Los vaivenes del Clausura

Por Martín Castilla De nuestra Redacción
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29 de febrero de 2004  

Cuánta diferencia puede entregar un equipo de una fecha a otra. Cómo cambian los estados de ánimo de técnicos, jugadores y simpatizantes de un domingo a otro. Algunas veces florecen las luminarias futbolísticas y otras se potencian los resguardos defensivos. El fútbol es semillero de sorpresas. El más fuerte puede perder con el menos preparado y viceversa, el más goleador puede perder en el último minuto... y así puede darse en todas las variantes posibles.

Que lo cuente si no Independiente, que pasó de un comienzo arrollador en la Copa Libertadores y en el Clausura, con goleadas frente a Cienciano y Estudiantes, a dos actuaciones seguidas sin luces, como ante Nacional,de Uruguay, y Banfield. Por las dudas, los hinchas de los Rojos ya fijaron su postura: quieren la octava Libertadores. Claro que antes habría que situarse en el contexto que corresponde y descubrir cuál es el verdadero nivel de su equipo. Si algo lograron las últimas presentaciones de los Rojos es instalar la duda.

Que lo cuente San Lorenzo, que se ilusionó con un debut ganador de visitante ante Chacarita, pero luego perdió por goleada la pulseada táctica con Racing. Pero cuidado, el Ciclón volvió a soplar con todo y Lanús fue arrasado en su propia casa. Néstor Gorosito, técnico azulgrana, ni antes era un desastre ni ahora es un fenómeno. Es simplemente un entrenador que expresa una propuesta y que trata de moldear a su equipo acorde con su pensamiento.

Que lo cuente Racing, que después de ese deslucido empate 1 a 1 ante Colón en el comienzo del torneo, la mano de Ubaldo Fillol se hizo notar y acumuló dos victorias seguidas, una con goles incluidos nada menos que ante el equipo de Gorosito y otra con autoridad, anoche, ante Gimnasia LP por 1 a 0. Hasta hoy es puntero y brinda por ello.

Que lo cuenten River y Boca, que hoy, frente a Newell´s y Vélez, respecticamente, tendrán partidos complicados, como lo son todos. Los dos equipos grandes de la Argentina no conformaron en la primera fecha, pero en la siguiente se volvieron a meter en la conversación.

Por eso el fútbol atrapa, seduce y apasiona desde la previa. Más allá de que después se dé un buen partido o no. Porque puede pasar cualquier cosa en todo momento.

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