Manos vacías: los penales dejaron afuera a Independiente

En Brasil, el equipo de Avellaneda quedó eliminado tras caer en la definición ante São Caetano, luego de que el encuentro había finalizado 2 a 2; Hugo Morales y Giménez fallaron sus remates en la serie decisiva
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29 de abril de 2004  

SÃO CAETANO DO SUL, Brasil (Especial).- Demasiado lejos de la rica historia que lo precede en estas lides, Independiente no pudo torcer el rumbo repleto de vaivenes con el que había desembocado en el repechaje. La Copa Libertadores, ese anhelo que antes era costumbre y ahora se convirtió en utopía para el hincha rojo, ya quedó en un híbrido recuerdo. La ilusión, que había nacido con fuerza y se había opacado poco a poco en el corazón de los hinchas, se diluyó definitivamente en el deshabitado estadio en Brasil, ante un equipo sin demasiadas luces como São Caetano, que acertó en los penales y derribó el esfuerzo que Independiente había llevado a cabo para obligar con el empate 2 a 2 la definición.

La mayor riqueza técnica de los brasileños fue la principal diferencia que quedó plasmada desde el arranque. El arco de Navarro Montoya tembló de entrada con un zapatazo de aire de Triguiño que hizo esforzar al máximo al Mono. Pero el conjunto dirigido por José Pastoriza sorprendió en su primera llegada a fondo. Entre toque y lujo, São Caetano se distrajo en el fondo y Jairo Castillo quedó solo tras una habilitación de Giménez. Y el colombiano definió de gran manera, con un derechazo cruzado, que entró pegado al palo de Silvio Luiz. La ventaja de Independiente fue tan sorpresiva como efímera: en la acción siguiente, São Caetano emparejó el marcador. Anderson Lima pasó al ataque y, luego de recibir en el área una habilitación de Marcinho, fusiló al primer palo a Navarro Montoya. Los Rojos no había tenido tiempo ni de terminar su grito de gol.

No se le vino la noche, sin embargo. Porque con Losada y Manso, más la suma de los volantes externos, Independiente le discutió el dominio de la pelota y hasta pudo crear alguna situación que desnudó las fallas defensivas que también mostraban los brasileños. El equipo de Avellaneda pudo aumentar con un impecable cabezazo de Castillo, pero Silvio Luiz mostró fenomenales reflejos y ahuyentó el peligro con un manotazo.

Para Independiente había sido clave en ese lapso no otorgarle libertad de manejo a los volantes brasileños. Pero en cuanto tuvieron el mínimo resquicio volvieron a desequilibrar. La defensa roja achicó ante un pase por arriba de Mineiro y Fabricio Carvalho quedó mano a mano con Navarro Montoya. El Mono le tapó el tiro, pero en el rebote lo derribó con una zancadilla cuando el delantero se aprestaba a definir. Penal bien ejecutado por Marcinho y la historia, cuesta arriba para Independiente.

Igual tendencia se vio en el segundo tiempo. Pero São Caetano empezó a mostrarse más punzante en los metros finales, amparado por la lentitud de los zagueros de Independiente. El equipo brasileño hilvanó temprano dos acciones clarísimas para aumentar. Primero, Fabricio Carvalho pateó defectuosamente cuando el arco estaba desguarnecido; luego, Navarro Montoya -que ya iba perfilándose como figura- le ahogó el tercer tanto a Somalia.

Independiente había probado las debilidades defensivas del rival y sacó provecho con una acción extraña: después de un córner de Giménez, arremetió Zurita, el rebote se metía, Fabricio Carvalho la quiso sacar y pegó en el cuerpo de Franco. Empate a los ponchazos, pero no por ello injusto para los Rojos.

Como no lo había hecho en todo el partido, el equipo de Avellaneda se replegó, le cedió el control del partido a São Caetano y encima se quedó sin Quinteros, expulsado. Los brasileños empujaban sin demasiada claridad y el fondo rojo prendía velas pensando en los penales mientras despejaba de las formas más heterodoxas cada pelota que merodeaba su área.

La esperanza se mantuvo a lo largo de ocho remates. El arquero Silvio Luiz y el palo devolvieron a la realidad a Independiente. A un presente repleto de vaivenes y que lo dejó a la deriva en el peor de los caminos: el de ya no pelear por nada.

Mal final para Quinteros

Con su despliegue en el medio campo, Daniel Quinteros era una de las figuras de Independiente. Sin embargo, el capitán rojo se descontroló en el final con un patadón a Anaílson, que le valió la expulsión, y encima hizo un gesto obsceno al público cuando se retiraba.

EL DATO

Franco jugó y cumplió

A último momento, el DT Pastoriza decidió que Hernán Franco fuese titular por Sebastián Carrizo. El zaguero de Independiente cumplió y anotó.

LO NEGATIVO

Débil lejos de casa

Independiente no ganó como visitante en el torneo. Antes cayó con El Nacional (0-1), con Cienciano (2-4), e igualó con Nacional (0-0).

LO LLAMATIVO

No puede en Brasil

La última vez que Independiente triunfó en Brasil fue por la Mercosur 1999; le ganó a Corinthians por 2-1, con goles de Cambiasso y Guadalupe.

EL DATO II

El segundo grito de Castillo

Jairo Castillo anotó anoche su segundo gol en Independiente. El atacante colombiano había marcado ante Cienciano, en Perú.

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