Los piratas quieren celeste

Christian Leblebidjian
(0)
31 de agosto de 2001  

El fútbol todo lo puede; despertar pasiones inexplicables; que el último le gane al primero; que el equipo con mejor rendimiento se vaya con las manos vacías... Si fuese una cuestión matemática se manejaría con probabilidades, pero no. La diferencia entre que la pelota pegue en el palo y entre o dé en el poste y salga es tan ínfima como significativa.

Hoy, en media Córdoba, festejan con euforia que el modesto Belgrano es el puntero del torneo Apertura. Un equipo que, con mucha menos materia prima, se ubica por encima de los grandes Boca, River, Racing, Independiente y San Lorenzo. Es cierto que sólo se llevan disputadas tres fechas del certamen, pero los piratas -así como se denomina a los jugadores e hinchas de Belgrano- disfrutan el hoy. Tres jugados, tres ganados y con un condimento extra: Talleres, el rival de toda la vida, marcha último, sin unidades.

Pensar que hasta hace un mes los dirigentes de Belgrano se debatían entre las conflictivas partidas de dos históricos como Luis Artime y Luis Sosa, más la posible destitución del DT Carlos Ramacciotti, porque no quiso ceder ante las presiones de los dirigentes para poner a un jugador en un amistoso que Belgrano empató 1 a 1 con Instituto. El entrenador, de 47 años, ganó siete y perdió tres de los diez encuentros que dirigió desde el último campeonato. Las mayores satisfacciones fueron la victoria en el barrio Alberdi sobre Quilmes por 1 a 0, esa que le significó la permanencia en primera, y el batacazo frente a Boca, en la Bombonera, por 3 a 1, en la primera fecha del Apertura.

El pasivo de Belgrano es de 18.000.000 de dólares, cifra reconocida por el presidente Gregorio Ledesma, pero sumó nada menos que a 14 refuerzos; todos a préstamo, sin cargo, por movimientos de representantes y empresarios. Mientras que la deuda de Talleres, según confirmó el último balance, trepa a los 17.000.000 de dólares, pero sólo incorporó a cuatro jugadores. Cada uno pelea a su manera, aunque los resultados son distintos.

Ramacciotti, el mismo DT que había estado en Belgrano en 1994, junto con Edgardo Sbrissa, encontró respuestas en el plantel aplicando "su" método. Trata a los futbolistas como si fueran sus hijos; armó un sistema de premios y castigos; obliga a los arqueros a jugar al tenis para que ganen en reflejos; hace un sondeo de opinión para ver qué película pasa en el ómnibus antes de cada viaje...

Todos en Belgrano, igual, con el rostro de Rodrigo en las camisetas, reconocen que "el objetivo es salvarse del descenso" y que sus rivales son Nueva Chicago, Banfield y Argentinos antes que San Lorenzo, River y Boca. Y para evitar la promoción deberán sacar 50 puntos entre Apertura y Clausura. Hoy se festeja; mañana se verá. Lo cierto es que los piratas quieren celeste. Les va a costar, pero el sueño está intacto.

ADEMÁS
Esta nota se encuentra cerrada a comentarios

Usa gratis la aplicación de LA NACION, ¿Querés descargala?