Los jugadores le piden la camiseta

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28 de junio de 2002  

YOKOHAMA (De un enviado especial).- Quienes lo defienden en Italia dicen que es un árbitro sin camiseta. "Senza padroni", abundan, con un dejo de ironía. Respetado en Roma -en el último campeonato, le dio dos penales en dos minutos al equipo de Gabriel Batistuta, que perdía contra Venecia 2 a 0- y detestado por Inter y Juventus, divide aguas como sólo pueden hacerlo los personajes diferentes. Su fuerte personalidad lo coloca en una posición que no admite medias tintas: con Collina es amor u odio.

Entre todas las historias que ha generado en su paso por las canchas de fútbol, puede resaltarse una: no hace mucho, el holandés Edgar Davids, tras un partido, le pidió cambiarse la camiseta; quería la del calvo referí para regalársela a una admiradora, que no era otra que... su mamá. Y ésa no fue la única vez que le sucedió...

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