El gigante de San Pablo asistía impávido a un espectáculo de pocos. La inmensidad del estadio Morumbí abrumaba con la tristeza y la bronca de más de 66.000 hinchas de Corinthians que no podían digerir -y no podrán hacerlo por mucho tiempo- la derrota por 2 a 1 a manos de River. Y allí, en el medio del campo de juego, el puñado de jugadores cruzados por una banda roja -en este caso rodeada del negro que predomina en la camiseta alternativa-, abrazados, emocionados, hasta insultando al aire y sin destinatario fijo, se desahogaba en un momento histórico, por la clasificación a los cuartos de final de la Copa Libertadores de América, pero más todavía porque se había conseguido a través de un éxito que fue el primero como visitante frente a un conjunto de Brasil, por este certamen.

Sin romper ese bloque enfervorizado, como si fueran jugadores de rugby en pleno maul, empujaron la algarabía hasta quedar de frente a los 300 hinchas del equipo de Núñez a los que el sector popular asignado (para 3900 personas) les quedó enorme. Pero en ese instante, todos juntos a pesar de la distancia entre el campo de juego y la tribuna, llenaron el Morumbí de victoria argentina y millonaria.

No duró mucho: el vestuario los esperaba para una descarga más íntima. Allí estaba Claudio Husain, que no pudo jugar por haber sido expulsado en el primer cotejo y que vivió las instancias del partido en un pasillo interno, con la mirada enfocada en un pequeño televisor ubicado en un ángulo formado entre dos paredes y el techo.

Después de sufrir con el primer tanto de Liedson y de gritar como un hincha más los goles de Martín Demichelis y Esteban Fuertes, de penal, esperó a todos en la puerta y abrazó uno por uno a sus compañeros, hasta a los que no jugaron, como él. "Vamos c...", se gritaron al unísono con el Bichi Fuertes y saltaron estrechados, sudados, alegres.

Demichelis entró revoleando su camiseta. José María Buljubasich, el arquero que fue menospreciado por los hinchas y los jugadores de Corinthians, tuvo que contener los brincos para no pegarse con el marco superior de la puerta. El cuerpo técnico también festejó, pero con muchísima medida.

Cuando llegaron Andrés D´Alessandro y Horacio Ameli, los últimos porque les habían cerrado la reja de acceso, el camarín visitante ardía. Había dirigentes y allegados. Carlos Leal y Miguel Arévalo, los hombres de la custodia particular del plantel, no daban abasto: para ellos, la alegría era secundaria porque debían cuidar que nadie se infiltrara, ni siquiera los periodistas.

"Y siga, siga, siga el baile / al compás del tamboril / que esta noche nos c... / a los p... de Brasil", atronó mientras los chorros de agua volaban y mojaban a todos. Pero el hit fue el mismo que usa la hinchada: "Este año tenés que ganar la Copa, ohohoh / así lloran todos los p... de Boca, ohohoh / millonario no me importa lo que diga el periodismo, la policía / sos lo más grande de la Argentina".

Mario Israel, el director deportivo del club, improvisó el sonido del bombo golpeando una botella de agua mineral contra una pared. Y así siguieron un rato largo porque, además de la emoción, afuera estaban los encolerizados hinchas de Corinthians. La alegría era toda argentina.

Lula lamentó la derrota

BRASILIA (ANSA).- El presidente brasileño, Luiz Inacio Lula da Silva, dijo ayer: "La vida es dura, porque mi Corinthians fue humillado anoche (por anteanoche)". Al margen, un dato curioso se vio en la pantalla gigante del estadio: oficialmente, hubo 66.666 espectadores.

Se vienen América y un calendario exigente

El resonante triunfo frente a Corinthians, en Brasil, por 2 a 1, ya quedó atrás. El objetivo, ahora, son los cuartos de final de la Copa Libertadores. Por eso, River comienza hoy por la mañana, en su predio de Ezeiza, la preparación para enfrentar el martes próximo a América de Cali, en el estadio Monumental.

Para ese partido ya estará habilitado el volante Claudio Husain, que cumplió con la fecha de suspensión por la expulsión en el encuentro de ida ante Corinthians.

Sin embargo, no sólo se tratará de apuntar los cañones con vistas al partido con los colombianos. El sábado próximo, por el torneo Clausura, el equipo millonario deberá medirse con Banfield en su cancha para no perder el tren del certamen local. Y tras la revancha frente al equipo caleño, el miércoles 28 del actual, se vendrá el superclásico ante Boca.

Este compromiso será trascendente para las aspiraciones de River en la lucha por el título del torneo Clausura.

Tras el duro partido en San Pablo, algunos jugadores millonarios terminaron fatigados. En el entrenamiento de hoy serán evaluadas las condiciones físicas de todos y se aprovechará el fin de semana sin actividad para la recuperación.

Aunque en principio el plantel no tiene previsto entrenarse pasado mañana, esto podría modificarse dada la inminencia del primer choque ante América.

  • Los pibes en la mira europea . Desde Barcelona, España, el presidente de River, José María Aguilar, negó que haya ofrecimientos de algún club europeo por Fernando Cavenaghi y Andrés D´Alessandro. El titular de la entidad afirmó: "Tratamos de cuidar a estos jugadores sabiendo que, cuando llegue una oferta irresistible, nos sentaremos a negociar".
  • Al mismo tiempo reconoció: "River es un club históricamente periférico y exportador, y mucho más en la Argentina de hoy. Aunque a D´Alessandro le quedan tres años de contrato, River no va a cortar su carrera".

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