Maradona Jr.: "Sueño con conocer algún día a mi padre"

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30 de agosto de 2001  

ROMA.- Lleva alegremente ese nombre con una sonrisa de pícaro, detrás de una forma de hablar de adulto. " Diego Armando Maradona Jr . no me pesa para nada. Aún cuando acá, con el seleccionado Sub 17, mis compañeros se cansan de ver periodistas sólo a mi alrededor. No me gusta esta presión adicional. Jamás pensé que fuera mejor llamarse Mario Bianchi. Estoy orgulloso del nombre que llevo. Y también de tener un padre como el mío."

-Un padre que no conoce...

-Un padre que conozco bastante, sin embargo... Porque tengo docenas de videos con sus goles y sus entrevistas. Porque he leído decenas de artículos y porque mi madre, Cristiana, me ha contado todo sobre él.

- ¿Cómo le habló de él?

-Bien, siempre bien. Mi madre me enseñó a amar y no a odiar. Y yo por eso me formé mi propia idea: papá no tiene más del 30 por ciento de culpa de todo lo que sucedió. Ha sido débil, es cierto. Pero la situación era muy complicada.

-¿Qué le falta de él?

-¿En la vida normal o en la cancha?

-En los dos casos.

-En la vida me falta conocerlo personalmente; sueño con conocer algún día a mi padre. Siento afecto por él, aun cuando nunca ni siquiera le he hablado. En la cancha, en cambio, espero asemejarme a él un poco. Pero yo soy un terráqueo y él era realmente de otro planeta.

-Por ahora se le parece bastante: mismos ojos, misma sonrisa, mismos cabellos. Los técnicos afirman que también el mismo toque...

-Ojalá. Mientras que soy diestro sueño con su pie zurdo. Y soy perezoso como él: no me gusta mucho correr.

-Por ser alguien que cumplirá 15 años dentro de 20 días, ¿no corrió ya bastante?

-No, no lo creo. Querría ir todavía mucho más rápido. Con la pelota, pero sobre todo en la escuela.

-¿Cómo le va con los libros?

-Un desastre. Y no es culpa del fútbol. Es que estudiar realmente me pesa: veo los libros y me dan ganas de escapar. Me aplazaron dos veces en el primer año de contabilidad, en el liceo Mario Pagano. Podría intentar una tercera vez en la misma escuela, pero me molesta. Pienso realmente en ir a una escuela privada. O al CEPU, como (Alessandro) Del Piero.

-¿Por qué como Del Piero?

-Porque es el jugador italiano más importante; más fuerte aún que Totti. Y porque es instruido, sensible, inteligente. Tuve la suerte de encontrarlo y me impresionó mucho.

-¿La amistad?

-Para mí lo es todo. Vivo para los amigos. Me gustan alegres, serenos, bromistas. Quizás no demasiado desbordados. Se puede bromear sin exagerar.

-¿Y las chicas?

-Justamente con ellas la pelota se convierte en un problema. Desean salir y vos, en cambio, tenés que entrenarte. Siempre hay discusiones...

-¿También a los 15 años?

-Especialmente. Son jóvenes y no entienden. Fíjese la mía: Luciana no soportó que yo me haya ido de Nápoles por una semana.

-¿ Ella es napolitana también?

-No. Vive en Nápoles, pero nació en Ecuador. Tiene mi misma edad. Y no comprende...

-¿Está por dejarla?

-Realmente no querría. Es demasiado hermosa. Sin embargo, incomoda. La mujer ideal es la que te apoya y ella lo hace poco o nada. Pregúntenle a Francesco Battaglia, el capitán del equipo, que tiene la desgracia de dormir en mi cuarto: cuando la llamo por teléfono terminamos siempre peleando.

-¿Y si no fueras futbolista?

-Mientras tanto espero convertirme completamente en uno. En las pruebas dicen que me las arreglo bien. Pero nunca se puede decir. Quizás me gustaría cantar. Como Pino Daniele, mi preferido.

-¿Es entonado?

-No tanto. Pregúntenle a Battaglia...

-¿Algún pasatiempo aparte de la pelota?

-La música, mucho más que el "playstation". Y luego salir con los amigos.

-¿En motoneta?

-Si mi madre me ve en dos ruedas, hay problemas.

-¿Cuál es la relación entre ustedes?

-Fantástica. Ella me dio todo. Hasta un padre putativo: el suyo. Mi abuelo me hizo de padre.

-¿Qué significa Nápoles?

-Es mi ciudad. Y también mi piel.

-¿Y la Argentina?

-Mis raíces. Tarde o temprano iré por allí. He aprendido el castellano, me ha ayudado Luciana.

-¿Qué número debería llevar su camiseta?

-El 10, siempre. El número del genio, el de mi padre.

-En Maradona, Nápoles vio su salvación. ¿Una exageración?

-Existen tantos problemas en mi ciudad.. Pero el fútbol es la alegría. Y la alegría hace olvidar las tribulaciones.

-Hasta hay quien sueña que usted podría ser quien haga olvidar estos problemas en algunos años. ¿Es demasiado?

-No, es un sueño. No me fastidia la atención de la gente. Me molestaría si entendiera que surge sólo por mi nombre.

-Que igual estorba, debe reconocerlo...

-Quizá. Pero hasta ahora no me pareció un problema. Me gusta que en Nápoles me paren por la calle para decirme "esperamos mucho de vos". Estaría feliz de responder a tanta expectación. Nápoles es el fútbol.

-¿Aún hoy?

-Sí, nuestra pasión es única. No será jamás de clase B. Y también nuestro talento. Es una lástima que desde hace un tiempo surjan sólo defensores: Ferrara, Cannavaro, Troise. Mi entrenador, aquí en la nacional, me dio una explicación que me gusta. Afirma que esto sucede porque en Nápoles estamos habituados a defendernos desde los primeros pasos.

-Es hora deq ue nazca un gran atacante, entonces. ¿O quizá ya ha nacido?

-Yo puedo sólo desearlo para Napoli, en el cual juego desde los once años, y para mi porvenir. Pero ya sé que el Diego Armando Maradona, el que ustedes conocieron mejor que yo, no se verá más.

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