El torneo Apertura. Manos vacías: perdieron los dos
El empate 0 a 0 en Córdoba no le sirvió a ninguno: Rosario Central ya no está en la punta e Instituto, que sigue sin ganar en el certamen, marcha penúltimo La ficha del partido
CORDOBA.- La sensación de insatisfacción se instaló en ambos. Ninguno pudo quedarse conforme después de ese desteñido empate 0-0 que los arrinconó contra la desilusión. Después de cinco escalas en el Apertura, Instituto aún no sabe de qué se trata una victoria. Angustiado, deprimido futbolísticamente, deambula por el fondo de la tabla de posiciones. Y Rosario Central, entre imprecisiones y con la ambición muy limitada, se entregó mansamente a una igualdad sin goles que lo bajó de la vanguardia. Demasiado decepcionante para los dos.
El comienzo del partido estuvo marcado por la dinámica y las buenas intenciones. La pelota no se estacionaba en la franja central y el juego tenía fluidez. Pero se trató de una característica efímera. El tono entretenido que prometía el cotejo se diluyó no más allá de la media hora. Apenas quedó, entonces, un puñado de maniobras de cada lado. Un remate de Paulo Ferrari que desvió el arquero Gastón Pezzuti y una chilena de Gonzalo Bergessio que pegó en el travesaño. Una acción para cada uno. Y nada más.
Otra vez un batallón de correcaminos le ganó al juego atildado. Pocos argumentos creativos ofrecieron cordobeses y rosarinos para intentar imponer las condiciones del encuentro. Apenas las proyecciones de Ferrari y Ricardo Moreira, en Central, y algunos intentos solitarios de Sebastián Arrieta entre los dirigidos por Fernando Quiroz.
Si algo los unió, además del cero en el marcador, fue su incapacidad para inquietar al arquero contrario. El vacío ofensivo de ambos resultó preocupante. Instituto aún no sabe cómo reponerse tras las partidas de Lujambio y Raymonda, mientras que los visitantes desparramaron demasiadas precauciones. Exageradas para su apetito de puntero.
La parte final trajo más insinuaciones que otra cosa. Puras amenazas que apenas merodearon el arco. Pero a los 18 minutos hubo una acción que modificó el panorama del partido: el defensor boliviano Ronald Raldes abandonó el campo de juego luego de cometerle una infracción a Caprari. Ya estaba amonestado y, entonces, pagó con la expulsión. ¿Qué ocurrió después? Instituto, con superioridad numérica, obligado por la situación y con el empuje de su público, buscó acorralar a los rosarinos. Central sólo atinó a refugiarse para controlar los desprolijos avances de Instituto.
Los locales acumularon algunas ocasiones para anotar. Primero, un zurdazo de Bergessio provocó el manotazo providencial del arquero Juan Ojeda, que desvió el remate al córner. Y de esta acción llegó un cabezazo de Caprari que se perdió rozando el travesaño. ¿Algo más? Sí, Instituto se entusiasmó. Pero siempre, más empujado por sus músculos que por sus neuronas. Se animó Lautaro Trullet, probó, y nuevamente reaccionó Ojeda.
Pero aún faltaba la oportunidad más clara en favor de los cordobeses: un tiro libre recto, frontal, de Caprari, que se desvió en la barrera canalla, derivó para la posición del ingresado Alexis Castro, que intentó sorprender a Ojeda, pero otra vez reaccionó Ojeda. Claro que el arquero no pudo evitar el rebote y, de nuevo Caprari, remató dos veces sobre la valla rosarina, pero como si se tratara de un flipper, en ambas ocasiones salvaron los defensores de Central sobre la línea. Nunca más en el cotejo iba a estar tan cerca Instituto de la victoria. Tal vez por eso se animó Central en el final y se lo perdió Marco Ruben. Ya no quedaba tiempo. Ninguno podría escaparse de la opacidad del cero.
- La gratitud de Kempes
Antes del partido, la radio cordobesa Cadena 3 puso en el aire a Mario Kempes. Es conocido que el Matador se inició en Instituto y luego siguió su carrera en Central. "Son dos clubes a los que recuerdo con cariño. Ambos me permitieron crecer e instalarme en el plano nacional", analizó Kempes.
LO NEGATIVO
La peor racha sin convertir
Instituto aún no anotó en el torneo. Y ayer quebró su récord de ineficacia, que era de la temporada 1989/90, con 493 minutos. Ahora ya suma 514 minutos.
EL DATO
Un empate tras otro
Igualar ya es una costumbre entre ambos. Tras 23 choques, siete veces ganó Central y dos Instituto. Los cordobeses no vencen desde 1984 (1-0).
LO CURIOSO
Un corte entre compañeros
El defensor Gabriel Lobos (Instituto) fue reemplazado en el segundo tiempo tras un choque con su compañero Facciuto, que le provocó un corte en el rostro.
"No debemos desesperarnos"
CORDOBA.- Instituto no puede ganar. Pero, al parecer, por ahora no es una carga. Al menos, su público es tolerante y anoche despidió con aplausos al equipo de Quiroz. El delantero Gastón Caprari se lamentó por un par de ocasiones que desperdició, pero llamó a no perder la calma. "Tuve el triunfo en mis pies, es verdad, y en dos ocasiones, pero desafortunadamente mis remates rebotaron en los rivales. Lo importante es que estamos mejorando, crecimos con respecto al partido ante Estudiantes. Ahora, más que nunca, no debemos desesperarnos y el gol llegará solo. Y con él, vendrán las victorias", explicó el atacante. El conjunto cordobés (1,046) únicamente tiene a dos rivales debajo en la tabla de los promedios: Gimnasia (J) y Tiro Federal.