Maracaná: un mito deportivo que cierra para ser el "mejor"

El estadio más grande del mundo se reformará en septiembre con la intención de mejorar su estructura para el Mundial de 2014; las obras costarán casi 300 millones de dólares
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17 de diciembre de 2009  • 15:09

RÍO DE JANEIRO (EFE).- El mítico Maracaná de Río de Janeiro será cerrado en septiembre del próximo año para una profunda reforma con costo estimado en 500 millones de reales (285,7 millones de dólares) que pretende transformar el "mayor" estadio del mundo en el "mejor" para la Copa del Mundo de Brasil en 2014.

El proyecto de reforma del Maracaná fue presentado hoy por la secretaria de Deportes del estado de Río de Janeiro, Marcia Lins, y prevé varias modificaciones internas y externas que lo transformarán por completo para cumplir todas las exigencias de la FIFA para estadios que aspiran a organizar la final de un Mundial.

"El Maracaná fue inaugurado para la Copa del Mundo de 1950 como el mayor estadio del mundo y lo que queremos es transformarlo en el mejor del mundo para el Mundial de 2014 con obras que no son apenas de maquillaje sino estructurales y conceptuales", afirmó Lins.

"Pese a que mantendrá sus características básicas y el concepto monumental con que fue construido, el estadio, que el próximo año cumplirá 60 años, será totalmente modernizado y tendrá una nueva cara", agregó.

La secretaria explicó que el estadio dejará de ser un espacio exclusivamente deportivo para convertirse prácticamente en un parque público con diferentes servicios, como restaurantes, bares, tiendas y otros, que permitirán que los aficionados puedan llegar varias horas antes y realizar diferentes actividades antes de asistir a los partidos.

Además de la reforma, bajo responsabilidad del gobierno del estado de Río de Janeiro, todo su entorno sufrirá una reestructuración urbanística a cargo de la alcaldía, que permitirá conectarlo, mediante plazas y jardines elevados, al zoológico y al Museo Nacional de Río de Janeiro.

Esa reforma convertirá a todo el complejo del Maracaná, que incluye el gimnasio de Maracanazinho, un parque acuático y un estadio de atletismo, en parte de un gran espacio público con numerosas plazas, jardines, estacionamientos y servicios comerciales.

Lins explicó que el presupuesto inicial para el proyecto es de 500 millones de reales, que puede ser modificado dependiendo de los detalles finales y de la conclusión de los estudios de viabilidad técnica.

Agregó que el estatal Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social (BNDES) ya ofreció un crédito por 400 millones de reales (unos 228,6 millones de dólares).

Los recursos se suman a otros 200 millones de reales (unos 114,3 millones de dólares) que ya fueron invertidos en las reformas previas a los Juegos Panamericanos que Río de Janeiro organizó en 2007.

Las reformas serán financiadas por el gobierno regional, propietario del estadio, pero no se descarta que, tras el Mundial, todo el complejo del Maracaná sea ofrecido en concesión para alguna empresa privada interesada en administrarlo.

Además de una reforma de los graderíos para mejorar la comodidad de los espectadores y garantizar que la visibilidad sea total desde cualquier silla, las áreas internas del estadio también serán modificadas para atender las exigencias de la FIFA.

Ello incluye la construcción de nuevos restaurantes, más vestuarios, dos auditorios para ruedas de prensa, áreas especiales para personalidades, centro de prensa con capacidad para 3.000 periodistas y una cobertura especial que permitirá que todas las sillas estén resguardadas de la lluvia.

Las obras apenas reducirán la capacidad del estadio de los actuales 87.000 lugares a cerca de 83.000, número suficiente, según las exigencias de la FIFA, para poder ser sede de la final del Mundial de 2014.

"Perderemos apenas unos 4.000 lugares pero ganaremos mucho en servicios y comodidades", afirmó Lins.

Pese a que el local de la final del Mundial de Brasil aún no ha sido definido y el honor se lo disputan Río de Janeiro y Sao Paulo, las reformas del Maracaná buscan que el estadio cumpla todas las exigencias para ser escogido como tal.

Aunque las obras serán iniciadas en marzo próximo, el estadio apenas será cerrado para el público en septiembre y volverá a abrir a finales de 2012, cuando será entregado a la FIFA para que pueda organizar la Copa de las Confederaciones en Brasil en 2013.

Gran parte de las obras será destinada a facilitar el ingreso y la salida de los espectadores, con nuevos túneles y pasarelas, ya que una de las exigencias de la FIFA es que el estadio pueda ser evacuado en sólo ocho minutos. Actualmente ese plazo es de unos 20 minutos.

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