Los síntomas de una tarde rara

Hubo unas 7000 personas en Avellaneda y la mayoría reclamó el regreso de Merlo y apoyó al equipo; Marín se retiró 20 minutos antes del final
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25 de mayo de 2003  

Fue una de esas tardes raras, inestables. Donde lo que sucedía con el rodar de la pelota pasaba a segundo plano rápidamente para el ánimo indiferente de los hinchas. Ayer, unos 7000 fieles de Racing llegaron al Cilindro de Avellaneda desmotivados, para observar a un equipo sin alma, que despilfarró sus posibilidades de luchar en todos los frentes.

El partido servía, además, para saber cómo iba a reaccionar el hincha luego del golpe de la eliminación en la Copa Libertadores y la renuncia traumática del técnico Osvaldo Ardiles. Luego de una tarde de sinsabores albicelestes quedó claro que el hincha está frustrado y que sueña con recuperar glorias perdidas.

Caminata serena, con las manos en los bolsillos, los simpatizantes llegaron sobre la hora al partido. En cada esquina una discusión; la mayoría girando sobre un mismo tema: ¿quién deberá ser el nuevo entrenador? Y otra vez las sombras de los recuerdos sobrevolaron el ambiente aledaño al estadio.

"Marín, con el yogo bonito nos eliminaron de todo. Con Merlo ganábamos todo. Traé a Mostaza", exigía un pasacalle blanco con letras azules, en la esquina de la avenida Belgrano y la calle Italia, frente al hospital Fiorito. Lugar visualmente obligatorio para los hinchas que transitaban hacia el ingreso de la popular local.

Una cuadra más allá, sobre la calle 9 de Julio, otro pasacalle protestaba: "Marín, no te equivoques otra vez. No queremos delirantes. Queremos un DT a lo Merlo". La opinión popular ya estaba planteada.

El disgusto con el gerenciador Fernando Marín y la sorpresa por la presencia del presidente electo, Néstor Kirchner, se mezclaron con el clima de la salida del equipo al campo. Instantáneamente, los hinchas explotaron en un canto unánime: "¡Que de la mano, de paso a paso, todos la vuelta vamos a dar!" Continuó, sin respiro: "¡Que vuelva Merlo, la p... que lo p..., que vuelva Merlo!" El grito le apuntó al titular de Blanquiceleste SA, que se sentó al lado de Kirchner, en la platea oficial, y a los 25 minutos de la segunda mitad se retiró del estadio, con rostro serio.

Como resultó evidente que los simpatizantes no están de acuerdo con el interinato de Emilio Commisso (sí ovacionaron a Miguel Colombatti, su ayudante de campo), tampoco se puede eludir que algo se quebró entre el corazón albiceleste y el delantero Maximiliano Estévez. Asimismo, cabe destacar que en esta oportunidad el resto de los jugadores fue apoyado por el público, que despidió al equipo con cantos y aplausos. "Porque a Racing lo quiero, lo vengo a alentar, en las buenas y en las malas mucho más", fue el final de la fría tarde.

En un día tan particular, las especulaciones sobraron. Nuevamente circuló la versión de que un integrante de la empresa gerenciadora tanteará a Merlo, que aún no arregló con San Lorenzo. Y pese a que Marín hará todo lo posible por retener a Commisso, el regreso de Mostaza parece difícil, pero no utópico.

  • Commisso, preocupado

    En su debut como entrenador de Racing, Emilio Commisso quedó desencantado con sus dirigidos. "Me voy mal por el resultado y el rendimiento del segundo tiempo. No hubo falta de actitud, pero sí algunas desconcentraciones. No hay explicaciones concretas para este bajón", señaló Commisso.
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